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24 minutos del Martes Santo. El Diputado de Cruces.


El tiempo después de la Semana Santa es proclive a las tertulias y reuniones en las que los cofrades recuerdan la que acaba de pasar y  aprovechan así para hacer más corta la espera de la que viene en  especial cuando los días son tan hermosos que aumentan la añoranza. También en el Consejo lo aprovechan para mantener las reuniones de día con hermanos mayores y diputados mayores de gobierno a fin de analizar lo acontecido en las recientes estaciones de penitencia. Por lo que se escucha y lo que se lee parece ser que algunas de estas reuniones no han sido todo lo calmadas que eran habitualmente. En concreto y según se recoge en la prensa en la del Martes Santo se vivió bastante tensión e incluso algún hermano mayor la abandonó molesto por lo que tuvo que escuchar sobre las causas del retraso del día. Y todo según el cronista por 24 minutos.

Claro 24 minutos no son muchos dicen algunos. Sin embargo que se lo digan al nazareno que tiene que soportarlos estoicamente de pie cogiendo su cirio o su cruz. O al espectador que espera con una educación que se va perdiendo y no se pone a "adelantar" la cofradía irrumpiendo entre las filas y molestando a diestro y siniestro algo que cada vez es más habitual. La Semana Santa ha adquirido tal magnitud tanto dentro de los cortejos penitenciales como fuera de ellos que su organización es muy importante imprescindible casi. Y un punto fundamental en esta organización es el cumplimiento de los horarios. No es que haya que convertirse en esclavos de ellos pero hay que esforzarse en cumplirlos lo más fielmente posible pensando fundamentalmente en el que viene detrás o en el que está esperando.

En este contexto resulta sorprendente ver como algunos hermanos mayores y diputados mayores de gobierno personas excelentes de opiniones sensatas y alto grado de conocimiento en lo referente a este mundo de las cofradías parece que se convierten en otros totalmente distintos cuando se visten la túnica olvidándose de todo lo que han dicho y defendido antes. Si no no se explica que permitan que los pasos de su hermandad se recreen exageradamente en La "Santa" Campana cuando una o dos cruces de guía llevan un rato esperando.

Si han grabado las emisiones de nuestras cadenas locales cronometen el tiempo que algunos pasos tardan en atraversarla (oficialmente creo que está estimado en 10 minutos) marcha tras marcha arreón tras arreón y se llevarán más de una sorpresa (y se puede atravesar La Campana en poco tiempo como quedó demostrado en los Santos Entierros Magnos de 1992 y 2004). Y los responsables sin impedirlo ¿o es que no pueden porque mandan otros colectivos en la cofradía? Al contrario pidiendo todavía más tiempo de paso. Después la Calle Sierpes a la carrera los palcos a golpe de tambor en la Avenida si se ha recuperado algo se vuelve a las andadas y la Catedral a donde se va a hacer la estación de penitencia se convierte en un puro "derrapaje". Y no sólo hay que hablar de la Carrera Oficial. ¿Qué me dicen de esas interminables entradas donde los nazarenos que llegan ya muy cansados son obligados en muchos casos a esperas en las que se recorren no más de 10 metros en media hora en una clara falta de respeto creando situaciones que no están muy cercanas que digamos al espíritu cristiano?

Hay que ayudar al nazareno verdadero artífice de la Semana Santa en su penitencia hacerla lo más liviana posible especialmente en estos tiempos que vivimos porque corremos el riesgo de quedarnos sin ellos y éso sí que sería el principio del fin. Hay que respetar al espectador que nos contempla movido por los motivos que sean pues unas cofradías sin público no tienen sentido. Y por último hay que pensar en el hermano que viene detrás cumpliendo su horario que no tiene por qué soportar parones que han podido evitarse.

Al fin y al cabo como se ha demostrado este año en los días que amenazaba lluvia un discurrir fluido de las cofradías haciendo en cada momento lo justo y necesario es algo también muy bello y emocionante.

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