Once años de la coronación canónica de la Virgen del Carmen del Santo Ángel
Arte Sacro. Este sábado, 10 de octubre, se cumplen once años de una jornada que quedó grabada en la memoria devocional de Sevilla. Aquel día de 2015, la Virgen del Carmen del Santo Ángel recibió la corona canónica en su propia iglesia conventual, en una celebración presidida por el entonces arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo Pelegrina, que congregó a numerosos fieles dentro del templo y a otros tantos en la calle Rioja, donde unas pantallas permitieron seguir cada instante de la ceremonia.
La imagen, obra del escultor Cristóbal Ramos y una de las grandes joyas de la imaginería mariana sevillana, fue coronada en el presbiterio, ante el altar mayor de su templo, sin necesidad de una salida extraordinaria. La celebración, cuidada en cada detalle litúrgico, estuvo vinculada al quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús y dejó estampas imborrables para los devotos de la Reina del Carmelo. Cuando monseñor Asenjo le impuso la corona, Sevilla contempló una escena de profunda emoción, en la que la belleza de la venerada imagen volvió a cautivar a cuantos se acercaron a Ella.

Once años después, la devoción a la Virgen del Carmen continúa creciendo y se manifiesta también a través de las ofrendas que enriquecen su ajuar. Con motivo de este aniversario, la Santísima Virgen recibirá una nueva corona de estilo ducal, realizada en plata sobredorada y enriquecida con una profusa decoración de joyería, que estrenará próximamente. Una nueva presea que se incorporará a su patrimonio como testimonio del cariño de sus devotos y de la voluntad de seguir engrandeciendo el culto a la Madre del Carmelo.






La efeméride invita a volver la mirada a aquella tarde de octubre en la que el Santo Ángel se convirtió en el corazón de una Sevilla entregada a su Virgen. Una coronación celebrada en la intimidad de su templo, rodeada de fervor y solemnidad, que permanece viva en el recuerdo colectivo. Once años después, la corona vuelve a ser símbolo de una devoción que no entiende de tiempo y que sigue encontrando en la Virgen del Carmen consuelo, amparo y esperanza.
Fotos: Archivo Convento Santo Ángel