Provincia. La Amargura de Brenes contará con un palio que aunará devoción, simbolismo mariano y la riqueza del bordado en oro
Arte Sacro. María Santísima de la Amargura de Brenes contará con un palio que reunirá la tradición del bordado en oro, el simbolismo mariano y el reconocimiento al buen hacer de las mujeres bordadoras de la localidad. La propuesta conservará la singular silueta de las caídas del palio actual y su característico movimiento, mientras renovará por completo su ornamentación y distribución.

El conjunto se ejecutará sobre malla de oro calada, que realizará el artesano Alfonso Aguilar mediante la técnica del bolillo completamente manual. Este soporte permitirá que la luz atraviese el bordado y deje descubrir los distintos planos de una decoración en la que se alternarán espacios de mayor riqueza ornamental con otros más despejados.
La Inmaculada presidirá el techo de palio

La composición del techo se organizará en torno a una representación de la Inmaculada Concepción, titular del templo parroquial, que establecerá un vínculo directo entre la parroquia y María Santísima de la Amargura. El artista Pepe Díaz Jarana realizará esta imagen en bajorrelieve, tallada en madera, policromada y estofada en oro y plata.
Alrededor de la Virgen se desplegarán flores y roleos que, mediante una asimetría deliberada, aportarán movimiento y naturalidad al conjunto. Los motivos florales presentarán diferentes tamaños y direcciones, formando un jardín en torno a María. La composición incorporará también una representación del eclipse lunar de carácter apocalíptico, en referencia a la visión de san Juan.
Especial significado tendrán las cuatro cartelas que recogerán las palabras de Noemí en el libro de Rut: «No me llaméis Noemí, llamadme Mara, porque el Todopoderoso me ha llenado de amargura». El texto quedará integrado en la ornamentación y acompañará a la imagen como una alusión directa a su advocación.
La cenefa vegetal que recorrerá el perímetro evocará el «hortus conclusus» o «huerto cerrado», tradicionalmente vinculado a la pureza y virginidad de María. A ello se sumarán las cabezas de querubines, integradas entre flores y elementos vegetales, que reforzarán el sentido celestial del techo.
Unas caídas que conservarán su esencia
Las caídas mantendrán su disposición en tramos independientes, con diez paños repartidos entre los laterales, además de la delantera y la trasera. Se respetarán la silueta original, el enrejado y la medida de las bellotas, con el propósito de preservar la personalidad y la gracia del movimiento del palio.

La nueva ornamentación partirá de una marcada cornisa sobre la que reposará un ramillete de rosas y tembladeras. Las guirnaldas enlazarán las caídas independientes y servirán de unión sobre los varales, mientras que los querubines, realizados por Pepe Díaz Jarana con distintos gestos, actuarán como eje de cada paño. Palmetas, hojarascas, bellotas y borlones diseñados expresamente completarán el conjunto.
Un homenaje al bordado de Brenes
La ejecución combinará hojillas sobre malla, diferentes tipologías de cartones, muestras armadas, piezas al aire, piezas montadas en paredillas, fondos y guirnaldas. Las rosas se elaborarán pétalo a pétalo y se empleará una amplia variedad de puntos y materiales de distintos calibres, texturas y brillos, con los que se buscarán contrastes dentro de una misma gama.
El proyecto rendirá así homenaje al oficio transmitido durante generaciones y, de manera especial, a las mujeres que han sido y continúan siendo referencia del bordado en Brenes. Todo ello quedará al servicio de un palio de marcado contenido mariano, concebido para acompañar a la Santísima Virgen de la Amargura y expresar, a través de cada detalle, la devoción de su pueblo.

Fotos: Archivo hermandad