Arte Sacro
  • Noticias de Sevilla en el mes del Rosario
  • miércoles, 28 de octubre de 2020
  • faltan 151 días para el Domingo de Ramos

La Virgen de los Reyes: algunas notas sobre lo menos conocido. Reyes Pro Jiménez


Reyes Pro Jiménez. La Virgen de los Reyes, su historia, su significación artística o devocional, etc. han sido estudiadas por numerosos historiadores, escritores, poetas, periodistas…bajo muy distintas perspectivas, niveles y puntos de interés: desde investigadores y especialistas universitarios a aficionados y autodidactas, aportando todos elementos valiosos. Recordamos a Hernández Díaz, Teresa Laguna, Fernando Quiles, Manuel Jesús Roldán, Juan Martínez Alcalde, Juan Carrero… por citar sólo algunos ejemplos. Pero a pesar de que hoy día la devoción a la Virgen de los Reyes no está en extinción, algunos puntos o notas sobre la Virgen no son muy conocidos a nivel general, nos detendremos hoy en varios de ellos con el objetivo de colaborar a que todos sepamos más sobre la Virgen de los Reyes.

La mejor definición de lo que la Virgen de los Reyes significa para Sevilla la dio Juan Martínez Alcalde cuando dijo que “representa la hondura intimista del corazón de Sevilla”. Es una imagen de gran devoción y arraigo continuado en la Ciudad y su entorno desde tiempos de Alfonso X (como veremos al analizar las Cantigas), una imagen que para Felipe II era “reina de las imágenes de Nuestra Señora” y que llamó la atención de grandes poetas hasta nuestra época, como por ejemplo Juan Sierra: 

 “Maciza espiga enjoyada
  de sol y de pedrería.
  Vieja fe, rica almohada
  del corazón de Sevilla” 

En los sevillanos, en las familias sevillanas, ha estado siempre muy presente la devoción a la Virgen de los Reyes. Sólo por mencionar ejemplos íntimos y muy cercanos: mis padres se casaron un día de la Virgen y a mí, su primera hija, me pusieron el nombre de la patrona. Mi abuela materna coleccionada medallas de “la Virgen”, que así simplemente la llamaba siempre. Y los abuelos (el que fue niño seise) de mi marido eran devotos de la Virgen de los Reyes, siendo una de sus fotos familiares preferidas la que tuvo por escenario la glorieta dedicada a Ella. Luego hablaremos de esta glorieta. 

 Los abuelos de mi marido y su tío en la antigua
Glorieta de la Virgen de los Reyes, años 30
 

 

 Varias medallas de la Virgen, de 1904 a 1940. De la colección familiar

 

La celebración festiva

La Virgen de los Reyes llega a trascender lo estrictamente religioso para ser parte de la identidad y la tradición de la Ciudad, pues el 15 de agosto es la “mañana de la Virgen”, un día en el que Sevilla se afirma en su personalidad festiva y en el que se siente ella misma con su pasado y con todo su tiempo, al igual que ocurre en la Semana Santa o en la víspera del Corpus, por poner sólo algún ejemplo. 

Esta fecha del 15 de agosto siempre ha sido un día festivo para la Ciudad. En época medieval incluso se celebraba una feria en el Patio de los Naranjos que tenía lugar desde ese día de la Virgen por toda su octava, feria instaurada por concesión de Alfonso X y que siguió vigente hasta los comienzos del siglo XV. Ya en una época más reciente en la historia, en la década de 1880, se celebraban fiestas con iluminaciones y fuegos artificiales en la Plaza del Triunfo durante la víspera del día de la Virgen.

Posteriormente siguió este espíritu de celebración festiva además de religiosa, y así en la década de 1920 a 1930 tenía lugar anualmente una «romería de la Virgen de los Reyes»; y se creó una hermandad de la Virgen de los Reyes en la capilla de Molviedro con una imagen réplica de la Patrona para ir en la carreta. Era una romería que salía de plaza Virgen de los Reyes y llegaba hasta la finca Fuente Quintillo (hoy emplazamiento de la Universidad Pablo de Olavide y la barriada Montequinto) por lo que se la conoció también como la romería de Quintillo.

