“Devoción cotidiana” se titula la pintura que Agustín Martín de Soto ha pintado para la portada del boletín del" Dulce Nombre
Arte Sacro. “Devoción cotidiana” es el título de la obra que Agustín Martín de Soto ha realizado en óleo sobre lienzo para que sirva de ilustración a la portada del boletín de la Hermandad del Dulce Nombre y que fue presentada ayer tras la misa de apertura del nuevo curso cofrade de esta corporación. El autor explica su trabajo:

Esta pintura se adentra en uno de los espacios más íntimos donde pervive la religiosidad popular: el hogar. Un aparador doméstico, con una composición sobria y una atmósfera de delicada serenidad, propone una reflexión sobre aquellos pequeños rincones donde la devoción forma parte de la vida cotidiana.
La composición se organiza en torno a un cuadro de lenguaje abstracto que actúa como una obra dentro de la propia obra. Este recurso introduce un diálogo entre la representación y la creación contemporánea, reflejo de la investigación plástica que el artista desarrolla desde hace años. Sobre la esquina del marco, una estampa de la Virgen del Dulce Nombre, un gesto cotidiano que transforma el cuadro en un lugar de encuentro entre la tradición y el arte actual. Lejos de establecer un contraste entre ambos mundos, la abstracción no desplaza a la imagen devocional; ambas se integran con absoluta naturalidad.
La estampa no ocupa un altar solemne, sino un lugar compartido con libros, recuerdos y elementos decorativos, evidenciando cómo la fe popular se incorpora a la intimidad del ámbito familiar y se transmite silenciosamente de generación en generación.
El simbolismo de la obra se construye a partir de la convivencia entre sus distintos elementos. Los libros dedicados a Diego Velázquez y Carmen Laffón establecen un diálogo entre dos figuras fundamentales de la pintura sevillana, separadas por siglos de historia, pero unidas por una misma sensibilidad hacia la luz, la emoción y la representación de lo cotidiano.
Sobre el aparador, una vara de nardos, flor inseparable de las ofrendas marianas y especialmente vinculada al mes de septiembre. Se convierte en un gesto de veneración, en un símbolo de la devoción sencilla y silenciosa que encuentra en los espacios domésticos uno de sus escenarios más auténticos.
La composición, mediante una paleta de tonos suaves, grises cálidos y blancos quebrados, busca transmitir una sensación de calma y recogimiento.
En definitiva, una mirada a esa Sevilla menos visible, aquella que no solo se manifiesta en la calle o en las grandes celebraciones, sino también en el interior de las casas, donde el arte, la memoria y la devoción conviven de forma natural y configuran una identidad compartida.
Agustín Martín de Soto nace en Écija en 1984, actualmente reside en Sevilla donde desarrolla su trayectoria profesional. Es cofrade y cristiano comprometido, hermano de las cofradías de su localidad del Cautivo y la Mortaja, costalero del Señor de las Penas de San Vicente de Sevilla y miembro fundador de la Hermandad del Amor de Écija.
Licenciado en 2007 en Bellas Artes con la Especialidad en Conservación y Restauración de Bienes culturales, con Máster de Arte contemporáneo en la Facultad de Sevilla.
Con la clara determinación de dedicarse a la intervención sobre patrimonio, crea el equipo de trabajo GRS “Conservación y Restauración“, con estudio en Sevilla desde 2009, junto a su compañero Antonio Gamero Osuna, pudiendo intervenir numerosas obras de arte de particulares e instituciones, así como de Hermandades y parroquias de toda la provincia.
Su principal actividad se centra en el Arzobispado de Sevilla, ya que ambos son los técnicos de la delegación diocesana de Patrimonio, llevando la coordinación de la conservación y mantenimiento de la colección del Palacio Arzobispal. Además, realizan el asesoramiento a las Parroquias de nuestra Archidiócesis.
En sus redes sociales se puede apreciar la extensa producción en el terreno de la cartelería y obra cofrade.