La Virgen del Rosario de Monte-Sión amaneció en las calles de Sevilla con una estampa de otra época
Fco Javier Montiel. La Hermandad de Monte-Sión vivió este domingo uno de los momentos más esperados de su calendario de cultos con la celebración del solemne Rosario de la Aurora presidido por María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada. Una cita que volvió a reunir a numerosos hermanos y devotos en torno a la Santísima Virgen, en las primeras horas de una mañana marcada por la devoción y el sabor de las tradiciones sevillanas.
A las 7:30 horas se abrían las puertas de la capilla de Monte-Sión para que la Virgen iniciara su recorrido por las calles de la feligresía. La comitiva discurrió por Feria, San Juan de la Palma, Gerona y Doña María Coronel, camino de la parroquia de San Pedro, donde estaba prevista la celebración de la Eucaristía.






Uno de los detalles que más llamó la atención fue la estampa con la que se presentó la Santísima Virgen, ataviada evocando aquellas fotografías añejas de principios del pasado siglo. Una imagen de gran sabor histórico que trasladaba a los presentes a otra época y que reforzaba el carácter íntimo y tradicional de este culto mariano.
















A las 8:38 horas, María Santísima del Rosario llegaba a la parroquia de San Pedro, donde minutos después, a las 8:50 horas, daba comienzo la santa misa. Finalizada la celebración eucarística, la Virgen emprendió el camino de regreso a su capilla por Santa Ángela de la Cruz, Jerónimo Hernández, plaza del Pozo Santo, Amparo, Madre María de la Purísima y Feria.





















La mañana se prolongó hasta las 11:45 horas, cuando concluía el Rosario de la Aurora, después de varias horas de oración y acompañamiento a la Madre de Dios por las calles de su barrio.
De esta manera, Monte-Sión volvió a renovar una de esas citas que forman parte de la identidad devocional de la corporación del Jueves Santo. Un amanecer diferente, en el que Sevilla volvió a encontrarse con la Virgen del Rosario, esta vez lejos de los horarios habituales y bajo la luz de una mañana otoñal, en una estampa que quedará en el recuerdo de quienes tuvieron la dicha de acompañarla.
Fotos: Fco Javier Montiel