La romería de la Virgen de los Reyes, década de 1920

Además de las salidas del día de de la Virgen en agosto, se han realizado numerosas salidas extraordinarias en otras fechas ya desde antiguo, fundamentalmente por rogativas o en acción de gracias: desde el siglo XIV hay documentadas procesiones extraordinarias a distintos puntos de la ciudad y con diversos recorridos. Precisamente la primera imagen que cruzó el rio por el puente de barcas fue la Virgen de los Reyes, al menos en dos ocasiones durante el siglo XVI procesionando hasta la iglesia de Santa Ana, en una ocasión en rogativa por la escasez de lluvia y en otra en agradecimiento por la derrota de los turcos en el sitio de Viena.

 

Ambrosio Brambilla. Vista General de Sevilla, grabado 1585,
fragmento en el que vemos el puente de barcas

Las leyendas y tradiciones

Son muy conocidas las leyendas y tradiciones que existen en torno a la imagen de la Virgen de los Reyes. Sobre todo la que cuenta de su hechura a manos de ángeles. Después de que varios artistas intentaran plasmar la soñada por el rey Fernando III el Santo, cuenta esta leyenda que unos jóvenes peregrinos, que estaban de paso, se encerraron para esculpirla y luego desaparecieron, siendo tenidos por ángeles.

Lo que es menos conocido es que la tradición sitúa el taller de estos jóvenes en la torre de los Herberos, ubicada en el extremo oriental del actual término municipal de Dos Hermanas, sobre una elevación de unos 12 metros sobre el nivel de la vega del río Guadalquivir, entre los límites del polígono industrial Isla Menor y el canal del río Guadaíra.

Es una torre de construcción almohade, hecha en su parte baja con piedra reutilizada del cercano enclave romano de Orippo y con tapial en la superior, actualmente su estado es bastante ruinoso. Se encuentra en una posición estratégica entre dos vías de comunicación fundamentales desde antiguo: el río Guadalquivir y la romana vía Augusta, que unía las ciudades de Cádiz y Sevilla. Por ello en esa zona clave se situó el campamento principal de las tropas del rey San Fernando para la toma de Sevilla, que luego sería trasladado a Tablada.

Torre de los Herberos

Esta leyenda o tradición de la hechura  de la Virgen por unos ángeles es seguida en una obra que se atribuyó a Tirso de Molina y posteriormente se sabe de Hipólito de Vergara: “La reina de los reyes”, impresa en Madrid en 1635. Vergara fue un autor elogiado por Cervantes y con una extensa obra tanto narrativa (Vida del santo rey don Fernando, Osuna 1630 como de teatro (El defensor de la Virgen o hechos del santo rey don Fernando, Osuna 1630) Este Hipólito de Vergara llegó a testificar en la causa de canonización del rey Fernando pues él mismo le atribuía a la intercesión del rey el haber tenido un hijo.

Otra tradición o leyenda nos habla de que la imagen fue regalada a San Fernando por San Luis IX rey de Francia. Esta leyenda se recoge en una obra de Lope de Vega (la Virgen de los Reyes, 1622) 

Ambas leyendas tienen algún fondo verosímil, concretado en dos puntos: En primer lugar la hechura por escultores itinerantes o como dirían entonces “peregrinos” (pero no por ello son menos angelicales, como tantos artistas que saben dar unción devocional a sus obras), ya que un análisis del repartimiento de la ciudad permite comprobar que entre los primeros repobladores de la Sevilla de 1248 no había ningún escultor, aunque sí encontramos los nombres de alarifes (Pedro Ibáñez), de pintores (Juan Pérez) o de orfebres (Juan Simón). Y en segundo lugar, la procedencia francesa de la imagen, pues parece obra del segundo cuarto del siglo XIII con influencias del gótico francés, concretamente de la región de Chartres, aunque las atribuciones y filiaciones estilísticas son siempre un tema complicado. 

Se ha dicho también que fue donada por Alfonso X a la catedral de Sevilla, lo que fue supuesto basándose en la Cantiga 324, pero ésta se refiere con total seguridad a la Virgen de la Sede. 

En la entrada de San Fernando en la ciudad en 1248 La Virgen de los Reyes pudo perfectamente presidir la comitiva tal como lo vemos recreado en los frescos de parroquia Magdalena, obra de Lucas Valdés (1661-1725). Esta comitiva para la entrada en Sevilla recorrió desde la Torre del Oro a la Puerta de Goles (por donde entró al interior de la ciudad) previamente, a la altura del Arenal, el rey Axafat había entregado las llaves de la ciudad al rey Fernando III. 

