Donde los sueños se cumplen. Isabel Serrato Martín.
¿Quién no ha soñado alguna vez con una conversación de Dios?...
Diga lo que diga la publicidad de uno de los lugares más maravillosos del mundo, Sevilla sabe de un sitio donde los sueños se hacen realidad de una manera aún mejor. Suelen ser pocos días al año o todos, depende lo que veas al cerrar los ojos. Pero este año, la cuaresma se ha adelantado. Ha querido conocer el sabor de la gloria, del tiempo glorioso. Habló, la cuaresma, con su Dios, que es el Dios Sevillano y viendo éste que la Cuaresma Sevillana hace feliz a tanta gente, le dijo:
“Te voy a dejar a Sevilla en el fin de semana más glorioso del año. Verás casas de vecinos en fiesta y volverás en el tiempo a la época en la que a la que se le pedía salud y te la daba, era la Pastora de las Almas.
Verás, cuaresma nuestra, a tu Esperanza… No te extrañe que en esta ocasión no la veas bajo palio, es que en tiempo de gloria la estética también cambia. Cuaresma, verás a tu Esperanza con candelabros que huelen a camino, a marisma en el horizonte…
¿Velas? Habrá pocas, conserva sus flores de cera, rizadas que a lo mejor te suena más. Sus faldones siguen bordados, su corona sigue siendo una joya de estrellas, su manto es un reflejo de su nombre… “Spes Nostra”
Sus capataces quebraran su voz cuando le pidan a sus hombres llevarla “con mucho mimo”.
¿Sus “mariquillas”? Claro que las tiene puesta… ¿Sus “aguaores”? con cántaros de cerámica… ¿Sus costaleros? “tos por iguá” la seguirán llevando al cielo para que yo la bese, le acaricie su pelo.
Pelo que han peinado las monjitas de la Cruz , que es por ellas por las que te he dejado, cuaresma, bajar en Septiembre a Sevilla.
Su tocado es la gloria, aunque mirarla a los ojos sea la gloria de la gloria.
¿Qué si sigue sonriendo? Depende, cuaresma, de qué perfil le veas.
Pero ya te digo, que la lágrima del perfil que enamora a la pregonera, sigue estando ahí, porque en la gloria también se llora.
¿Acólitos? No dudes, cuaresma, que ellos nunca la abandonan. ¿Cortejo? Sea siempre la hora que sea. ¿Un estadio? Hombre, no es bonito, pero si Ella es la belleza, ¿quien duda que no lo va a teñir?
Pero, y ya te dejo, Cuaresma, que te vayas a San Gil, te recordaré el por qué bajas a Sevilla. Bajas a verla a Ella, que es en su delantera de paso donde se cumplen los sueños, donde se sueñan promesas…
¿Por qué está en su paso? Porque cuando el pobre tuvo hambre, Madre María de la Purísima , que es monjita de la cruz, se quitó el pan de su boca, cuando el enfermo no tenía médico que lo atendiera en su lecho, Madre María de la Purísima fue la mejor enfermera, limpió lo que hijos no recuerdan que padres hicieran por ellos, amortajó a quien siempre buscó consuelo en Dios. Sale porque la miseria de una Sevilla no tan lejana, la padecieron muchos, muchos. Miseria también es la soledad del rico que muere sólo, sólo con dinero.
Sale la Esperanza porque la austeridad de las monjitas de Sevilla, debe ser señal y orgullo de los cofrades.
Porque una “coplita más”, le pidió el capataz, cuando la Esperanza es Aurora de la mañana y él fue y es capataz en la gloria.
Porque yo, que soy Dios y sevillano, me voy contigo cuaresma, a las plantas de su paso que la gloria para mí es todo el año, pero ahora en Septiembre, me voy con Ella, Esperanza, que las monjitas de la Cruz a mí, me siguen cuidando.”
Fíjate, sevillano, si se sueña y se cumple a las plantas de su paso, que escuché y así transcribo lo que oí, lo que habló Dios con acento sevillano mirando a los ojos a cuarentas días del año.
Foto: Francisco Santiago
