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a Iglesia conventual
del Buen Suceso de la Orden Tercera de
PP.
Carmelitas, es el único vestigio que
ha llegado a nuestros días del
Hospital
del Buen Suceso. Los orígenes del templo
nos remontan en tiempos pretéritos a una
ermita situada en el barrio de la
Morería, en la plazuela de la Castaña.
En 1635 llegan a Sevilla los hermanos
Obregones con la intención de construir
un hospital a imagen del fundado en
Madrid, iniciándose las obras del
hispalense en 1690 con el derribo de la
antigua capilla, siendo inaugurada el 8
de septiembre de 1730. El templo fue
cedido a los carmelitas en 1890 por el
Arzobispo Sanz y Forés, firmándose la
cesión por el
Cardenal Spínola el 16 de
julio de 1896, festividad de la
advocación del Carmen.
En las obras
intervinieron como arquitectos Figueroa,
Pedro Roldán y su hijo, interviniendo en
la parte pictórica Domingo Martínez
(autor de los lienzos del retablo mayor)
y otros cuadros para los altares
laterales, hoy en las dependencias de la
Residencia adjunta. inaugurándose el
templo en 1730. En 1733 José Fernando de
medinilla realizó los altares laterales.
La portada es
característica de los Figueroa, tanto
Leonardo como de Antonio Matías, que por
aquellos tiempos intervenían igualmente
en El Salvador y San Luis. Para el Buen
Suceso estaban proyectados la
construcción de dos torres. Pedro Roldán
y su Hijo se encargaron de las 24
columnas con cimacios y pedestales de
mármol rojo de Morón, según datos de
Sánchez Corbacho
La monumental obra
pictórica del retablo mayor, corresponde
a la genealogía que proyectara San Mateo,
realizada por
Domingo Martínez
sobre los 40 patriarcas que precedieron
a Jesús. El resto de la obra pictórica
del templo es muy posterior, puesto que
de la original sólo queda la parte de la
entrada al templo, siendo el resto
rehecho por completo, al menos en los
retratos de los laterales, tribunas, la
bóveda vaída y en la cúpula entre los
años 1920 a 1935 por Antonio Rodríguez
Gutiérrez.
Entre las esculturas
encontramos varias joyas del barroco,
tales como San Alberto (1628) y Santa
Teresa, de
Alonso Cano, así como el
conjunto de Santa Ana (1632) y la Virgen
Niña de
Martínez Montañés, aunque de la
Niña sólo se conserva la cabeza de la
original, todas procedentes del Colegio
de San Alberto.
La Virgen del Carmen
del camarín, es obra de Rafael Barbero,
realizada en sustitución de la antigua
de Duque Cornejo, quemada en los sucesos
del 11 de mayo de 1931, al igual que el
Crucificado atribuido a Ruiz Gijon. En
los pies del Templo y actualmente en la
residencia carmelita anexa al templo, se
encuentran las imágenes de San Juan de
la Cruz y del beato Tito Brandsma, esta
última de Juan Abascal.
La planta del templo
semeja las de cruz latina, aunque no lo
es. Tiene unos 250 metros cuadrados
cuyos elementos arquitectónicos crean la
visión efectista antes mencionada con
espacios contrapuestos que no existen de
la nave central y laterales, incluyendo
el crucero coronado por una cúpula.
Aparte del retablo central, tiene otros
cinco, siendo los de más valor artístico
los situados en el falso crucero, obra
de José Fernando de Medinilla (1733).

 
 
 
 


 
 
 
 


 

 
 
 
 




 




Bibliografía:
Martínez Carretero,
Ismael. O. Cam. Caja Sur
Smet, Joaquín.
O. Cam. Los Carmelitas, 6 vol. Madrid (BAC),
1996-1998
Velasco, Balbino. O. Cam. Historia del
carmelo Español, 3 vol. Roma 1990-1993
Martínez, Ismael. O. Cam. Exclaustración
y restauración del carmelo en España.
Roma 1996
Fotos: Francisco Santiago© |