Patrimonio. La Junta devuelve la capa de Carlos V tras su restauración. Diario de Sevilla
La consejera de Cultura, Rosa Torres, devolvió ayer al Arzobispado de Sevilla, representado por el delegado diocesano de Patrimonio Histórico, Fernando García, la capa pluvial de Carlos V una vez finalizada su restauración, que ha llevado dos años de trabajo en los talleres del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH). La pieza es una obra textil que, según la tradición, fue la que lució el emperador en la ceremonia de su coronación en la ciudad de Aquisgrán en 1520 y que se conserva en la iglesia de Santiago de Sevilla, a la que regresará en breve para ser expuesta en una vitrina horizontal.
La capa pluvial de Carlos V posee una gran connotación simbólica, además de importantes valores histórico-artísticos, y se encuadra dentro de la categoría de ornamentos litúrgicos de imaginería, una denominación que se emplea para aquellos textiles que están decorados con cenefas y orfres –galones de oro– bordados con figuras de santos insertos en hornacinas, tal y como aparecen en el capillo de esta pieza.
El estilo de la capa coincide con el de la época de transición del Gótico al Renacimiento, como se aprecia en el tipo de doseletes de la cenefa y en la representación en el capillo de la Virgen y el Niño acompañados de ángeles, así como en la indumentaria que visten los santos que aparecen reflejados en la pieza. Las técnicas empleadas en los bordados permiten asimismo relacionar, según los expertos que ayer explicaron los detalles de la intervención del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, esta capa con las creaciones textiles de la escuela del norte de Europa.
Según estos mismos expertos, hacia 1600, pocos años después de su ejecución, la obra sufrió ya una primera intervención en la que se realizaron unos añadidos, la llamada retorcha de almendrillas, junto a la cenefa para reforzar las guarniciones o adornos, además de reemplazar la tela base originaria por un rico brocatel de oro y seda que reproduce una de las variantes de los típicos tejidos denominados de granadas.
Los trabajos en el IAPH, con sede en el Monasterio de la Cartuja y dependiente de la Consejería de cultura, se iniciaron en junio de 2003 con la realización de un examen previo mediante métodos físico-químicos, que determinaron el delicado estado de conservación en que se encontraba la pieza y permitieron establecer las operaciones de tratamiento. El proceso de restauración ha consistido, de esta forma, en primer lugar, en la desinsectación y limpieza para posteriormente separar las diferentes partes constitutivas de la obra e individualizar la restauración de cada una de ellas, al tiempo que se eliminaban las intervenciones anteriores que resultaban perjudiciales.
Se aplicaron entonces tratamientos de conservación como el alineado y la corrección de deformaciones creadas por las tensiones de los numerosos zurcidos y parches de la tela. Para el tratamiento de consolidación del orfre y del tejido base se emplearon soportes naturales de algodón y lino teñidos para su correcta integración cromática.
Además, se fijaron con hilos de seda aquellas zonas sueltas de la capa. La restauración finalizó con la protección del reverso de la pieza con un forro de seda y el montaje de las distintas partes constitutivas de la misma.