Arte Sacro
  • Noticias de Sevilla en el mes del Carmelo
  • domingo, 15 de julio de 2018
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¡Qué guapa es mi Virgen de la Angustia! Isabel Serrato Martín.


 Sí, sí, es mía. En este momento, mi querido Piñero, es sólo mía. Permíteme Vicente, mi querido teniente, que la mire ahora mismo con los mismos “ojitos” con los que tú la sueñas. Déjame que me brillen los ojos como cuando tú estás frente a Ella.

¿Por qué en este mes de Esperanza, de Pastora del Reino, de Mercedes en el Tiro de Línea, este artículo a la Madre del Universitario? Sinceramente, no pega. Pero he estado viendo un reportaje del muy querido Pedro Domínguez y he visto un plano de mi Madre del Martes Santo, y… ¡qué belleza!

La belleza no es lo conseguido sólo en la escultura, la belleza es la mirada con la que “la muchacha con carpeta en mano llegada desde la universidad”, mira a sus hijos sevillanos. La belleza son sus manos, quietas y acariciándote. La belleza y el todo, es Ella. Por eso, si no encontráis sentido a este artículo, dejádmelo sólo a mí, para que yo siga recreándome en su belleza. Dejadme en el “fajín” de General que no es sólo de Antonio, sino de toda su familia, y que es algo más que constitucional, es lo que ata a Ella el cariño de una familia. Dejadme en su corona, como si fuera mi regalo. Dejadme dormir en su manto, que ya me las apañaré y estaré cada noche soñando para saber como le sienta mejor cuando entre todos se lo pongamos. Dejadme soñar que hoy le pongo el “pecherin” de mi Esperanza, que Juan Ruíz ya bautizó como un jazmín. Dejádmela para mí, que sólo yo le rece, que en cada plegaria estén todos los estudiantes, de carrera o no, pero de vida siempre. Que estamos en Septiembre y hay sitio para la belleza inigualable de mi Virgen de la Angustia.

“Te quiero desde hace poco”, dirán tantos, a tantos se lo discuto, porque es fácil volver al principio que dice que María sólo es una. Y tú, Angustia, que no tu angustia, tú, Angustia, de qué manera me has enamorado. Siento en Septiembre la gloria y me ilusiona tu belleza. Pedro muéstrame otra vez su perfil, o mejor, capellán, ábreme la capilla que con ella quiero estar.

Rafa, detrás de Dios, siempre irá su belleza, siempre irá su grandeza, siempre irá Ella.

Déjame soñar que pronto volveré, que todo mal ha pasado, y no aguanto más sin mirarte a los ojos, sabiendo entonces mis pecados perdonados.

Me quedo contigo Madre, y que nadie diga que un día te abandoné, que tu nunca has soltado mi mano. Angustia, qué guapa eres. ¿Qué no pega en Septiembre? Si es el mes de la Gloria y tú eres mi gloria.

Déjamela otra vez, para el momento, déjame el perfil,  que a su lado ya me encuentro.

Porque pega todos los meses del año, decirte lo que dicta el órgano vital, ¡qué guapa estás Angustia, aunque las dos sigamos llorando!

Foto: Juan Alberto García Acevedo










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