Vamos con flores a María en mayo. Juan Manuel Labrador Jiménez.
¡Gloria a Dios en las Alturas y en la Tierra paz a los hombres de buena voluntad! Éste es el mensaje que ha de quedarnos tras la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo para disponernos a vivir este periodo de Gloria que nos conducirá como siempre como cada año a los aledaños del adviento.
Ha pasado otra Semana Santa y el tiempo vuelve a ser descontable y tras ver a Jesús crucificado la mirada nos retrotrae al pasado y lo contemplaremos en los brazos de su Madre impartiéndonos su bendición. De este modo el Divino Infante nos regalará la mirada de María Aquella misma que inunda de Alegría el mes de mayo en su barrio de la Judería produciéndose otra vez ese renovado encuentro con aquellos vecinos que la añoraron durante el cierre de su casa y que ahora están recuperando los días perdidos motivados por su ausencia de tantos años. Vamos con flores a María que Madre nuestra es y prueba de ello es que jamás nos abandona y que sigue ofreciéndonos su consuelo muchas veces inmerecido pero ahí está Ella Madre de una sociedad en la que todos estaríamos Desamparados si no la tuviésemos a nuestro lado allá en el Parque Alcosa.
Vamos con flores a la Virgen regalémosle nuestra plegaria para que nos guíe en el sendero que desemboca en una nueva luz como aquella que brotó en Pentecostés llama de fuego que enciende esos caminos que sentirán sobre sí el peso de una fe que peregrina a la aldea del Rocío. Sevilla se hace simpecado y por cinco veces como los cinco dedos de la mano con la que la Virgen coge su cetro de Reina y Soberana cinco nombres para hablar de una misma ciudad y de una misma devoción.
Suena el tamboril y la flauta cuando Sevilla-Sur se abre paso entre la gente para iniciar la romería brotan lágrimas de vivas desbordados al ver cruzar al Cerro del Águila por el corazón de la memoria explosión de júbilo se producirá en Triana al oír bien temprano los primeros cohetes que anuncian que la "Chiquitita" se marcha canciones de alegría abrirán paso a la Macarena cuando se despida de la ciudad y nostalgias brotarán por el Salvador al ver que la Hermandad tiene que hacer su salida desde el destierro. Y cuando allí esté toda la Sevilla rociera fijáos cómo la Señora de las Marismas sonríe más picaronamente al tener ya postrado ante sus plantas al pueblo más mariano del mundo.
Y entre tanto marianismo Sevilla no se olvida del castísimo Esposo de María de San José aquel que trabajó la madera como buen obrero que fue y de este modo nos enseña cómo el trabajo es una de las mayores ofrendas que podemos hacer a Dios y él mismo San José es quien tiene escondida en su mano la llave que abre este nuevo ciclo de la vida en la Pascua florida como florido es el risco donde hallaremos a la Señora pastoreando con calma y sosegando las almas de los corderos de su Rebaño. Pastora bendita que en San Antonio de Padua inclinas dulcemente tu cabeza como para querer oír la forma en la que te cantamos nuestro particular Ave María Pastora Soberana que después de muchos años recibiste la ofrenda cardenalicia de estar canónicamente coronada allá en Capuchinos reafirmándose nuestra fe en Ti al ser Tú Pastora la esencia más sevillana de su vocación mariana.
Y a Ti pediremos nuestro Auxilio en la Trinidad allí donde jóvenes salesianos demuestran lo importante que continúas siendo para esta juventud tan desorientada pero que nunca deja de caminar hasta tu belleza belleza que se desborda entre las rejas del recinto escondido en el Arco del Postigo donde te nos manifiestas Pura y Limpia con un amor que se puso a prueba al ser Sevilla la primera que defendió el dogma de tu pulcritud y que gritó a los cuatro vientos que "bendita sea tu Pureza" grito que al caer el ocaso de mayo se renueva en la voz de un sevillano en la Plaza del Cabildo. Naciste sin pecado concebida y el Arcángel Gabriel bajó del Cielo para la Anunciación de una grata noticia que ya todos sabemos y al salir el "hágase en mí según tu palabra" de tus labios Dios puso en tus manos las azucenas de la paz esas mismas que nos sigues mostrando diariamente en tu barrio de Juan XXIII. La ciudad busca siempre tu mirada y muchas veces la descubre escondida en la intimidad de los templos como ocurre en San Andrés donde la Virgen de Araceli muestra su sonrisa cuando sus devotos se reúnen en torno a Ella para la celebración de su Triduo acontecimiento que igualmente se repite en San Juan de la Palma ante la diminuta pero enormemente amada Señora de Montemayor.
Poco queda para el inicio de las Glorias por ello busquemos las mejores flores del campo para ofrecérselas a la Virgen cuando un domingo ya cercano al caer la tarde dorada de mayo sobre la Costanilla un altar itinerante nos acerque hasta la Salud de su sonrisa la más pura y bella expresión de felicidad que el ser humano manifestar pueda por ello.
Virgen de San Isidoro
Señora de la Salud
bríndanos tu juventud
ese sagrado tesoro
tan valioso como el oro
ya que Tú bella Chiquilla
dulce Niña de Sevilla
por siempre nos amarás
porque Tú siempre serás
Reina de la Costanilla.

Foto: Francisco Santiago©