Opinión. Arte o Devoción. Fernando Castejón, escultor.
Cuando hablamos de Imágenes religiosas debemos hacerlo de una forma más amplia, porque sin duda, lo trascendental del aspecto religioso va más allá de lo puramente estético.
Una Imagen debe trasmitir un "profundo sentimiento" a quien la contempla. Muchas veces, equivocadamente, se opina sobre Imágenes como si de esculturas profanas se tratase, como si la belleza de un rostro y la perfección de un cuerpo, fuesen lo más importante, y sin duda lo es, pero no lo principal.
Las Imágenes no son esculturas realizadas para ser vistas en cualquier museo, sino para presidir el altar de una Iglesia y llegar al corazón de quienes las contemplan, ni siquiera su tamaño importa, la Fe y la Devoción no entienden de estas cosas.
A veces, las hermandades se afanan en restaurar sus Imágenes, porque en ellas se deja ver el paso del tiempo o por las faltas de policromía en manos y pies, debido a los besos y caricias de personas y devotos, y es en esos vanos de policromía, donde verdaderamente está el sentido de una Imagen, donde se concentra la Fe, el Amor, la Devoción, los Sentimientos, los Rezos, las Plegarias, las Peticiones y un largo etcétera, que hacen que una Imagen sea algo más que una escultura.
Personalmente, he tenido experiencias a lo largo de mi vida, que me han hecho emocionar, cuando algunas personas se me han acercado a coger mis manos y contarme, con lágrimas en los ojos, como la Imagen que he realizado, les ha concedido un milagro, para ella o para un hijo, y son vivencias como estas, las cuales te dejan sin palabras, donde uno se siente orgulloso de ser Imaginero, porque ves que a través de tu profesión, puedes ayudar a las personas a sentirse mejor y más cerca de Dios, y a que, arte y devoción se unan para dar vida a una escultura.
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