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Carta pastoral del cardenal Amigo sobre Jornada Mundial Migraciones 2007


Arte Sacro. A continuación pueden leer el texto íntegro de la carta pastoral del cardenal arzobispo de Sevilla, mons. Carlos Amigo Vallejo, con ocasión de la Jornada Mundial de las Migraciones que se celebrará el 14 de enero próximo. La carta se titula "Los inmigrantes. Una carta de Dios".

 

LOS INMIGRANTES. UNA CARTA DE DIOS

  Ante la Jornada Mundial de las Migraciones

  - 14 de enero de 2007 -

    Carta pastoral del Cardenal Amigo Vallejo

   Arzobispo de Sevilla

 

1. De una manera tan superficial como injusta se ha clasificado a los inmigrantes en dos grupos: los "sin papeles" y los que cuentan con la documentación pertinente. No nos damos cuenta de que hay unos "papeles" inseparables de la persona, como son los de los derechos que asiste a la propia dignidad. Es una ley de humanidad que a todos, sin distinción, les ampara.

Estas personas, estos hermanos nuestros, vienen buscando un trabajo que les permita el poder asegurar la subsistencia, tanto de ellos como de su propia familia. No son presuntos delincuentes, ni las actividades que van a realizar son antisociales. Los que llegan con esas intenciones suelen venir por un camino distinto al que surcan las pateras.

2. Por ello, debe rechazarse cualquier prejuicio respecto a los inmigrantes. Es más, hay que valorar positivamente su presencia, pues no es poca la aportación que están realizando a nuestro propio bienestar económico y social.

Se trata ciertamente de un tema muy complejo y con enormes problemas de todo tipo. Sin embargo, esa misma dificultad tiene que afianzar más el empeño por buscar las soluciones adecuadas. Pero suele ocurrir lo contrario. Es decir, que como el problema es de tal envergadura, la inhibición suele ser la respuesta. También puede aparecer la evasión a la distancia y, pretextando que hay ya muchas necesidades entre nosotros, dejar de atender a los lejanos. Al final, ni se presta atención a los de cerca ni a los que se supone más lejos.

Se piensa, de una manera muy poco noble y generosa, que el inmigrante nunca va a agradecer lo que se está haciendo para ayudarle. Para algunos podrá servir el recordar el principio del altruismo y la solidaridad. Para nosotros el de la caridad fraterna: el amor no tiene medida.

3. Como no puede ser de otra manera, el primer paso a dar debe ser el de buscar las razones del problema y tratar de solucionarlo. Pero aquí sí que el tema va mucho más allá de nuestro cometido y posibilidades. Es un asunto que, en principio, parece que debían resolver los Estados, tanto los de origen de los inmigrantes como receptores.

El reconocimiento de los derechos humanos, el ofrecimiento de oportunidades laborales y sociales son requisitos imprescindibles. Los inmigrantes no pueden ser indefinidamente simples beneficiarios de Cáritas, aunque se les debe tender siempre la mano cuando exista alguna necesidad.

Se hace imprescindible, en nuestras parroquias, una adecuada pastoral de inmigración. Auténtico ofrecimiento pastoral, que necesariamente ha de ser diversificado, tanto desde el punto de vista social como religioso. Los inmigrantes que están con nosotros, unos son católicos, otros ortodoxos, no pocos musulmanes. A cada cual habrá que ofrecerle ayuda religiosa de forma diferente. Para unos, la de una integración plena en nuestras parroquias. Para otros, el ofrecimiento y la cooperación en un diálogo interreligioso. Pero la parroquia no puede por menos que ser una casa abierta a todos.

 Comenzábamos esta carta hablando de los "sin papeles". Pero no os olvidéis que son "una carta de Cristo". Entre las "credenciales" de estos inmigrantes, también podemos encontrar esa garantía para el amor fraterno que es la generosa entrega de Cristo para la salvación de todos.

+ Carlos, Cardenal Amigo Vallejo

Arzobispo de Sevilla

Foto: Francisco Santiago.

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