Arte Sacro
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  • jueves, 12 de diciembre de 2019
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…..“Y este año de nuevo con la Lotería y las Cofradías; seguro que este año tampoco nos toca”………….. Mariano López Montes


Mes de Noviembre y principios de Diciembre, frio siberiano a la sevillana manera en un bar de barrio con delirios de cafetería. Olor penetrante a café mañanero, churros aceitosos que imprimen su faz en su envoltura para regalo, olor al anisado de cazalla  y para otros, no tan dulce, que tiene nombre de capital de Francia para los mas bravíos del lugar, tostadas un tanto light para aquella señorita que hace dieta y empieza a dar el callo dentro de media hora en la oficina de la esquina.

 Cuanta vida, tan real que ocurre todo los días en nuestros barrios, y allí arriba al lado de la maquina del café junto al reloj que nunca perdona y aquel blasón de hidalga verde y blanco de unos y rojo y blanco de otros, al lado de un bote  con poco estilismo y menos diseño que sirve como reclamo petitorio para las propinas. Cuelgan alineadas quizás sin respetar ningún orden las papeletas  con las imágenes titulares del barrio o de la hermandad de pertenencia del dueño, o de algún ilustre parroquiano, junto a otras de peñas que defienden los dos colores.

Y como no, surge una conversación que no se puede dar en otra época, que es compartida por el dueño del establecimiento que sirve los cafés y echa una mano  a dos bandas, con tostadas y churros y aquellos parroquianos mas bravíos, generalmente prejubilados  o parados de cirio verde, que dan cuenta de una copita mañanera de la “Niña del Delantal”…..  ¡Pues como este año a mi me toque, no me vais a ver el pelo aquí, tan temprano! A lo que responde el camarero con taco incluido ¡Y yo me voy a levantar a las cinco por……!. Otro responde pues yo lo meto en el banco y a no hacer ni mu, y a vivir que son tres días, otro pues yo le abro un negocio a mi niño, para ver si espabila y trabaja ya de una vez, eso si yo vigilándolo.

Un año más todos quieren tocar el famoso cuerno de la Diosa Fortuna y otro año pasara más de lo mismo, el 22 por la tarde todos nos resignaremos con la Salud  que Dios nos va a regalar, sobre todo si somos de San Gonzalo, San Bernardo o de aquel  antiguo San Román.

Este año y quizás con diferencia de otros años  el meter y sacar de tanta centralidad en nuestras vidas se va a hacer efectivo en apenas dos días, mientras el 21 en Cataluña todos meterán su papeleta a favor o en contra de ese otro “dios del escapismo que se llama Puigdemont”  al son cansino de “Els Segadors” o tal vez L`estaca con el ritmo de La Sardana, al día siguiente en Madrid aquellos niños de San Ildefonso que veíamos en aquellos NODO con engominado peinado, estilismo parecido a aquellos  antiguos guardiamarinas de San Fernando , un ordenanza o ujier de aquellas antiguas cortes, o un portero pingüe y sumiso del Barrio de Salamanca. Bueno pues es lo mismo pero no es igual pues en la actualidad estos niños son el referente del rico patrimonio étnico y cultural  de esta todavía nuestra España como dirían los mas progres. Lo  que es cierto, es que aquellos y estos en vez de meter lo que hacen es sacar las bolas del Bombo con ese soniquete monótono y cansino de antaño. La lotería Nacional y pese a nuestra evolución sociopolítica, y la de Navidad sobre todo, es doblemente  nacional y holística; porque  incluso hoy día sigue interesando a la totalidad, sin menoscabo de autodeterminaciones políticas, nacionalismos ni autonomías.

Y por la tarde nos seguiremos conformando otro año más con lo que somos, porque seguro que no nos toca. Quizás se nos pase por la cabeza, si a mi amigo El Mayordomo de esta la mía o de otra cofradía, le habrá aliviado algo la lotería, pues la última vez que me lo encontré como cualquier buen Mayordomo que se preste, me entonó el panegírico un tanto lastimero y muy propio de este cargo, de que todo está muy caro, la cosa esta fatal y hay muchos que no pagan etc.

El cuerno de oro de la banda de la Diosa Fortuna no ha sonado mucho para nuestras cofradías, pero al final y convenzámonos todos, nos sobran con los sones de nuestras cornetas y tambores, seguro que los caprichos que nos da el vil metal no son equiparables a la ilusión de ver un primer nazareno, uno de los múltiples ensayos de este “deporte sacro” cada vez más en boga o los perfumes de azahar e incienso de esta nuestra Sevilla.

Y que en nuestra casa, quizás olvidada en un trastero o en el fondo de un armario reposa en su letargo invernal un año más, nuestra túnica de diferentes colores, estilos, pero cada una atesorando la grandeza de vestir a un nazareno de Sevilla un año más hasta la propia eternidad de la vida del cofrade.

Pues bien, queridos amigos del bar mañanero, vuestras ilusiones se han ido al garete un año más, como en aquella mítica película de Berlanga, con aquel Villar del Rio de cartón piedra y aquellos americanos ricos que no pararon,  tendréis que seguir la vida porque es la vuestra y os pertenece. El cuento de la Lechera del que estabais disfrutando se ha derribado como aquellos castillos de naipes de nuestra infancia. Porque no sé si lo sabéis, los cuentos son cuentos y casi nunca como en los sueños se convierten en realidad. Así que a soñar un poco menos y a trabajar un poco más; Ojo tampoco para matarse, ya nos conocemos.

Fotos: Mariano López Montes.










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