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27 años después se despidió el cardenal Amigo. Comienza el ministerio de Juan José Asenjo como arzobispo de Sevilla


José Luis Martínez. A las 13 horas de ayer, 5 de noviembre, finalizaba una rueda de prensa de carácter urgente que fue convocada para las 12 horas y  a la que asistían Carlos Amigo Vallejo y Juan José Asenjo. Durante la misma se daba a conocer que Sevilla tenía nuevo arzobispo, tras informar que el Santo Padre, Benedicto XVI, había aceptado la renuncia de mons. Amigo como arzobispo de Sevilla. Y así, desde ayer, mons. Asenjo gobierna la Archidiócesis, después de 27 años al frente de la archidiócesis sevillana.

Mons. Asenjo: "Recibo un preciado tesoro"

El cardenal Amigo Vallejo es ya arzobispo emérito de Sevilla, y mons. Juan José Asenjo pasa a gobernar la Archidiócesis hispalense. Ambos han escenificado el relevo en la comparecencia que protagonizaron ayer, y en la que el cardenal anunció que próximamente pasará su residencia a Madrid, vinculado a una comunidad franciscana, en una vivienda que le facilita la Misión Franciscana de Marruecos. La despedida pública de mons. Amigo de la diócesis que dirigió desde 1982 será el próximo 13 de noviembre, a las ocho de la tarde. Ese día presidirá una Eucaristía de acción de gracias en la Catedral.

Mons. Amigo comenzó su intervención ante los medios de comunicación con un agradecimiento a los papas que incidieron directamente en su ministerio episcopal, desde Pablo VI hasta Benedicto XVI. También tuvo palabras de gratitud a toda la Archidiócesis de Sevilla, y a los periodistas, "que siempre me han tratado con una enorme bondad". Expresó igualmente su alegría por el hecho de que fuera mons. Asenjo el que pase a dirigir la Archidiócesis a partir de ahora. El cardenal comunicó que su secretario personal, el hermano Pablo Noguera, le acompañará a Madrid, donde iniciará sus estudios Superiores de Teología.

Destaca "estar con la gente"

Preguntado por su mejor recuerdo en la sede hispalense, mons. Amigo ha subrayado que, "sin duda, estar cerca de la gente, particularmente cerca de la gente que sufre mucho, como es el caso de los padres de Marta del Castillo".

Mons. Juan José Asenjo ha revelado que el pasado 26 de octubre el cardenal recibió la carta en la que el papa aceptaba la renuncia presentada al cumplir los 75 años que marca el Código de Derecho Canónico. Entonces el nuncio delegó en ambos prelados la decisión acerca de la fecha en la que se haría público el relevo episcopal. Finalmente, se hizo coincidir ese día con la jornada de ayer, 5 de noviembre, festividad de Santa Ángela de la Cruz. Al respecto, mons. Asenjo afirmó que "no convenía dilatar indefinidamente este acto".

Mons. Asenjo al cardenal: "esta es su casa y su diócesis"

El nuevo arzobispo comentó que estos meses se ha encontrado con "una Iglesia viva y dinámica", y que "la revitalización de la parroquia es el objetivo último y supremo del plan pastoral". "Guardo -ha añadido- una impresión excelente de la Iglesia de Sevilla". Dirigiéndose al cardenal, mons. Asenjo afirmó que "ésta es su casa y su diócesis, faltaría más. Le he dicho que venga siempre que quiera". A partir de final de noviembre o principios de diciembre residirá en el Arzobispado, "por una razón práctica, ya que pierdo diariamente unos ochenta minutos en traslados desde el Seminario". Además, comentó que deberá seguir pendiente de la diócesis de Córdoba, "al menos dos meses". De hecho, se trasladará a la capital cordobesa todos los martes, para presidir el Consejo Episcopal.

Como manda la legislación canónica, con este relevo cesan todos los cargos en la Archidiócesis de Sevilla, excepto los de vicario judicial y ecónomo diocesano. En este sentido, el nuevo arzobispo adelantó que se han renovado y renombrado, según los casos, todos los cargos. El único organismo que queda suspendido es el Consejo Presbiteral, que será renovado tan pronto como puedan celebrarse las elecciones.

