Juan Manuel Labrador exaltó a la Virgen de Regla, con un corte clásico y Sevillano dejando la tabla de medir muy alta
Arte Sacro. Como ocurre desde hace ya treinta años, la Hermandad de los Panaderos celebró el pasado sábado, un año más, su tradicional Exaltación a María Santísima de Regla como pórtico a los cultos que comenzarán este próximo jueves, y en esta ocasión, la persona designada para ocupar el atril de la Capilla de San Andrés fue el cofrade y periodista Juan Manuel Labrador Jiménez.
El acto dio comienzo una vez que el sacerdote Florencio Fernández, director espiritual de la corporación de la calle Orfila, concluyó la celebración de la misa que tuvo lugar a las ocho y media de la tarde. En primer lugar intervino el exaltador de 2011 y Hermano Mayor de la Estrella, Manuel Domínguez del Barco, quien realizó una sentida semblanza sobre el perfil del exaltador, al que le pidió que depositase en el atril toda su alma envuelta con el terciopelo verde que marca su vida, en clara evocación a la vinculación de Labrador con la Hermandad de la Esperanza de Triana, a la que pertenece el exaltador desde su nacimiento.
Juan Manuel Labrador comenzó su exaltación diciéndole a la Virgen de Regla que él sabía que Ella sueña con el mar, con la luz que entra por las vidrieras de un santuario, que sueña con la costa y con las fiestas que se celebran en ese lugar concreto cada mes de septiembre, dejando ver que se refería a Chipiona, uniendo esta localidad gaditana con Sevilla a través del Guadalquivir, ya que la navegación del río, precisamente, está permitida desde el Atlántico hasta nuestra ciudad.
Hizo luego un sentido recorrido por la historia y la devoción a la Virgen panadera, evocando con sentidos versos su besamano, así como su coronación de hace dos años. También dedicó unas preciosas décimas a la labor que ejecutan el vestidor y las camareras de la titular mariana de esta corporación del Miércoles Santo, además de recordar al cofrade recientemente fallecido Julio Jiménez Fernández, donde tuvo lugar la ovación más prolongada.
Acto seguido evocó la presencia de la Virgen en la JMJ, animando a los jóvenes a no tener miedo, mensaje que hizo siempre suyo el beato Juan Pablo II. Usó la tradición gremial de esta hermandad para hacer referencia, por otro lado, al pan de la eucaristía, dándole un toque sacramental a su intervención a partir de ese momento, haciendo uso de su imaginación para explicar, en un largo romance con reminiscencias machadianas, por qué la Virgen de Regla sale la última el Miércoles Santo y lleva una espiga de trigo en la mano, indicando que ése es el ingrediente que Ella deposita en el monumento eucarístico de la Catedral para que al día siguiente, Jueves Santo, el Santísimo pueda hallarse expuesto ante los fieles. Concluyó su intervención con un sentido poema en el que Labrador reconocía que depositaba todo su corazón y su sentimiento a las plantas de la Señora.
En una atestada Capilla de San Andrés estuvieron presentes diversas personalidades, desde el propio Hermano Mayor de la corporación anfitriona, Emilio Santiago con toda su junta de gobierno, hasta el Vicepresidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías, Carlos Bourrellier, quien acudió acompañado de Mateo Domingo González, delegado del Miércoles Santo, y de José Carlos López, nuevo delegado del Lunes Santo. Así mismo, también estuvo presente el Secretario del Ateneo, Antonio Bellido, así como el pregonero de la pasada Semana Santa y pregonero de la coronación de la Virgen de Regla, Ignacio Pérez Franco, aunque también estuvo allí el pregonero de la Semana Santa más antiguo en vida, el del año 1958, el abogado José Luis Campuzano Zamalloa, igualmente ex Hermano Mayor de la Esperanza de Triana. Cabe destacar que también hubo representaciones de las propias hermandades de Juan Manuel Labrador, acudiendo Antonio Remesal como consiliario 1º de la Esperanza y José Fernández como Teniente de Hermano Mayor de San Gonzalo, quien precisamente optará al cargo de Hermano Mayor en las próximas elecciones que se celebrarán en el Barrio León.
