Provincia. La coronación de la Virgen de los Dolores de Gines. La procesión de traslado al altar
Eduardo Fdez. López. A pocos kilómetros de Sevilla hay un pueblo situado en pleno Aljarafe, un pueblo quizás pequeño pero gigante en devoción, un pueblo de Rocío, Rosario, Belén, Santa Rosalía, Vera Cruz, San Ginés y desde el sábado un pueblo con sus Dolores coronados.
Gines vivió el sábado uno de esos días que quedan escritos con letras de oro en la historia de una localidad, al ver como era coronada una de las imágenes más queridas, la Virgen de los Dolores, esa Virgen con rasgos sevillanos de Estrella y Esperanza, esa Virgen de siglos a sus espaldas pero que podemos decir que este año cumple la mayoría de edad tras volver a nacer en 1990.
Fue un día de miradas al cielo pero que finalmente las lluvias de la mañana pasaron pronto y dejaron una tarde espléndida, espléndida en cuanto a lo meteorológico y que permitió que todo saliera a la perfección.
A las seis y media de la tarde la Virgen de los Dolores salía de la parroquia de Belén y enseñaba al pueblo todos sus estrenos para dirigirse al altar instalado para la ocasión en la Plaza de España.
El altar era una reproducción de la fachada de la casa hermandad, un altar al que no le faltaba ni un solo detalle, uno de los mejores vistos hasta ahora en las últimas coronaciones, incluyendo algunas de la capital no muy lejanas.
Allí, frente a la puerta y mirando a todo el pueblo que ocupaba su silla en la Plaza de España, la Virgen esperaba la llegada del Cardenal fray Carlos Amigo Vallejo y de las autoridades para comenzar el pontifical de coronación, pero eso es ya otro capítulo de esta bonita historia que en los próximos días le terminaremos de contar.
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Fotos: Eduardo Fdez. López