Provincia. Sueña Benacazón
Julio Adame Ortiz. Benacazón despertó el 5 de agosto con sones de jóvenes en una Diana en la que el sabor del romero se dejó notar ya desde las primeras horas de la mañana. Fue el prólogo de un capítulo más de la historia de Benacazón, de un 5 de agosto más, pero como siempre, nunca igual a otro conocido.
En la Función Principal, celebrada por el Obispo Auxiliar Santiago Gómez Sierra, y cantada por la Escolanía de los Palacios, lo celestial y lo terreno se unieron en su cara morena, la de la Santísima Virgen de las Nieves, Reina, Señora y Patrona de Benacazón.
Por la tarde, el pasacalles previo a la salida de la Municipal de Huévar anunciaba lo que en Benacazón era ya un secreto a voces: el sueño se iba a hacer realidad un año más. A sones de “Hosanna in Excelsis”, la Virgen se elevaba dentro de su Iglesia para llegar hasta la pequeña puerta de la misma. A las órdenes de sus capataces, Justo Bernal y Fernando Atienza, los costaleros conseguían hacer el milagro, un año más, de sacar el portentoso, pero coqueto, paso de la Patrona de Benacazón por una puerta de reducidas dimensiones que parecía no querer dejar escapar a su inquilina más loada.
Benacazón soñaba, y rompía en aplausos al ver que su Patrona parecía caminar hacia la calle, mientras la banda interpretaba “Encarnación Coronada”.
A lo largo de todo el recorrido, las lluvias de pétalos, los cohetes, las bengalas y los fuegos artificiales se sucedieron, mezclándose con los vivas y los piropos que los benacazoneros y benacazoneras lanzaban a la sagrada imagen, mientras el olor a romero y matranto inundaba las calles.
Así, y a los sones de “Caridad del Guadalquivir”, la Patrona de todos los benacazoneros llegaba, de nuevo, a su Iglesia, donde aguardaría con ansia vestirse de grana y oro, para bendecir a su pueblo al día siguiente y hacer, de nuevo, soñar a Benacazón.
Fotos: Julio Adame.
