Arte Sacro
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La Hdad de la Resurrección presentó la Papeleta de Sitio y el Cartel anunciador para la Salida extraordinaria del Señor de la Resurrección en el Ateneo de Sevilla


Arte Sacro. El lunes 3 de octubre, en el Excmo. Ateneo de Sevilla, tuvo lugar la presentación de la papeleta de sitio, obra de Francisco José García Rodríguez y el Cartel anunciador obra de Rafael Laureano.

El acto lo presidió Miguel Cuevas, bibliotecario de la Docta Casa y lo presentó Enrique Milán. Acudieron al acto el Delegado de día del Sábado Santo y Domingo de Resurrección del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, una representación de la Real Hdad Servita y a los representantes de la Agrupación Musical Virgen de Los Reyes y de la Banda de Música de las Cigarreras, que acompañan cada Domingo de Resurrección a los Titulares de la Hermandad.

Después de descubrir la Papeleta de Sitio, Francisco José García Rodríguez pasó a describirla.

La Papeleta de Sitio para la Salida extraordinaria del Señor de la Resurrección es una obra realizada en Acrílico sobre tabla.

Aparece el Señor, triunfante y en actitud de avance. Con la misma mano que bendice, sostiene el lábaro de la Resurrección en ondeante movimiento, con vida. Al convertirse el emperador Constantino, el arte cristiano toma como icono de la resurrección el lábaro, acostumbra a desproveerlo de todo otro símbolo (como el crismón, alfa y omega) que no sea el de la mera cruz.  La irrupción del lábaro en la iconografía cristiana de la resurrección a partir de ese momento.

El color rojo en el lábaro simboliza la sangre (recuerda la muerte martirial de Cristo) y la fuerza del Espíritu Santo. Se refiere a la virtud del amor de Dios. A la presencia de su espíritu con nosotros, todos los días de nuestra vida, como un eterno pentecostés.

La Cruz, como remate del lábaro, es la antesala de la resurrección. Símbolo de esperanza y puerta de una nueva vida.

Con la adaptación del lábaro a la imagen contemporánea y barroca del Señor, se une, en parte, la historia de la iglesia de Sevilla venerando y conociendo de primera mano la Resurrección del Señor, uniendo las representaciones del arte primeras con la que hoy en día veneramos.

En cuanto al fondo, los colores utilizados son el Blanco, como el color de la Virgen. Pues, aunque en las escrituras no aparezca, María fue testigo directo de la Resurrección del Señor, y, al fin y al cabo, la Virgen no deja de ser la tierra fértil dónde brotó la luz de la humanidad. También aparecen el azul, color identificativo de nuestra Hermandad, y el amarillo, que, junto con el propio azul, asociamos al origen lasaliano de la Hermandad.

​Desde aquí, agradezco a mi Hermandad su confianza puesta en mí para esta labor, no sólo por la relevancia y por el momento histórico que vivimos en la Hermandad, sino también por haber despertado en mí la ilusión y la felicidad que me ha acompañado en este tiempo.

Basado en una fotografía de Julio A Martín.

Posteriormente se descubrió el Cartel de la procesión extraordinaria y Rafael Laureano pasó a contar toda la simbología contenida en el mismo.

El cartel de la procesión extraordinaria es un óleo, acrílico e inteligencia artificial sobre tabla y papel italiano con unas dimensiones de 80 x 60 cm.

El fondo es verde, como es el color de la esperanza, y no podía ser de otra forma tras los años que dejamos atrás. La esperanza es y está en Él, y en su resurrección. En este fondo vemos una forma geométrica, una estructura de rectas, oblicuas y curvas, porque el Señor escribe recto en renglones torcidos.

Él es el centro de la imagen y de Él emanan todos los símbolos y simbología representadas en la obra. En el brazo vemos la Giralda, eje inconfundible de la ciudad a la que el Señor abraza. Detrás de esta, apreciamos el ala del Ave Fénix, un ser mitológico de origen egipcio (asociado al sol y a las crecidas del Nilo), imperecedero en cuanto que cíclicamente muere y renace. Es adoptado por los cristianos desde el siglo I para representar a Jesús Resucitado quien, como aquella criatura, resurge desde la muerte con una vida que nunca se extingue.

