Arte Sacro
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Que poquito queda. Alcazaba Misericordiosa. Alberto De Faría Serrano


 Aún no se ha apagado su eco pétreo en la noche oscura de la Judería. Aun resuena densa la recóndita oración colectiva en el recoveco de Mesón del Moro. Aun se percibe la huella humeante del incienso que trasluce sobre la calada pared de un antiguo Hospicio sevillano la  venerable sombra del rostro, dulce y anhelante de la Misericordia de Jesús. Aun se  recobra a la memoria  inmediata como encogía su simbología teologal para pasar bajo la el cobijo de los adarves almorávides junto al Patio de Banderas. 

Su súplica se dirige al cielo. Invoca al seno del Padre al que encomienda su espíritu. Concede todo su perdón porque no saben lo que hacen. Pero quizás en esta colina de la Vieja Isbilliya está todo aún por cumplirse. No hay rito misericordioso que no venga precedido de incertidumbres palpables ni de formas diversas de entender la fe. El perdón centra el ceremonial del quíntuple acto de contrición de esta semana. Desde su Catafalco de Mateos Gago, estos días nos confiesa desde la Cruz.

Desde la Santa Atalaya de su transfiguración. De ahí que abra sus manos en el ultimo halo de oxígeno que exhala tras tomar el hisopo amargo de su destino para enderezar el nuestro. Se entrega por nosotros como su pie izquierdo se abate sobre el derecho. Y su perdida mirada fulmina de un rayo vertiginoso el confín del firmamento antes de su  último hálito de vida. Antes de emprender el camino de la Casa del Padre. Antes de que cesen de vibrar sus inconmensurables ojos por el perdón de nuestros pecados. 

Para cuando desde el balcón del Hostal Goya se asomen unos ojos de otros lares, estará descendiendo bajo el dulzor de la atardecida abrileña, la rampa de la Misericordia infinita. Bajará en pos de nosotros. Y no lo hará sólo. Como en las estampas del pasado siglo. Stabat Mater presente en el Tedeum silencioso y sigiloso de Rodrigo Caro. Y se hará eco eterno en el agua de la fuente de la Alcazaba por donde fluye la pureza de su verbo. Por eso un enjambre de jazmines salpicará el monte de claveles hacia el Camino del Triunfo Inmaculado. Que poquito queda.

Foto: J. A. de la Bandera










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