Opinión. La capilla de la antigua Plaza del Pan. Javier Ramos Sáez.
Ojeando el completísimo libro La Iglesia Colegial del Salvador. Arte y sociedad en Sevilla (Siglos XIII al XIX) de Emilio Gómez Piñol, me llamó poderosamente la atención un apartado que estaba reservado a hablar sobre la breve fase histórica de conservación de una capilla externa situada en la Plaza del Pan, localizada más exactamente entre los soportales de Poyos de Sevilla y de Alcalá y la de Poyos de Mairena.
La gran aglomeración de mercaderes y la intensidad comercial que poseía el entorno de la colegial del Salvador hizo que en el año de 1555 se construyera entre agosto y noviembre una capilla externa con retablo de fábrica y diversos elementos de culto. La capilla era de estilo renacentista, más exactamente, de reminiscencia plateresca muy del estilo de los altares y capillas existentes en la zona periférica del Salvador. El modelo de la capilla constaba de cuatro pilares de dimensiones reducidas haciendo una especie de templete con unas tablas de madera en la parte trasera donde descansada la imagen. Parece ser que fue una capilla lo más modesta posible. Era un reducido habitáculo pero estaba muy bien ornamentada y su coste fue elevado para tan pequeña obra.
Posiblemente, el interior del retablo, lo que es el espacio reservado a la imagen, fuera una imagen iconográfica de un Cristo crucificado con unas rejas de protección o una especie de balaustre para separar la capilla del exterior.
Dicha capilla estaba adosada al muro del testero del Salvador, es decir, al muro existente entre la Sacristía baja y la Plaza del Pan. La capilla no se encontraba bajo los soportales de los comercios ya que hay constancia de que se hizo unas obras de desagüe para la parte alta de la capilla lo que nos puede dar una idea de que se encontraba a la intemperie. Tal obra fue la colocación de unas tejas para desplazar el peso del agua acumulada.
Los soportales de la Plaza del Pan se dividen en dos zonas, ya que este frente tenía dos hileras discontinuas de soportales: uno dedicado a los poyos de Sevilla y Alcalá (donde se vendía el pan de Alcalá) y otro a los poyos de Mairena, éstos adosados no al muro de la iglesia sino al del Patio de los Naranjos; pues entre estas dos hileras de soportales se debió erigir el altar donde posteriormente se hizo un banco o mesa de altar de ladrillos de la fábrica del Salvador, situada dicha fábrica en la esquina de la calle Alcuceros, actual calle Córdoba.
También se sabe que dicha capilla se conectaba con la Sacristía baja mediante una puerta que fue construida posteriormente para dar una mayor disposición conectiva a la plaza con respecto a la iglesia.
Su perduración fue, curiosamente, muy corta, pues hay varios documentos que atestiguan la supresión de dicha capilla y la consiguiente demanda por parte de los comerciantes y feligreses de la reposición de dicha capilla en 1592. Así se puede afirmar que ya en 1592 dicha capilla ya no existía por lo que su supresión puede datar incluso antes.
La labor que emprendía dicha capilla externa era la de dar misa dominical a todos los comerciantes feligreses que por cuestiones de trabajo y, por ende, de tiempo disponible, no podían ir a la misa de precepto.
En la plaza se vendía el pan de Alcalá y la fruta donde todos los domingos y días de fiesta se decía la misa para las gentes ocupadas en sus oficios. Las quejas mencionadas en 1592 eran fruto del descontento que generaba entre los comerciantes el no poder oír misa. Dicha protesta llegó al Ayuntamiento.
Esta capilla permitía ver la misa desde la plaza sin poder impedir a los vendedores hacer su oficio. Se sabe que todavía en 1566 se mantenía en pie y uso dicho altar gracias a un relato desafortunado. Dicho relato trata de la requisa por parte de un canónigo del pan y las frutas a un comerciante con lo que formó en su época un gran alboroto. Dicho canónigo fue procesado por el Cabildo Catedralicio y animado a cambiar de comportamiento de manera “amigable y hermanablemente”.
Este relato puede ser uno de los factores que hizo que dicha capilla se suprimiese aparte de la insalubridad y ruido que producía tener una comunicación directa con los comerciantes de la Plaza del Pan.
Hoy en día no se conserva ningún vestigio de lo que fue la capilla de la Plaza del Pan, actual Plaza de Nuestro Padre Jesús de la Pasión. Tampoco perdura en nuestros tiempos la puerta que daba acceso a la plaza desde la Sacristía baja.
Capillas como esta, externas, adosadas y llenas de comerciantes, ya existían en la época mencionada en sitios como la Plaza del Salvador en 1539, en la Universidad de Mareantes de la calle Betis o en el antiguo mercado de la Puerta del Perdón de la Catedral en el que hoy día perdura.
Fotos: Joaquin Corchero Arcos.