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Asenjo pide ayudar a enfermos de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica para hacer visibles sus patologías


 Europa Press. El arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, solicita en su carta semanal no olvidar a los enfermos de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica y ayudar a éstos a normalizar su situación ante la incomprensión e ignorancia que existen hacia las patologías que padecen y sus repercusiones. En su carta pastoral, el prelado hispalense explica que hace tres meses recibió una visita de un grupo de enfermos de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica que deseaban informarle sobre estas dolencias "relativamente novedosas", al tiempo que le pedían ayuda para dar a conocer a la opinión pública sus problemas.

La misiva tiene por fin sensibilizar a los cristianos sobre "el verdadero viacrucis que muchos de estos enfermos están pasando". Estas dolencias son enfermedades neurodegenerativas, de desarrollo neurológico o cerebral y no psiquiátricas. La fibromialgia, según la explicación de los enfermos dado a monseñor Asenjo, es un reumatismo muscular, que afecta a la musculatura en general, a los músculos y partes blandas, tendones, ligamentos y tejidos. Sus síntomas son dolor muscular, dolor de cabeza, cansancio, alteraciones del sueño y problemas cognitivos o cerebrales, de memoria y concentración.

Por su parte, el síndrome de fatiga crónica está encuadrado dentro del grupo de las enfermedades neurológicas, concretamente asimilada a la encefalomielitis, mialgia postvírica, que consiste en una inflamación del cerebro, la médula y la musculatura en general, provocando fatiga, postración física y mental, que no se alivia con el descanso y produce entre otros síntomas, inflamación de ganglios linfáticos, mialgias, artralgias, cefaleas, alteración del sueño y malestar post-esfuerzo que dura más de 24 horas.

"NO HAY RESPUESTA ADECUADA DE LA SANIDAD PÚBLICA"

Los enfermos, según Asenjo, que realizaron la visita mostraron como carencias más comunes en el tratamiento de estas enfermedades "la tardanza y confusión en el diagnóstico, la problemática de las listas de espera, el peregrinaje asistencial, la falta de una unidad de referencia que proporcione un tratamiento único a los pacientes o la importancia de las actividades formativas al personal sanitario", llegando a la conclusión de que el modelo vigente en nuestra sanidad pública "no da una respuesta adecuada a este tipo de pacientes", resalta el prelado hispalense. De todas estas carencias existen numerosas quejas en la oficina del Defensor del Pueblo y de los organismos análogos de las Comunidades Autónomas.










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