Interrogantes ante las elecciones en una hermandad. Manuel Lucas Paz
Arte Sacro. A continuación, reproducimos la carta que ha escrito Manuel Lucas Paz León, ex hermano mayor y hermano mayor emérito de la Hermandad del Dulce Nombre en torno a las elecciones e una hermandad:
1ª ¿ES INCONVENIENTE QUE HAYA MÁS DE UNA CANDIDATURA?
En principio no solo no es inconveniente sino que sería deseable que las hubiera. En primer lugar porque en una hermandad hay una gran riqueza en la pluralidad existente entre los hermanos. Esta pluralidad, que San Pablo identifica con los diferentes carismas que pueden poseer los hermanos, es la que enriquece al conjunto, facilitando que los carismas de unos complementen y favorezcan los de otros. En segundo lugar porque eso denotaría la disponibilidad de muchos para trabajar al servicio de todos.
Y este actitud de servicio compartida es otro valor a destacar como riqueza del conjunto.
Pero, siempre hay un pero, y es que hay un requisito de partida, converger desde la pluralidad a un objetivo común. Y de aquí se desprende la siguiente pregunta.
2ª ¿CUÁL DEBE SER EL OBJETIVO COMÚN DE DISTINTAS CANDIDATURAS?
El objetivo primordial se encuentra en la razón de ser de una hermandad en el seno de la Iglesia: la Evangelización, de los hermanos en primer lugar y de la sociedad, por aplicación del mandato divino de evangelizar a todas las gentes.
Este objetivo es obvio pero con frecuencia se solapa con los actos religiosos de culto interno en el seno del templo o mediante la manifestación pública de nuestra fe en los cultos externos: Estación de Penitencia, Vía Crucis, etc. corriéndose el riesgo de quedarse en los aspectos superficiales de la liturgia sin una vivencia del sentido profundo de dichos cultos.
No es raro ver, incluso durante la celebración de la Eucaristía, a hermanos que después de rezar el Padrenuestro le niegan la paz al hermano que tienen al lado que se la ofrece, con el que tienen alguna discrepancia por decirlo suave, o que van a comulgar y al salir del templo se niegan a dar la mano a un hermano que se la ofrece en el contexto de estar saludando a un grupo entre los que se encuentra aquel.
El tercer objetivo, tras la Evangelización y los Cultos es el cuidado y mejora del Patrimonio de la Hermandad. Muchas veces se hace esto tan prioritario que otro asunto de mayor importancia queda muy relegado a un segundo plano, me estoy refiriendo a la Caridad, que debería ser, sin descuidar el cuidado del Patrimonio, el eje fundamental de la vida de la hermandad, máxime cuando vivimos en unas circunstancias político-económico-sociales de tantísimas carencias que nos deberían hacer salir de nuestra zona de confort a buscar y ayudar a resolver las que nos fuera posible. No niego la existencia de tantas hermandades cubriendo actualmente tantos proyectos de caridad, pero apunto a la búsqueda de todo lo que se podría aportar.
Después de todo lo dicho podemos preguntarnos:
3. ¿QUÉ ACTIDUD DEBEN ADOPTAR LOS CANDIDATOS?
Obviamente una actitud fraternal y de servicio con los demás candidatos. No se puede adoptar ni una postura de confrontación, ni de descalificación hacia los otros. Lo correcto es presentar las propuestas que uno crea que puedan mejorar la vida de hermandad, en la línea evangélica que debe presidir todo su esfuerzo.
Y, por supuesto, respetar al máximo la libertad de conciencia de los hermanos no presionándoles para conseguir sus votos, ni utilizando artimañas con ese objetivo.
A cualquiera que se presente se le debe respetar y no puede argüirse que, por el bien de la hermandad no debe presentarse ninguna candidatura después de presentar la nuestra por todo lo que se ha expuesto anteriormente. Ni descalificar a candidatos por no ser muy conocidos en el día a día de la hermandad porque cualquiera, en cualquier momento, tiene el derecho de ofrecer su servicio por el bien de su hermandad, y eso sin contar que, ese casi desconocido, puede esconder un potencial riquísimo en su interior.
4. ¿A QUÍEN VOTAR? ¿QUÉ CRITERIOS DEBEN REGIR MI VOTO?
La repuesta se hace por si sola. A aquellos que en conciencia me parecen más idóneos para conducir a la hermandad en el siguiente cuatrienio, sin que la amistad o el compañerismo me aleje de la valoración de los que crea mejores para cubrir los objetivos deseados.
Evidentemente hay unas líneas rojas que debemos tener en cuenta. ¿Con que actitud están presentando su candidatura? ¿Están presionando para conseguir mi voto? ¿Están descalificando a otros candidatos? ¿Tienen una actitud de servicio o están buscando solo el poder?
Lamentablemente se ve un ansia de poder muy frecuentemente en la búsqueda de puestos en las Juntas de Gobierno. Ese ansia tan normal en el mundo de la política y de la economía es incomprensible en una institución de la Iglesia en la que debe primar el amor y la actitud de servicio, y en donde no hay teóricamente ningún beneficio económico ni de otro tipo, salvo la vanidad inherente a la especie humana. Esa búsqueda de poder debería descalificarles por sí misma, y priorizar a quienes destaquen por su humildad y sus valores cristianos.
Manuel Lucas Paz León O.P.
Hno. Mayor Emérito de la Hermandad del Dulce Nombre