Provincia. La Virgen de los Dolores de Montellano protagonizó un emotivo traslado al cementerio en el cierre del 300 Aniversario de la Hermandad Servita
Arte Sacro. La tarde del pasado día 2 de noviembre, numerosos hermanos, fieles y devotos acompañaron a la Santísima Virgen de los Dolores de la localidad de Montellano, en su Traslado hasta el cementerio municipal, en una jornada marcada por el recogimiento, la oración y el recuerdo a los difuntos.
La Hermandad Sacramental del Gran Poder organizó un Santo Rosario presidido por su Sagrada Titular, que recorrió las calles del municipio hasta llegar al camposanto, donde tuvo lugar la celebración de la Santa Misa en memoria de todos los fieles difuntos.
Durante el recorrido, los asistentes rezaron el rosario junto a la Virgen de los Dolores, realizando distintas visitas a lugares de especial significado para la vida religiosa de la población, como el convento de las Hermanas de la Cruz, la Hermandad de los Remedios y la Pro-Hermandad de la Borriquita.
Una vez en el cementerio, la Santísima Virgen presidió la celebración eucarística, en un acto cargado de simbolismo y sentimiento, en el que se recordó de manera especial a todos aquellos hermanos y devotos que ya no se encuentran entre nosotros.
Esta celebración, propuesta por el párroco y director espiritual de la Hermandad, sirvió además como broche final a los actos conmemorativos del 300 aniversario de la Antigua Hermandad Servita. Un cierre especialmente significativo, pues permitió a la corporación volver la mirada hacia sus orígenes y rendir homenaje a quienes, con su fe y devoción, contribuyeron a construir la historia de la Hermandad.
De esta manera, la Virgen de los Dolores volvió a reunir en torno a Ella a numerosos fieles, en una jornada en la que la oración, la tradición y el recuerdo de los seres queridos se unieron para poner el punto final a una conmemoración histórica.









Fotos: Hdad.