Agenda

Durante la rueda de prensa monseñor Asenjo solicitó un poco de paciencia ante todas las citas pendientes en ambas agendas: "Espero lo antes posibe regularizar las agendas y las citas correspondientes. Mientras, espero que me pedonen pero no podré asistir a todos los compromisos al unir mi agenda con la que me deja el cardenal Amigo. Hay días que tengo cinco misas". Sobre las coronaciones canónicas pendientes, el cardenal Amigo insistió en que el ya no es arzobispo de Sevilla y que su agenda ya es 'propiedad' de Asenjo. En referencia a la próxima coronación canónica de la Virgen de Regla, titular de la hermandad de Los Panaderos, insistió en que todo está ya al frente Asenjo. Por su parte el nuevo arzobispo dejó claro que el cardenal Amigo podría presidir y celebrar si lo quisiera las coronaiones o actos pendientes que creyera oportuno.

El nuevo arzobispo de Sevilla dio lectura a un mensaje, cuyo texto íntegro reproducimos a continuación.

Queridos hermanos y hermanas:

1. En el día en que la Santa Sede hace pública la aceptación de la renuncia del señor Cardenal Arzobispo, Fray Carlos Amigo Vallejo, al gobierno pastoral de la Archidiócesis, y yo inicio mi ministerio como Arzobispo de la Iglesia metropolitana de Sevilla, quiero compartir con vosotros mis sentimientos de gratitud al Señor, que me llama a continuar en esta Iglesia el ministerio de salvación al que él ha servido a lo largo de veintisiete años. Comparto con vosotros también mi confianza en el poder de la gracia de Dios, que suplirá mis limitaciones. Agradezco al Santo Padre Benedicto XVI la benevolencia que me demuestra con este encargo, y a la que espero corresponder siempre, en comunión con él y con el Colegio de los Obispos. Cuando está a punto de cumplirse un año de mi nombramiento como Arzobispo Coadjutor, quiero agradecer de corazón al señor Cardenal la acogida cordial y fraterna que desde el primer día me ha dispensado, el testimonio de su entrega incansable al servicio de la Archidiócesis, y sus consejos, que tanto me van a servir en el ministerio que hoy inicio en el nombre del Señor, y con los que espero seguir contando en el futuro.

2. Doy gracias a Dios por los meses en que he colaborado con él en el trabajo pastoral y el gobierno de esta Iglesia particular, en los que, a pesar de mi dedicación parcial a la Diócesis de Córdoba como Administrador Apostólico, he ido conociendo gradualmente la historia venerable de la Archidiócesis y sus instituciones más señeras, algunas de las cuales perviven todavía. He ido conociendo también las actuales realidades diocesanas, el Consejo Episcopal, las Delegaciones y organismos de la Curia, el Cabildo Metropolitano, los sacerdotes y seminaristas, los diáconos permanentes, los miembros de la Vida Consagrada, los movimientos y asociaciones apostólicas, la Caritas Diocesana y a muchos hermanos y hermanas de la gran familia de las Hermandades y Cofradías, tan arraigadas en nuestro pueblo. A lo largo de estos meses he conocido a sacerdotes magníficos, y a religiosos y religiosas que están trabajando con entrega ejemplar en muy diversos apostolados, tanto en la vida activa como desde el silencio del claustro. He conocido además a centenares de laicos, que aman a Jesucristo y a la Iglesia y que están sinceramente comprometidos en el apostolado y en los distintos ministerios eclesiales en las parroquias. He conocido, por fin, una Iglesia viva y dinámica, que a pesar de las duras condiciones que nos impone la secularización, está empeñada con entusiasmo en el anuncio de Jesucristo a nuestro mundo y en la revitalización de la parroquia, casa de la comunidad cristiana, objetivo último del Plan Diocesano de Pastoral. Todo ello, junto con la devoción entrañable que nuestro pueblo profesa a la Santísima Virgen, expresada en la riqueza de advocaciones que jalonan toda la geografía diocesana en innumerables santuarios  y ermitas, es para mí motivo de fundada esperanza.