En la pintura de Lucas Valdés vemos las alegorías de la Sevilla liberada sosteniendo gorro frigio y la de la Fortaleza con una columna, ambas con los escudos de Castilla y León. En el centro se representa la procesión de entrada de San Fernando en Sevilla acompañado por música de clarines y timbales, la preside la Virgen de los Reyes. Pero la imagen, en andas y bajo palio, figura de espaldas: el rey, la reina, prelados y miembros de órdenes religiosas parecen ocupar el protagonismo de la escena. En un rompimiento de gloria se muestra a San Clemente y San Isidoro bendiciendo el suceso.

Entrada del rey San Fernando en Sevilla, Lucas Valdés, Parroquia de la Magdalena

La imagen y su iconografía, las Cantigas de Alfonso X 

Muchísimo hay que decir sobre los enseres procesionales y el ajuar de la Virgen de los Reyes, rico en número de prendas y en la calidad de las piezas, muchas de ellas provenientes de donaciones. Podríamos extendernos en la descripción e historia de su paso (el de tumbilla se usa desde 1924, siendo antes un palio plano), de sus coronas (la robada en 1873 o la medieval), sus mantos, etc., pero vamos a seguir dando sólo unas anotaciones sobre lo que pueda ser menos conocido sobre la iconografía y apariencia prestada por las vestiduras. 

Vemos a la Virgen de los Reyes en varios grabados antiguos, por ejemplo en el libro “Religiosas estaciones…” del Abad Gordillo, ya con la apariencia que nos es familiar: con silueta perfilada en pirámide y con atuendo de reina (Quiles y Aranda)

 

Grabado en la transcripción de las “Religiosas estaciones”, siglo XVII

Por las Cantigas sabemos que la imagen estaba vestida con fino lino y por otras fuentes  conocemos también que en el siglo XVII el arcediano Mateo Vázquez de Leca le donó un vestido de tisú de oro, ya desaparecido como otros muchos (el más antiguo que posee es uno donado por doña Bárbara de Braganza de su boda con el rey Fernando VI). 

Puede parecernos que las imágenes de vestir son propias sobre todo de la época del Barroco, de hecho muchas imágenes medievales de talla fueron transformadas desde fines del XVI al XVIII en imágenes para vestir o se sobrevestían. Pero la Virgen de los Reyes fue hecha desde su origen para vestirla, siendo un antecedente del gusto por las imágenes de vestir en nuestra región, y en definitiva de la forma de entender la imagen sagrada en el Barroco que nos es tan familiar. 

Por grabados y pinturas vemos que llegó a lucir una complicada vestimenta en el XVII y XVIII que fue simplificada desde comienzos del XIX. Pero para aproximarnos al conocimiento de cómo se vestiría en el siglo XIII debemos ir a las fuentes que tenemos más cercanas a ese momento, aunque no coetáneas exactamente pues son ya de la época de Alfonso X: por ejemplo, si vemos la imagen tallada de la Virgen de la Sede, que está recubierta en plata, podemos muy bien suponer que las vestiduras de la Virgen de los Reyes debían ser muy ricas, con una apariencia de reina, con una estética propia de la realeza. 

Las Cantigas a Santa María, datadas como la imagen de la Virgen en época del rey Alfonso X, nos dan un dato muy interesante: en la cantiga 292 dedicada a la Virgen de los Reyes vemos una representación que puede ser del siglo XIII, o poco posterior según algunos autores. 

El título de esta Cantiga es “Muito demuestra a Virgen/a señor esperital/ sa lealdad ´aaquele/ que acha sempre leal”, y narra un milagroso suceso en el que se conecta directamente el poder real y la imagen de la Virgen de los Reyes: la aparición en sueños del rey Fernando al orfebre Pedro de Toledo para que acudiese a Sevilla a colocar en el dedo de la Virgen, como ofrenda, el anillo que se había hecho para la propia representación corporal del monarca ubicada en la Capilla Real por orden de Alfonso X. El orfebre cuenta al tesorero real su sueño, ambos informan del milagro al rey Alfonso y al arzobispo, dan el anillo a la Virgen y alaban al rey don Fernando, escena con la que termina la Cantiga.

