Las dificultades en los accesos marcan una procesión inédita. Fernando Pérez Ávila. Diario de Sevilla.
Vistoso, inédito y casi exclusivo para los más tempraneros. Así definían buena parte de los asistentes a la procesión de la Virgen de los Reyes el recorrido de la Patrona por el barrio de Santa Cruz. Pese al comentario generalizado sobre la dificultad de accesos, el Ayuntamiento se mostró muy satisfecho con el nuevo recorrido. "Particularmente me ha gustado más que el itinerario original", indicó ayer el concejal de Fiestas Mayores, Gonzalo Crespo, al término de la procesión. El edil incluso aseguró que el Consistorio propondrá al cabildo Catedral que este recorrido no quede olvidado y se recupere en años venideros.
A las siete y veinte de la mañana, cuarenta minutos antes de la salida, había sitio en Mateos Gago, casi no quedaba hueco en la estrechez de Rodrigo Caro y llegar a la antigua plaza de la Alianza era misión imposible. Este punto era quizás el más esperado de la procesión de 2006. Por la belleza del escenario, por la novedad y por la originalidad que entrañaba oír en el corazón de Santa Cruz dos marchas tocadas con violines siguiendo las partituras primigenias de López Farfán: La Estrella Sublime y La Esperanza de Triana.
Por todo eso la plaza se fue llenando de público desde primerísima hora y antes de que amaneciera ya no se podía entrar ni por Rodrigo Caro ni por la Plaza del Triunfo. Buena parte de culpa la tienen las vallas que delimitan todo el recorrido y que impiden al público cruzar de un lado a otro de la calle desde mucho antes de la salida del cortejo. Se había hecho así en los últimos años, pero la Avenida de la Constitución es un espacio mucho más amplio que permite más facilidad de movimientos.
De ahí que el público que esperaba desde temprano en la plaza del Triunfo, maravillado por el efecto del palio de tumbilla en un contraluz inédito con el sol sobre la muralla del Alcázar, no quedara del todo satisfecho con la organización de la procesión. "Hay muy poco sitio para ver a la Virgen, creo que el recorrido es demasiado corto, tendría que haber llegado al Ayuntamiento por la plaza de San Francisco, que es mucho más amplia", explica el matrimonio formado por Agustín y Dolores, vecinos del Parque Alcosa.
La queja sobre los accesos es continua. Que el recorrido no puede estar vallado sin que haya un solo punto para cruzar era una de las grandes reclamaciones. En el Triunfo una pandilla de gamberros decidió quitar las vallas y buscar al cortejo en sentido inverso al del recorrido. Hasta que se toparon con un agente que los echó. "Tendría que haber Policía en más sitios, no sólo con la procesión, sino antes, porque en la primera fila había gente desde las cinco de la mañana para que lleguen ahora unos golfos", dice una mujer junto al monumento a la Inmaculada.
"El madrugón ha merecido la pena", comenta Óscar Casanova Luis, de 27 años, vecino de Santa Clara y néofito en estas cuestiones. "Es la primera vez que vengo, y soy de aquí, pero nunca había visto a la Patrona en la calle. A partir de ahora vendré más veces". Junto a él, Inés Rodríguez se retira de las primeras filas con una muleta. Su marido, Francisco de los Reyes Porras, porta una silla plegable. "Pensábamos que iba a ser peor, pero hemos llegado sin problemas", apuntan.
En los últimos metros del itinerario se origina una pequeña bronca hacia el alcalde. Hasta ahora su paso cerrando la corporación municipal iba suscitando todo tipo de comentarios en voz baja, algunos de ellos irreproducibles. De nuevo la oposición ganó por goleada en asistencia al gobierno local. Mientras que el PP y el PA llevaban a casi todos sus ediles –llamó la atención la presencia de Raynaud tras dejar la Portavocía del grupo–, del PSOE sólo acompañaron al alcalde otros tres concejales: Gonzalo Crespo, Nieves Hernández y Ángeles Román. También asistió el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos. Este año su macero no desfiló solo.