3. A todos os agradezco vuestra acogida cordial y vuestro  ofrecimiento sincero de colaborar conmigo en el servicio a esta Iglesia ya tan querida por mí. A todos os saludo con afecto fraterno. En mi saludo quiero incluir también a los hermanos Obispos de la Provincia Eclesiástica de Sevilla, a las autoridades, y sobre todo a quienes la Iglesia encomienda especialmente al ministerio del Obispo, los preferidos del Señor. Me refiero a los pobres, los enfermos, los ancianos que viven solos, los presos, los parados, los inmigrantes, los que han perdido toda esperanza y cuantos sufren como consecuencia de la crisis económica. Pero permitidme que, en particular, reitere a mis hermanos sacerdotes, a los diáconos y a los seminaristas el propósito prioritario de mi ministerio de estar cerca de ellos, de acogerles como padre, hermano y amigo, de escucharles, alentarles y acompañarles en su fidelidad personal, en su voluntad de seguir al Señor y en su tarea evangelizadora y santificadora.

4. En los inicios de mi ministerio tengo muy presentes a nuestras familias, fundadas en los valores del Evangelio, que viven la fidelidad y entrega mutua, la perseverancia en el vínculo del sacramento del matrimonio, la dedicación a la educación cristiana de los hijos y los valores de la solidaridad, que tanto están sirviendo en estos momentos a superar las dificultades espirituales y materiales en que les sitúa la crisis económica. Tengo también muy presentes a los educadores, a los catequistas y profesores de religión, que sirven a la educación integral de nuestros niños y a su iniciación en la fe. Pienso con especial afecto en los jóvenes, esperanza de la Iglesia, empeñados en su propia formación humana y cristiana y llamados a construir la nueva civilización del amor. A todos les invito a prepararse para participar con entusiasmo en la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid en agosto de 2011. 

5. Renuevo y actualizo en este día con todo el entusiasmo de que soy capaz las actitudes de amor a Jesucristo y a su santa Iglesia con que inicié hace cuarenta años el ministerio sacerdotal y que he procurado mantener, con la ayuda de Dios, a lo largo de mis trece años largos de ministerio episcopal. Soy consciente de que recibo un preciado tesoro, tallado a lo largo de los siglos por tantos pastores insignes de esta sede hispalense y por miles de nombres que no figuran en los anales de la historia diocesana, pero que están escritos en el corazón de Dios. Con la ayuda del Señor, que nunca me va a faltar, espero acrecentar el legado que se me entrega y contribuir a escribir otro tramo –Dios quiera que lleno de frutos sobrenaturales y evangelizadores- de la historia de nuestra Iglesia diocesana.

6. Como os decía en la alocución de mi toma de posesión, inicio mi ministerio con la conciencia muy viva de que no me pertenezco a mí mismo, sino a Jesucristo y a vosotros, mi nueva familia en la fe, por la que, como San Pablo, me gastaré y me desgastaré (cf. 2 Cor 12,15), entregando mi tiempo, mi salud, mis capacidades y energías todas a la Nueva Evangelización, a la pastoral de la santidad, al servicio de la comunión y de la verdad que salva, y a la edificación de comunidades vivas, orantes y fervorosas, que viven de la Palabra de Dios y de la Eucaristía, comunidades unidas y fraternas, que viven la alegría de la salvación y que anuncian a Jesucristo vivo con la palabra y, sobre todo, con el testimonio elocuente, atractivo y luminoso de su propia vida.

