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El IAPH compara el Cristo de San Esteban con otros dos gemelos. Felipe Villegas. Diario de Sevilla.


El Cristo de San Esteban tiene, que se sepa, al menos dos obras gemelas. Más exactamente, se trata de dos bustos prácticamente idénticos y hasta ahora desconocidos tanto para la hermandad de la Puerta de Carmona como para los investigadores. Uno se encuentra en un convento de clausura de Toledo y el otro apareció hace un mes y medio en el escaparate de un conocido anticuario de Sevilla y, tan pronto lo vieron, lo adquirieron dos de los miembros de la junta de gobierno de la corporación del Martes Santo, sorprendidos por las semejanzas y la altísima calidad de la pieza.

Esta última testa, también de barro cocido como las otras, fue inmediatamente depositada en la sede del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) en la Cartuja, justamente donde se encuentra la talla del Santísimo Cristo de la Salud y Buen Viaje de la Hermandad de San Esteban, que ingresó el pasado 20 de abril para ser sometido a su restauración.

Los historiadores del IAPH, sumamente interesados en la novedad, han reclamado información detallada a la comunidad cisterciense que regenta el convento toledano de Santiago el Viejo al objeto de poder realizar una exhaustiva comparativa de los tres bustos en la confianza de que quizás pueda arrojarse luz sobre la autoría de los mismos que, aunque anónima, se sospecha que podría deberse a un mismo imaginero.

En la fase preliminar de investigación en la que se está, se sabe con más o menos certeza que los tres Ecce Homo son coetáneos del siglo XVI –el cuerpo del Cristo de San Esteban se le añadió al menos un siglo más tarde– y, sobre todo, se descarta que sean copias. Es decir, no se trata de cabezas en serie, puesto que cada una ofrece alguna singularidad que lo diferencia –por ejemplo, el Cristo de la Salud y Buen Viaje presenta lágrimas, pero el recién adquirido no, y frente a éstos, parece que el de Toledo es el de expresión más dulce, según describe el hermano mayor de San Esteban, Carlos García Guisado, a la sazón uno de los donantes del nuevo busto–.

Por lo pronto, en el IAPH se ha iniciado el estudio de las dos cabezas en depósito –se ha acordado que si hay que extraer muestras sean del busto adquirido–, estándose a la espera de recibir documentación gráfica e histórica relativa al Ecce Homo de Toledo. Al final de la investigación emprendida se conocerán los frutos, aunque de entrada se reconoce que es muy posible que no se llegue más allá de poder ratificar los evidentes paralelismos estilísticos y cronológicos, incluso de autor, entre las esculturas, habida cuenta de la previsible imposibilidad de ponerle a éste nombre y apellidos. Algo por otro lado secundario si se valora que se trata de obras salidas del círculo de los mejores barristas del XVI, es decir, de la escuela de Pedro Millán y Miguel Florentín.

Otro detalle relevante tiene que ver con su conservación. A la fecha en que estamos, resulta casi un milagro que hayan resistido tantas centurias siendo, como son, de un material tan frágil. Ello es si cabe más remarcable en el caso del Ecce Homo comprado –por cierto, sobre cuyo futuro ya decidirá la hermandad–, pieza de origen desconocido por cuanto que ni el anticuario ni su antiguo tenedor, el también anticuario ya fallecido Andrés Moro, disponían de información al respecto.

De hecho, cuenta el hermano mayor que fue el sobrino de este último quien lo vendió inicialmente al anticuario al que, semanas después, se lo acabaron comprando dos miembros de la junta de gobierno. Al parecer, el único detalle que existe de la obra es que podría haber formado parte de una especie de oratorio privado de Moro, un gran coleccionista de antigüedades.

También tiene su historia la testa radicada en Toledo, que curiosamente procede del antiguo Convento de las Dueñas de Sevilla, sólo que a raíz de diversos avatares –entre ellos la desamortización– la pieza ha acabado en Toledo.¿idénticos? Sorprende el parecido entre el Cristo de la Salud y Buen Viaje (sobre estas líneas, durante su restauración en el IAPH) y el busto adquirido, que carece de lágrimas. 

www.diariodesevilla.com









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