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El Giraldillo es controlado por sensores en el vástago. Carlos Navarro Antolín. Diario de Sevilla.


Las primeras horas en las alturas. Los momentos vividos en la intimidad de un número reducido de técnicos, de sólo unos pocos que saludaron en directo el momento simbólico de su llegada, de su ensamblaje con la esfera que hace de cordón umbilical con la torre. Terminado el espectáculo de la subida la mañana del 22 de julio, comenzó el trabajo de vigilancia de la veleta tras una restauración de casi cinco años. Nada más llegar a la cima, el Giraldillo fue desnudado lentamente, despojado de la protección textil que evitó cualquier daño en la operación del ascenso. Ninguna imagen había trascendido de estos momentos. Arriba, en las alturas de la ciudad, estaba el ingeniero José Domínguez Abascal. En la superficie aguardaban el director del Instituto Andaluz de Patrimonio, Román Fernández Baca, y el jefe de Intervención del IAPH, Lorenzo Pérez del Campo.

Una vez ubicado el Giraldillo original sobre la torre no se terminaron ni mucho menos los trabajos. Justo ahora, entre otras actuaciones de seguimiento, se está instalando un completo sistema de instrumentación que permite controlar a distancia el comportamiento de la Giganta en su emplazamiento original. Se dice que el Giraldillo es más seguro que nunca desde el punto de vista técnico, pero hay que verlo en la práctica. El mejor ejemplo es el de un paciente curado tras una compleja intervención al que conviene seguir en el día a día para certificar su recuperación con todo rigor.

La mayoría de los sensores de este sistema que permite controlar la evolución de la figura de bronce se ubican en el vástago, que resulta un elemento fundamental con vistas al mantenimiento de la estabilidad del conjunto escultórico. La colocación de sensores sobre la piel de bronce y su estructura interna resultaría excesivamente complicada dada la "inaccesibilidad de la figura y su carácter giratorio", tal como precisan los técnicos. No obstante, este sistema de instrumentación es suficiente para llevar a cabo un seguimiento exhaustivo del estado de conservación general de la veleta.

Los sensores permitirán obtener información de los siguientes registros: los esfuerzos mecánicos en el vástago, la medida de las vibraciones, la inclinación del vástago, la velocidad y dirección del viento, la posición del Giraldillo propiamente dicho y la tendencia a la corrosión de la figura a partir de la medida de pares galvánicos entre materiales y la temperatura y humedad en el interior del conjunto (gracias a unos sensores ubicados en la misma esfera).

La medida de estos parámetros permitirá evaluar el correcto funcionamiento de la veleta y detectar cualquier deterioro en su mecanismo de giro, así como obtener información sobre la posible corrosión o deterioro que puedan sufrir los materiales. Para la gestión de los registros se está instalando en el cuerpo del Reloj un sistema que permite procesar y recoger los registros de todas las señales.

Este sistema no es muy distinto del empleado para vigilar la réplica del Giraldillo que ha estado más de seis años en lo alto de la torre. Del funcionamiento de la copia, obra del escultor José Antonio Márquez, se podían obtener datos de su situación con tan sólo una llamada telefónica.

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que se ha hecho cargo de todos los costes de la operación, asegura que la torre estará libre de andamios antes de la festividad del 15 de agosto, día de la patrona de la ciudad. Para entonces se recuperará de forma limpia la típica imagen de las postales: la torre con su veleta. Una imagen para el disfrute de todos. De absoluto dominio público.

www.diariodesevilla.com









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