La Virgen de los Dolores y Misericordia volvió a las calles de Molviedro
Fco Javier Montiel. La Hermandad de Jesús Despojado volvió a poner ayer sábado, 3 de octubre, la devoción mariana en las calles de su feligresía con el Rosario vespertino presidido por María Santísima de los Dolores y Misericordia. A las siete de la tarde, la Virgen salía de la Capilla del Mayor Dolor para iniciar un recorrido marcado por la oración y el recogimiento, en una de esas tardes de octubre en las que Sevilla vuelve su mirada hacia la Madre de Dios.
El cortejo recorrió la Plaza de Molviedro, Castelar, Gamazo, Padre Marchena y Quirós, para regresar nuevamente a Molviedro, donde la imagen entró aproximadamente a las nueve de la noche. Fueron dos horas para caminar junto a la Virgen, rezar el Santo Rosario y llevar la presencia de Dolores y Misericordia a cada rincón de unas calles estrechamente vinculadas a la historia de la corporación.









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La parte musical estuvo a cargo de la Coral Polifónica de Jesús Despojado y del quinteto de metales Mirabrass, de la Banda de Música Julián Cerdán, aportando al rezo una atmósfera especialmente solemne. La jornada ponía así el broche a los cultos que la hermandad había dedicado durante el mes de septiembre a María Santísima de los Dolores y Misericordia, con el solemne triduo, la función y el posterior besamanos.
















Una vez más, Molviedro volvió a ser escenario de una estampa profundamente sevillana. La Virgen en la calle, cercana a sus hermanos y devotos, avanzando entre rezos y miradas, recordaba que el Rosario es también una forma de acompañar a María, de caminar con Ella y de poner bajo su protección las alegrías, las preocupaciones y las esperanzas de cada día.
Fotos: Fco Javier Montiel.