  

Detalle del códice de las cantigas, cantiga 292

Por cierto, este ejemplar de las Cantigas, que es el tomo segundo del que se custodia hoy en el Escorial, se conserva en Florencia (Cantigas de Santa María, Códice de Florencia, 1282-1284, Ms. B.R. 20, Biblioteca Nazionale Centrale di Firenze) pero perteneció a la Catedral de Sevilla al igual que dicho tomo de El Escorial y en el siglo XVII estaba en poder del bibliófilo sevillano Antonio Lucas, según testimonio del gran bibliógrafo Nicolás Antonio. 

Pero no nos dejemos llevar por las citas eruditas, lo que hay que resaltar de éste códice de las Cantigas y en concreto de la Cantiga 292 es la representación de la Virgen de los Reyes llevando a su Hijo en la rodilla izquierda y sujetándolo con el brazo también del mismo lado, así el Niño no aparecía centrado respecto a la figura materna. Esto se corrobora además porque cerca de la cadera izquierda de la Virgen existe la huella de lo que debió ser un perno, que sujetaba originalmente la imagen del niño con la de la madre (dato tomado de los estudios deTeresa Laguna). 

También en el códice de las Cantigas se reflejan las soluciones ideadas para que la imagen tuviese la mayor apariencia posible de realidad: vestidos, cabellos de seda con oro que seguramente se idearon para ser vistos o asomar bajo un velo fino… también se buscaría el efecto realista, como en muchas representaciones medievales de la Virgen, haciendo que la punta del calzado sobresaliera por el orillo inferior del vestido, (de ahí los zapatos del ajuar de la Virgen); por último el manto partiría de los hombros.

Pero lo que más realidad prestaba a la imagen es el hecho de que es articulada, en brazos y piernas por lo que podía ser puesta sentada o erguida, y que incluso dispone de un mecanismo interior inmovilizado desde antiguo que le prestaba movilidad, además la imagen del Niño también presenta un mecanismo similar. 

Existen fotografías que ilustran un trabajo de Hernández Díaz de 1946 en las que se aprecia este mecanismo por engranaje de rueda dentada unida a un eje y con correa sin fin, que le permitiría algún tipo de movimiento, desde luego la cabeza, y que seguramente facilitaría la movilidad de partes del cuerpo para la bendición de los fieles, algo que se ve en otras imágenes sagradas. En el siglo XIII existió una auténtica expansión de imágenes “vivientes”, generalmente de Cristo, la Virgen o los santos. Un ejemplo es la imagen de Santiago con un brazo articulado para la ceremonia de armar caballeros a los reyes, conservado en el monasterio de las Huelgas de Burgos.

Mecanismo para movilidad de las imágenes. Del estudio iconográfico de
Hernández Díaz, 1946

 Los “Gozos” y las coplas, poesía popular

En una línea parecida a las Cantigas, en cuanto que son también exaltación poética a la Virgen, los santos… se produce en España desde antiguo el fenómeno de los “Gozos”, versos de tradición popular, con origen sobre todo en la zona de Levante Aragón y Cataluña. Primero de tradición oral  y desde el siglo XVI impresos, muy numerosos y con gran difusión, estos versos llegaron a integrarse en colecciones de más de 25000 ejemplares como por ejemplo la del monasterio de Montserrat.

Martínez Alcalde adquirió en Barcelona una lámina del siglo XIX, editada en Barcelona en la imprenta de la viuda de Pla, con el título “Gozos de la Sma.Virgen Nª Sra de los Reyes, venerada en su capilla Real de la Catedral de Sevilla”, con un grabado que no se parece a la apariencia actual de la Virgen y que puede estar aprovechado de una estampación anterior quizás una xilografía o grabado hecho en placa de madera para usar en la imprenta. El texto de estos Gozos atribuye a la Virgen el auxilio en la toma de la ciudad de Sevilla, concretamente en el acto de romper el puente de barcas (auxilio que se atribuye en otras obras a la Virgen de la Sede) y en el brotar agua para la tropa (hecho atribuido también a la Virgen de Valme y de las Aguas). La lámina fue publicada por Martínez Alcalde en la revista Mirian, en ABC sección Casco Antiguo y en el Boletín de las Cofradías.

