Arte Sacro
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Presentado el cartel anunciador de la salida procesional de la Divina Pastora de Capuchinos


Arte Sacro. En días pasados ha sido presentado el cartel anunciador de la procesión triunfal de la Divina Pastora de las Almas coronada de Capuchinos, del día 2 de junio, obra de Manuel Jesús Naranjo Ortiz, tras la misa de la solemne novena.

El cartelista ha estado presentado por el hermano mayor, el cual ha desglosado la gran proyección que tiene el joven artista. Manuel Jesús nació en Sevilla en el querido pueblo de Cantillana. Con su juventud se ha prodigado en la pintura, dominando a la perfección el dibujo a bolígrafo y la acuarela. 

La parte musical ha estado a cargo del maestro organista de la parroquia de la Divina Pastora José Diaz, interpretando piezas clásicas bellamente elegidas para el momento.

El cartel ha sido realizado de forma apaisada y a continuación os traemos la descripción de la obra:

Técnica mixta sobre papel: Acuarelas, bolígrafos de colores, rotuladores y acrílico.

Se trata de una pintura en un formato apaisado protagonizada por la devota imagen de la Divina Pastora, ocupando así el centro de la obra como principal foco de atención, y por el que se conforma el resto de elementos.

La imagen de la Virgen aparece en un primer plano, en un encuadre que consigue el punto neurálgico de toda la obra. Para ello se ha utilizado una circunferencia que enmarca a la imagen, dicha circunferencia nos alude a la condición eucarística del Redil de la Divina Pastora representando así la sagrada forma, por lo que también queda así reflejada la figura del Buen Pastor.

La Divina Pastora luce el precioso sombrero que estrenó en 2017, sobre el que posan flores naturales y destacando elementos añadidos como lo son las uvas y una tiara verde de esmeraldas y brillantes, elementos inusuales en su sombrero pero quedando así reflejada la imagen de la Divina Pastora de Cantillana sobre la Virgen, queriendo así mostrar la gran relación y hermanamiento entre ambas Hermandades.

El rostro de la santísima virgen aparece completamente iluminado por los últimos rayos de sol que le caen en su recorrido procesional, mostrando así una gama de colores y tonos que complementa el bello rostro de la Divina Pastora.

Porta el riquísimo manto verde decimonónico bordado en oro, regalo de los duques de Montpensier y que lució en su coronación canónica, de la que se cumplen noventa y ocho años.

Sobre su mano sostiene su cayado de plata sobredorada y en su muñeca varias pulseras y medallas de oro con distintas imágenes de la Santísima Virgen como la Esperanza Macarena, la Virgen del Rocío y a modo de firma y para darle un toque personal luce una gran medalla con una de mis principales devociones marianas, la Santísima Virgen de la Soledad – Patrona y Alcaldesa Mayor Perpetua de Cantillana, y con la que he querido reflejar también de esta forma el nuevo acompañamiento que llevará este año la Divina Pastora en la procesión con la banda local de mi pueblo que lleva el nombre de nuestra querida Patrona.

En recuerdo a las procesiones de antaño y habiendo indagado en varias fotografías antiguas, la Virgen aparece cubierta por un rosal como lo hacía hasta principios del siglo XX,en un rosal confeccionado de tela.

La mayor parte de las veces se nos ha mostrado la imagen de la Virgen bajo la sombra de un granado, durante todo el primer cuarto del presente siglo y muy probablemente casi todo el siglo XIX, lo normal, y quizá lo exclusivo, era ver a la Pastora cobijada bajo las cimbreantes ramas de un rosal en flor, que tenía, aparte de su indiscutible belleza plástica, un enorme contenido simbólico, constituyendo la escena la imagen de la Virgen, las ovejas del rebaño, el árbol y demás complejo repertorio de símbolos pastoreños toda una alegoría barroca al más puro gusto decimonónico.

Las flores son uno de los símbolos más universales y preferidos pero, de todas ellas, quizá la rosa sea la que se lleve "la palma" de entre las flores: por su belleza, color, fragancia y complejidad. Desde siempre ha sido, junto con la azucena, la flor simbólica de la Virgen María, flor más preciada del jardín del Creador, significando la azucena su pureza y virginidad y la rosa, su maternidad divina.

Las rosas representan las avemarias, esas que llevan en sus bocas las ovejas para ofrecérselas a la Virgen, una aportación iconográfica muy importante que llevó a cabo nuestro venerable Padre Fray Isidoro convergiendo así dos dualidades, el rezo del santo rosario y por el que en uno de sus escritos decía que siempre estará este árbol radiante del Rosario cobijando al Pastor Divino, a la excelsa Pastora y a las almas como ovejas bajo su sombra; imponiendo peculiar personalidad y belleza del más refinado gusto a todo el bucólico conjunto.

En las últimas ramas sobre la Pastora, aparece también la figura de un gorrión y completando así todo el conjunto se encuentra coronándola el Espíritu Santo recordando así la popular letrilla pastoreña: "Lleva en su lindo rosal/ una paloma pendiente/ que va derramando oro/por su purísima frente'".

Siguiendo indagando en fotografías antiguas, bajo el rosal aparece un programa iconográfico como lo es la peña sobre la que posaba la imagen, plasmando uno de los elementos que encierran una enseñanza relacionada con las letanías que la Iglesia aplicó a la Virgen, apareciendo un Alcázar o castillo que nos transmite la confianza de que en la Virgen encontramos la protección y fortaleza que necesitamos, y la Puerta del Cielo, por la que sus devotos entrarán en la Gloria.

Todo el fondo y gran parte de la obra aparece en colores y tonos pasteles, cómo el celaje, y complementarios como el morado y amarillo, donde aparecen vegetación y flores.

La tipografía que he querido utilizar es clásica y elegante, así como los colores utilizados que van en consonancia con los del fondo y el entorno de la obra.

Fotos: Israel Caballero. 










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