La estrella habla de la vinculación de la Cofradía con el colegio La Salle, donde tiene sus orígenes. Esta también podemos verla en el nuevo palio de la Virgen de la Aurora, la verdadera estrella de la Hermandad. A la izquierda del astro, vemos la cruz con serpiente de bronce, que aparece en el pasaje del libro de los Números en el que Moisés, urgido por Dios, confecciona tal efigie y la pone en alto para que todo aquel que la mirase sanara de las mordeduras de una plaga de serpientes. Siglos más tarde, Jesús mismo establece una analogía profética entre su muerte en la cruz y la serpiente mosaica elevada sobre un madero: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del hombre, para que todo hombre que en él crea tenga la vida eterna" (Jn 3, 14-15). Justo debajo de esta, una calavera, pues Cristo vence a la muerte.

Sobre su brazo derecho, el pelícano que resucita a sus polluelos muertos regándolos con su sangre y tanto ama a sus crías que en tiempo de escasez se abre el pecho para alimentarlas con su sangre y su carne.

O la multiplicación de los panes y los peces. Este pez, no ha sido pintado por mí, ni tan siquiera diseñado, se ha hecho mediante el uso de la Inteligencia Artificial, que ha dejado de ser “ciencia ficción” para convertirse en una realidad con infinitas aplicaciones.
Aunque detrás de este detalle están mis indicaciones en cuanto a estilo, colores y dimensiones, ha sido un programa informático el encargado de elaborar el trabajo.
El software que he utilizado se llama DALL·E 2, anagrama de Salvador Dalí y el robot WALL·E de Pixar. Surgió hace poco menos de un año de la mano de Open-AI, compañía sin ánimo de lucro fundada por Sam Altman y Elon Musk, con la habilidad de elaborar imágenes digitales a partir de descripciones. Gracias a esta capacidad creativa, la IA es capaz de diseñar escenas o figuras de alta calidad, originales y en incontables estilos artísticos, con el único límite de la imaginación expuesta en la petición del usuario. Es la primera vez que se hace esto en un cartel, y lo que puesto porque creo que tenemos que evolucionar con los tiempos y mi filosofía creativa es, que realizando mis obras miro al pasado, vivo el presente y pienso en el futuro. Solo así seremos fieles a nosotros mismos, internacionales y contemporáneos.

En la derecha de la imagen y entrelazado con los pies vemos un pavo real, es un ave que los primeros cristianos –a partir de creencias grecorromanas y orientales que lo asocian a la inmortalidad, la belleza, la gloria, y la presencia y vigilancia divina– escogieron como símbolo de resurrección y vida eterna: su riquísimo plumaje, con su constelación de adornos semejante a la bóveda celeste donde mora Dios, se regenera cada primavera, en un ciclo incesante de renovación. Se creía que el pavo real era inmune al veneno de ciertas serpientes y, también, según experimentó San Agustín, que su carne no se descomponía al morir. Es fácil comprender, pues, que pudiera simbolizar tanto la propia Resurrección de Cristo, como la adquisición de un renovado cuerpo glorioso que no conocerá la corrupción. Bajo este pavo, unas palmas, símbolo del martirio con la que todas las Santas mártires son representadas en la iconografía Cristiana. En este caso hacen alusión a Santa Marina, Santa a la cual está dedicada la parroquia que es sede de la Hermandad.

También apreciamos la tipografía RESURRECCIÓN, siendo lo que le da sentido a nuestra fe y que, como un elemento más, se encuentra entrelazado con los demás símbolos, destacando que la tilde de la “O”, son los tres clavos que le pusieron a Cristo y de los que sólo le quedan sus estigmas.

Todo el fondo está pintado con acrílico y dorado excepto el resto de elementos que han sido pintados al óleo. El cráneo, está superpuesto, pintado sobre papel italiano con acrílico.

Por último, de lo que no hemos hablado, del pez. Este es uno de los más antiguos símbolos con el que se representa al Salvador: pez en griego se dice ΙΧΘΥΣ, que son también las siglas de Iησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ, es decir, "Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador". Los primeros cristianos lo utilizaban en frescos y sarcófagos, como profesión de fe y como signo secreto para identificarse mutuamente. Por otro lado, el pez hace alusión a la historia de la ballena de Jonás (Jon, 1-2), con la que Jesús mismo profetiza su Resurrección: “Así como estuvo Jonás tres días y tres noches en el seno del cetáceo, así estaré yo tres días en el seno de la tierra” (Mt 12, 40).

Fotos: Fco Javier Montiel










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