7. Soy consciente también de que en esta porción de la viña del Señor que es la Iglesia diocesana de Sevilla, soy al mismo tiempo sarmiento y humilde viñador y de que mi trabajo pastoral será imposible sin una comunión profunda y estrecha con Jesucristo, pues sólo la unión con Él será garantía de eficacia y de veracidad en mi ministerio. Sólo Él da fecundidad a la acción de los evangelizadores, pues “ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el incremento” (1 Cor 3,7). Por ello, en este Año Sacerdotal, me encomiendo a la intercesión de San Juan María Vianney, el Cura de Ars, del patrono de los sacerdotes españoles, San Juan de Ávila, de los santos arzobispos sevillanos Isidoro y Leandro, del Beato Marcelo Spínola y de Santa Ángela de la Cruz, en cuya fiesta inicio mi ministerio como Arzobispo metropolitano. A todos ellos les pido que intercedan por mí ante el Señor, para que sea el pastor según su corazón que Él espera de mí, y para que, en esta hora en que bulle por todas partes el desaliento y la desesperanza, sea también sembrador de esperanza, “servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo”, como nos pedía a los Obispos la exhortación apostólica Pastores gregis.

8. Me encomiendo, sobre todo, a la intercesión maternal de la Virgen de los Reyes, para que Ella me acompañe y ayude a consagrarme, en una dedicación plena, definitiva  y exclusiva a la persona y a la obra de su Hijo y al servicio de esta Iglesia particular y de todos sus hijos e hijas. Me encomiendo también a vuestras oraciones, especialmente de las monjas contemplativas y de los enfermos. Pedid todos al Señor, también los fieles de la querida Diócesis de Córdoba, a la que deberé seguir sirviendo por algún tiempo, que me custodie en su amor y que haga eficaz mi ministerio para gloria de Dios.
 
Sevilla, 5 de noviembre de 2009,
Festividad de Santa Ángela de la Cruz

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla

 

Curriculum de monseñor Asenjo

Nacido en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945, hizo los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Sigüenza y fue ordenado sacerdote el día 21 de septiembre de 1969. En el año 1971 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad Teológica del Norte de España (Burgos). Desde el año 1977 hasta 1979 realizó lo cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana.

Los cargos desempeñados en la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara fueron los siguientes: Profesor de Eclesiología e Historia de la Iglesia en el Seminario Diocesano de Sigüenza de 1971 a 1997 y Vicerrector de dicho Seminario desde 1974 hasta 1977. A partir de 1979 y hasta 1988 fue Director de la Residencia Universitaria de Magisterio «Ntra. Sra. de la Estrella» de Sigüenza. Ha sido también miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores durante doce años, Director del Archivo Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997), Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993) y Vicerrector del Santuario de la Virgen de la Salud de Barbatona (1994-1997).

Los cargos desempeñados en la Conferencia Episcopal Española han sido los siguientes: Vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997), Miembro de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural (1997-1998), Secretario General de la Conferencia Episcopal Española (1998-2003), Copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales (1998-2003) y Coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Santo Padre a España (días 3 y 4 de mayo de 2003).

Fue nombrado Obispo titular de Iziriana y auxiliar de Toledo el 27 de febrero de 1997, siendo ordenado en la Catedral Primada el 20 de abril.
Fue nombrado Obispo de Córdoba el 28 de julio de 2003, tomando posesión el 27 de septiembre.

Por delegación de los Obispos del Sur es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud en Andalucía.

El día 11 de julio de 2003, a propuesta del Consejo de Ministros, S. M. el Rey le concede la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica por su colaboración en la preparación de la V Visita Apostólica del Santo Padre a España (Real Decreto en el B.O.E. del 12 de julio de 2003).

El 9 de marzo de 2005 fue elegido Presidente de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal Española. Desde dicha fecha es miembro de la Comisión Permanente de la misma. El día 5 de marzo de 2008 fue reelegido para otro trienio.

El 13 de noviembre de 2008 la Santa Sede hizo público el nombramiento de D. Juan José Asenjo como Arzobispo Coadjutor de la Archidiócesis de Sevilla, oficio del que tomó posesión el 17 de enero de 2009.

Desde el 17 de enero de 2009 es Administrador Apostólico “sede vacante” de la Diócesis de Córdoba, con facultades de Obispo diocesano.

El día 8 de octubre de 2009 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI miembro de la Pontificia Comisión para América Latina. 

El día 5 de noviembre de 2009 comienza su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla.

 

Fotos: José Luis Martínez.










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