Orgullo. Antonio Sánchez Carrasco
Debe ser o mejor dicho puede ser que esté equivocado, o no. Pero tras andar unos días por el Reino de León me venía está palabra a la cabeza con la Semana Santa que tienen los leoneses en la Capital y la Provincia. Es como si fuera una seña de identidad que llevan a gala colgando cárteles en muchas fachadas enseñando el título del Bien de Interés tal o cual, poniéndole un monumento o teniendo abierto un museo en el que se cuenta al visitante como es tal o cual procesión, imágenes secundarias, o incluso como el de Sahagún o el de Santa Nonia con sus pasos montados y todo.

En Santa Nonia estaba aquel Nazareno que compartió calles romanas con el Cachorro. En el Museo de las Cofradías, obras de Navarro Arteaga, de Fernando Aguado, de Martín Nieto, de Miñarro, junto a las de autores castellanos, ¡ole!. Y tras aquellas visitas y con un vermú en un bar sentado me dio por pensar en lo nuestro. Los anti no nos quieren ni en pintura y los pro nos llevamos más tiempo pensando en si este capataz o el otro, o si en esta banda es mejor que aquella. Se que los conceptos cofrades son distintos pero el fondo sigue siendo el mismo y deberíamos estar orgullosos de nuestra Fé. Aunque para orgullo el mío al ver al Cautivo, siempre me busca en cualquier sitio, de León capital, en la Basílica de San Isidoro. Allí donde duerme el sueño de los justos el santo que anduvo por nuestra tierra. Y el Cautivo es una imagen de mi amigo Jaime Babío. Ahí es nada.

Lo estoy recordando con sus gafas redondas un jueves cualquiera en la zona de calle Feria y ahora estaba ahí, su Cristo. Aquel Hijo de Dios nacido en el corralón de la Calle Castellar. Y justo cuando me iba a ir pasó un sacerdote.
- Señor, ¿le ha gustado a usted el Cautivo?.
- Es que a este Cristo lo vi nacer del barro.

Y el sacerdote me miró con cara de, este de donde se ha escapado, y salí de allí con el orgullo de que había visto el Cristo de mi amigo cerca de donde nació Guzmán el Bueno y donde permanecen enterrados muchos de los Reyes de León y uno de los dos santos que salen en nuestro Corpus, el del libro en la mano.
#LosLunesalSol
Fotos: Antonio Sánchez Carrasco.
