Arte Sacro
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La Hermandad del Buen Fin ha presentado la maqueta del misterio que acompañará al Stmo. Cristo del Buen Fin


Arte Sacro. Durante la tarde noche del jueves 20 de octubre, ha tenido lugar el cabildo general extraordinario en el que Darío Fernández ha presentado a los hermanos de la corporación la maqueta de las imágenes que acompañarán a partir del año 2024 en su salida procesional de cada Miércoles Santo al Santísimo Cristo del Buen Fin.

Para componerla, el primer punto y más fundamental, vino dado por la hermandad, y es el pasaje que se quería representar. José de Arimatea entrega a un soldado romano el permiso que previamente le concedió Pilato, para descender de la Cruz a Nuestro Señor Jesucristo y posteriormente enterrarlo. Aparecen también en la escena, Nicodemo y María Magdalena. Ha sido muy importante a la hora de decidir, la prioridad de destacar al Señor tapándolo lo menos posible, creando una escena sin estridencias, expresiva, naturalista, pero también idealizada, donde cada personaje tiene identidad y comunica algo siempre pensando en enfatizar la divinidad que representa la imagen del Señor del Buen Fin. Se ha buscado que tenga sobriedad y clasicismo, dada las características que tiene el titular.

Si hablamos de la composición, tengo que decir que se crea con teatralidad, inspirada en la pintura, sobre todo barroca. Las imágenes rodean a Cristo, quedando el Señor en el centro de la composición.

Explicando una a una, José de Arimatea, que lleva una escalera y el lienzo para amortajar el cuerpo del Señor, le entrega el documento al soldado romano que hace la guardia, y que con gesto éste de cogerlo, se apoya en su lanza. Estas dos imágenes, las situamos detrás del Señor, así conseguimos si vemos el paso de frente o de espalda, enmarcar y abrigar al Titular en la composición. Nicodemo se sitúa delante y a la izquierda, si vemos el proyecto de frente, y carga con sus dos manos la otra escalera, algo agachado y con la mirada compasiva y fija en Cristo, está en actitud de llegar a su destino. Esta imagen nos adentra en la escena y nos lleva al Señor desde cualquier punto de vista que se aprecie. A María Magdalena la situamos en el sitio que consideramos más importante, que es junto a Cristo, por ser la discípula amada de Nuestro Señor y primera persona que ve y disfruta de la presencia de Jesús Resucitado, estando a su lado derecho de rodillas y abrazada a la Cruz. Este gesto está muy representado a lo largo de los siglos en el arte cristiano, tanto en la pintura como en la escultura, sobre todo retablística, y muy poco vista de esta forma en los pasos procesionales de nuestras Hermandades y Cofradías. También con este gesto, hacemos un guiño simbólico al abrazo de San Francisco, devoción muy querida en esta Hermandad. Si observamos el conjunto en planta, todas las imágenes configuran una línea en zig-zag que va desde Nicodemo hasta Arimatea. Si lo observamos de frente, la primera figura, Nicodemo junto con la escalera, forma una diagonal que acompaña a la otra diagonal con la que está compuesta la figura de María Magdalena. Estas líneas le dan a la composición dinamismo y tensión. También cabe destacar las dos líneas verticales que generan la escalera de José de Arimatea y la lanza del soldado romano, éstas le dan verticalidad a la composición y junto con las dos citadas imágenes, enmarcan al Señor.

Toda la escena se desarrolla en un monte pedregoso, de la misma altura que el actual, en el que se encuentra una serie de símbolos como el cráneo de Adán, la túnica del Señor y el tarro de ungüentos de María Magdalena, a lo que sumamos también la citada Sábana Santa o las dos escaleras que nos hablan de la Resurrección del Señor y del triunfo de Cristo sobre la muerte, en definitiva, del Buen Fin de Nuestro Señor Jesucristo.

Fotos: Hdad.










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