Flores y lágrimas en el 20 aniversario de catástrofe de Chernóbil
CHERNÓBIL, Ucrania (Reuters). Sergei Karazy. - Claveles rojos - símbolos del dolor - se depositaron el miércoles 26 de abril de 2005, a la sombra de la ruinosa central nuclear de Chernóbil, en conmemoración de los 20 años del peor accidente nuclear civil del mundo.
Cientos de personas pasaron frente al muro que tiene grabados los nombres de los bomberos que estuvieron entre las primeras víctimas de la explosión del reactor número cuatro el 26 de abril de 1986, que lanzó una nube de polvo radioactivo por toda Europa.
Una anciana hizo la señal de la cruz cuando se inclinó a dejar un clavel al pie del muro.
El presidente de Ucrania, Viktor Yushchenko declaró que es hora de comenzar a sanar las heridas dejadas por el desastre.
"Después de 20 años de dolor y miedo, esta tierra debe sentir que avanza", le dijo a los que acudieron a Chernóbil, centro de una 'zona de exclusión' de 30 kilómetros que permanece contaminada y que se extiende por Ucrania y Bielorrusia.
"El trance en el que nos dejó Chernóbil ha terminado. Somos un pueblo fuerte y valiente y miramos hacia el futuro", agregó.
La antigua república soviética ha tenido que lidiar con un legado de contaminación, enfermedades entre su gente y un reactor, que pese a estar sepultado en un 'sarcófago' de cemento, permanecerá radioactivo durante siglos.
El uso de energía nuclear, que después del accidente cayó en desgracia durante varios años, está volviendo a estar de actualidad debido a que gobiernos como los de Estados Unidos y China buscan alternativas más limpias y económicas al petróleo y el gas.
Sin embargo, los grupos de defensa del medioambiente han advertido que las lecciones de Chernóbil no deben olvidarse.
Las autoridades soviéticas enviaron a soldados y bomberos a extinguir el fuego y limpiar el material radioactivo después del accidentes, equipados algunos de ellos sólo con palas. Luego esperaron dos días antes de dar aviso a su pueblo y al mundo de lo que había sucedido.
La Organización Mundial de la Salud fija en 9.000 el número de personas que se espera que mueran por la exposición a la radiación de Chernóbil, mientras que Greenpeace predice un total de 93.000 muertes.
LEGADO PERSISTENTE
El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, pidió a la comunidad internacional que honre a las víctimas mediante una ayuda continua a las personas afectadas y destacó la importancia de brindar al público información oportuna, transparente y verosímil en caso de una catástrofe.
Los homenajes a los fallecidos comenzaron en la primeras horas del miércoles, cuando cientos de personas marcharon lentamente por las calles de Slavutych, el pueblo construido para albergar a los trabajadores de la planta que luego fueron reubicados.
Cada uno portaba una vela cuando se realizó un minuto de silencio a la 01.23 hora de Moscú (21:23 GMT del martes), hora aproximada de la explosión.
El comisario de Energía de la UE, Andris Pielbags, dijo que Chernóbil es un "punto sin retorno" que ha enseñado a las potencias nucleares la necesidad de tener los mismo niveles de seguridad.
El Papa Benedicto XVI dijo que rezó por las víctimas de la catástrofe y pidió a los líderes mundiales que se aseguren de que, en el futuro, la energía nuclear sea segura para el medioambiente.
En Bielorrusia, opositores al presidente Alexander Lukashenko, catalogado por Washington como un dictador, recorrieron el centro de Minsk para recordar el aniversario y pedir cambios en la orientación política del país.
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