 

 “Gozos de la Sma.Virgen Nª Sra de los Reyes, imprenta de la viuda de Pla, siglo XIX

Otro ejemplo de la publicación de gozos y coplas populares son las “Coplas nuevas dando gracias a la Virgen de los Reyes, por hallarse nuestras tropas en tierra de Francia, y se cuenta lo que allí hacen”, que aluden a la milagrosa intervención de la Virgen en la guerra de la Independencia y que fueron varias veces impresas en Sevilla, por Antonio Carrera entre 1808 y 1814 y por Anastasio López, en su imprenta de la calle Vizcaínos (actual calle Fernández y González) en 1813; en ambos casos en una hoja en cuarto, simple o doblada, formato de pliego suelto muy usado en los populares “pliegos de cordel”, así llamados porque se exhibían en los puestos callejeros colgados de cordeles, como ropa puesta a secar. En la cabecera de estos Gozos aparece un  grabado xilográfico que representa a un caballero postrado ante la Virgen.

 

Coplas nuevas, pag 1

La glorieta de la Virgen de los Reyes

La Virgen de los Reyes ha sido representada múltiples veces y ha tenido réplicas en todas las épocas (lo que da para escribir mucho más) pero entre las representaciones artísticas más singulares merece mencionarse la glorieta inaugurada para la exposición de 1929, a espaldas del Pabellón de Bellas Artes, actual Museo Arqueológico, dentro del Parque de María Luisa.

Realizada en 1921, la glorieta tenía forma de semicírculo y estaba construida en ladrillo, con imágenes de cerámica blanca y azul de Adolfo López Rodríguez, escultor ceramista de la fábrica Montalván, siendo su elemento central una fuente. En la pared de la fuente la imagen central era la Virgen de los Reyes y a los lados estaba acompañada de San Fernando con San Isidoro y San Leandro y de las Santas Justa y Rufina junto a la Giralda. 

La glorieta y la fuente fueron desmontadas en sus elementos principales desde los años 40 y ya no existía ningún vestigio en la década de 1960. En la zona existió entonces durante años una pista de patinaje en la que usábamos aquellos recordados patines de ruedas y correíllas de cuero. (¡cuantas caídas y cuantos buenos ratos pasados en la niñez!). La imagen de la Virgen de los Reyes de la antigua glorieta pasó por el Palacio de San Telmo y por el Hogar de San Fernando de la calle Don Fadrique (1946-2004), trasladándose en este último año a la residencia de sacerdotes de la calle Becas. Recientemente, en el año 2014, se ha realizado una recreación de dicha glorieta.

 

 

Tarjeta Postal de la época de la inauguración de la glorieta 

 

Glorieta inaugurada en 2014

Algunos azulejos y otras representaciones de la Virgen

Hablando de los azulejos que representan a la Virgen de los Reyes, que son innumerables, no podemos dejar de citar dos ejemplos. El primero a pesar de su gran calidad es muy desconocido, está situado en la fachada del edificio de las antiguas oficinas de Hytasa en la calle Muñoz Torrero. Presenta además la particularidad de reproducir el antiguo sillón usado por la Patrona y utilizar unos colores muy difíciles en la técnica cerámica. El segundo es el azulejo posiblemente más antiguo conservado de la Virgen, fechado en 1722 y procedente de una finca de Bollullos de la Mitación.

Virgen de los Reyes, en la antigua Hytasa

Azulejo de la Virgen de los Reyes, 1722

Dejamos para otra ocasión comentar otras imágenes que siguen el modelo de la patrona, como las vírgenes de los Reyes de San Clemente, la de los Sastres en San Ildefonso, y la Virgen de las Aguas del Salvador: y también dejamos para más adelante seguir describiendo otras muchas reproducciones de la Virgen de los Reyes, además de las dos cerámicas que hemos visto, pues la extensión de la devoción fue enorme teniendo  gran difusión fuera de Sevilla e incluso llegando a América. Un ejemplo es el lienzo de la Virgen de fecha más antigua en este continente, que se conserva en Lima (Perú) realizado por el zurbaranesco Berbabé de Ayala en 1662. Se reproduce en el cartel del día de Virgen de este año y es una obra de arte nada insignificante.

Dedicado a quienes llevan el nombre de Reyes y a todos los que han investigado sobre la Virgen.

Reyes Pro Jiménez

Historiadora, archivera y bibliotecaria










Utilizamos cookies para realizar medición de la navegación de los usuarios. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso.