Nuestra Señora de la Encarnación recorre Cardenal Cervantes sin música para acompañar a las personas con TEA
Arte Sacro. Nuestra Señora de la Encarnación, de la Hermandad de la Sagrada Cena, salió al encuentro de sus devotos en una procesión que dejó una imagen para el recuerdo en la calle Cardenal Cervantes. En ese tramo del recorrido, la Virgen avanzó sin acompañamiento musical, con el objetivo de ofrecer un entorno más tranquilo y respetuoso con las personas con trastorno del espectro autista (TEA). Un gesto sencillo y lleno de sentido que permitió vivir el paso de la Señora de otra manera, desde la cercanía y el recogimiento.
La Virgen lució el Manto Rojo, realizado por el hermano Antonio Jesús del Castillo Fernández en un tejido orientalizante de seda salvaje de color rojo. Una pieza salida de las manos de un hermano de la corporación, que enmarcó a la Encarnación a lo largo de todo el itinerario.
El exorno floral del paso, obra de Flores Ventura, estaba compuesto de gladiolos, nardos, dendrobiums, rosas, aster y pitosporino.
La procesión partió por la calle Sol y continuó por la Plaza de los Terceros, Capataz Manuel Santiago, Santa Catalina, Plaza Ponce de León, Santiago, Cardenal Cervantes, Zamudio, Plaza de San Leandro, Alhóndiga, Dormitorio, Plaza del Cristo de Burgos, Doña María Coronel y Bustos Tavera, antes de regresar hacia la Plaza de los Terceros y la calle Sol.
En lo musical, el paso contó con el acompañamiento de la Banda de Música del Maestro Tejera, hermanos honorarios de la corporación. Al frente del paso estuvo el capataz Antonio Santiago, que mandó a la Virgen junto a sus auxiliares.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.