La Hermandad de los Dolores del Cerro se adhiere a la petición de una calle para su expárroco Alberto Tena
Arte Sacro. La Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores del barrio del Cerro del Águila ha emitido un comunicado en el que expresa su adhesión a la rotulación de una calle para su anterior párroco, Alberto Tena López:
A la vista de la iniciativa formulada por la Dirección General del Distrito Cerro-Amate con fecha 31 de agosto de 2026, la Junta de Gobierno, reunida en cabildo de oficiales con fecha 3 de septiembre, acordó por unanimidad manifestar oficialmente la adhesión de nuestra Hermandad a la rotulación del tramo de la calle Galicia comprendido entre las calles Afán de Ribera y Lisboa como “Párroco Alberto Tena López”, como persona de especial relevancia en la vida y en la historia centenaria del Cerro del Águila.
Don Alberto Tena López nació en Valencia del Ventoso el 8 de enero de 1944, localidad pacense donde estaba destinado su padre, que era funcionario. Precisamente otro traslado de su padre llevó a la familia a Écija, un pueblo en el que don Alberto considera que tiene sus raíces y al que siempre estuvo muy unido.
Su histórica vinculación con la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores empezó en su época de seminarista en los años sesenta y se reforzó cuando fue ordenado sacerdote por el cardenal Bueno Monreal en la propia parroquia en el año 1971, recibiendo el nombramiento de coadjutor de la misma. En 1979 fue nombrado párroco de Ntra. Sra. de los Dolores del Cerro del Águila, cargo que ejerció de forma efectiva hasta el 15 de septiembre de 2023. Don Alberto lleva más de cincuenta años unido a la parroquia y, de este medio siglo, cuarenta y cuatro años ejerciendo como párroco. Su dedicación al barrio trasciende más allá de la Parroquia, pues estudió la carrera de Magisterio y ha ejercido como maestro en la Academia Rojas y en el Colegio de doña Petra, entre otros centros docentes en los que ha trabajado.
Entre los galardones que ha recibido durante su vida destaca la medalla de oro y el nombramiento como hermano honorario de nuestra Hermandad, siendo clave su papel en la historia contemporánea de la misma. Desde su ordenación sacerdotal ha sido impulsor de la vida de nuestra corporación durante más de cincuenta años, años en los que, junto a su guía y orientación como director espiritual y párroco, ha sido testigo de muchos de los momentos más importantes de la vida de una gran cantidad de los vecinos del barrio, al tiempo que parte imborrable y fundamental de la historia de la Hermandad.
Asimismo, también fue esencial su apoyo a la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío del Cerro del Águila, pues fue nombrado presidente de la primigenia asociación y es don Alberto el que convoca y organiza la primera junta de gobierno, apoyando en todo hasta que la asociación se convirtió ya en Hermandad filial.
Además de dedicarse a la actividad parroquial y a los cultos de sus hermandades, don Alberto ha mantenido una significativa labor en el conjunto de la vida del barrio y en su relación con el resto de entidades radicadas en el Cerro del Águila. A este respecto potenció la acción social no solo en lo que se refiere a la atención primaria a personas sin recursos (alimentación, ropa o el pago de facturas de luz o agua), creando entre otras cosas la Cabalgata de la Fraternidad en Navidad, sino que ya en los años ochenta da un paso adelante con una serie de acciones sociales de mayor repercusión, entre las que especialmente destacamos las dirigidas a dar una formación ocupacional a mujeres del barrio que, por tener un nivel muy bajo de estudios, encontraban muchos obstáculos para incorporarse al mercado laboral. Destacamos como ejemplos un taller ocupacional de corte y confección en una modesta casa de Cáritas situada en la calle Huesca, así como un taller de cuidado de personas mayores para habilitar a mujeres como auxiliares de ayuda a domicilio.
Además, tras los años de la Transición democrática, en los que la sociedad española experimentó un fenómeno de crecimiento del asociacionismo civil muy destacado en El Cerro del Águila, don Alberto siempre tuvo claro que la parroquia debía unirse a los foros vecinales como una institución más del barrio, de hecho es la institución más antigua del Cerro del Águila. Por ello, no tuvo problema alguno en participar en la primera Coordinadora de Entidades del Cerro del Águila creada muy a principios de los años noventa, que defendía mejoras sociales y de infraestructuras para El Cerro, entre ellas la creación de un Centro Cívico. Y ya en el siglo XXI, don Alberto ha participado también en la actual Asociación Cultural de Entidades del Cerro del Águila hasta el mismo año en que dejó de ser párroco. Esta colaboración estrecha con sus vecinos le ha granjeado un sinfín de amistades y de muestras de afecto, como acredita el hecho de que cada peña del barrio que se fundaba, aun siendo sus socios personas en muchos casos ajenas a la Iglesia, no dudaban en invitar a don Alberto a la inauguración de la sede de la peña para que bendijera las instalaciones y participara del acontecimiento, estando siempre dispuesto a cuanto de él se requiriera. Como consecuencia de su actividad, no solo las hermandades del Cerro le hemos concedido sus distinciones honoríficas, sino que todas las entidades civiles del Cerro del Águila han reconocido su labor con varios premios entregados por la Comisión de Festejos de la Velá de Nuestra Señora de los Dolores en diversas ediciones.
Por todo lo expuesto, la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de los Dolores manifiesta su adhesión oficial a la citada iniciativa y, en reconocimiento a una vida entregada a nuestro barrio, considera oportuno que su nombre pase a formar parte del nomenclátor de las calles del Cerro del Águila tal como se propone por el Distrito Cerro-Amate.
Foto: Juan Alberto García Acevedo.