La Pastora de Santa Marina recupera el risco monumental para sus cultos 2005.
Francisco Santiago. Mi Hermandad de la Divina Pastora y Santa Marina no deja de sorprendernos a propios y extraños con el día a día. Cuando todos creíamos que poco ya nos faltaba por ver de nuevo nos llega esta sorpresa visual en forma de Risco Monumental montado a propósito con motivo del Triduo de Reglas a la Titular que estamos celebrando del 19 al 21 de mayo y que culminará el domingo 22 con la Función Solemne.
Para comenzar quiero indicar que el mismo tiene una altura total de 7 metros y está formado por dos cuerpos. En el superior de dos metros se representa el Trono del Santísimo y en el inferior de cinco metros encontramos a la Divina Pastora en un campo formado por margaritas hojas de Álamo y lentisco. Para la realización han colaborado los hermanos Jesús Gabaldón Felipe Arellar Álvaro y Andrés Martín y ha colaborado el amigo Guillermo.
Igualmente la hermandad ha recuperado la forma de Triduo de antaño sin el Santo sacrificio de la misa con la Exposición del Santísimo y dentro de ella el rezo del Rosario (fin por el que se creo esta Hermandad) El Ejercicio Piadoso las lecturas y el evangelio del día la oratorio del celebrante y un tiempo de meditación ante Jesús Sacramentado.
El Risco de la Divina Pastora: Semblanza Iconográfica. Francisco Javier Segura Márquez.
Siguiendo la tradición Secular de las hermandades y cofradías hispalenses nuestra primitiva y Real Hermandad dispuesta a celebrar el Solemne Triduo a su Amantísima Titular que rematará el próximo domingo con la Función Principal de Instituto ha dispuesto en el presbiterio de la capilla un altar efímero para mayor esplendor de estas celebraciones tan importantes en su calendario.
Sin embargo el montaje de esta estructura difiere enormemente de los que habitualmente se contemplan en nuestras iglesias ya que como sabemos consiste en la recreación del Paraíso Celestial visto como un vergel prado o risco (de ahí su nombre popular) empleándose para ello vegetación corchos y flores naturales.
El nacimiento de esta imitación naturalista es paralelo a la génesis de la advocación de la Divina Pastora a principios del siglo XVIII. Tomado como modelo el primitivo icono pictórico realizado por Miguel Alonso de Tovar se dispone tridimensionalmente para la imagen de la talla realizada por Francisco Antonio Ruiz Gijón y que este año cumple trescientos años de su hechura la misma ambientación que domina el lienzo primigenio.
Así se dispone a media altura la imagen entredicha vestida de Reina con colores similares a los que viste la imagen en el cuadro (jacinto y azul traspasados a la imagen de bulto en rosa y celeste la saya bordada en 2002 por Jesús Mígueles y donada por Gabriel Solis de Carvajal).
La diadema de oro estrenada en 2003 para los fastos del tricentenario Fundacional y la abultada cantidad de joyas en el pecho son la figuración iconográfica del título aplicado a la Virgen de Emperatriz de Cielos y Tierra.
Este sobrenombre que recibe la Divina Pastora desde su invención por el Padre Isidoro de Sevilla en el cuadro se manifiesta a través de la corona sostenida por dos ángeles que está dispuesta sobre la cabeza de la imagen. En algunas ocasiones se ha dispuesto a la Virgen de talla con corona sobre sus sienes y otras mediante utensilio adecuado se ha copiado la actitud anteriormente referida siendo de este modo como salía la imagen en procesión en tiempos pretéritos.

Siguiendo fielmente el cuadro antedicho varios corderos rodean a la imagen. Cuando el Risco se montaba en Santa marina cuyo presbiterio permitía un montaje tres veces más ancho y alto que el que ahora contemplamos se colocaban también figuras de múltiples animales salvajes queriendo representar su cualidad de criaturas de Dios.
Algo más arriba y a la derecha junto a un árbol se representa la salvación de las almas por el Arcángel San Miguel que armado se dispone al lobo (representación campestre del mal y el pecado) que escondido en una cueva quiere atacar a una obeja perdida (un alma cristiana) la cual al canto del “Ave maría” (véase el detalle de la cartela en la boca) es diligentemente salvada.
Rematando la hermosa escena bucólica se encuentra el trono del Santísimo que simboliza la altura inalcanzable de Dios sobre todas las cosas y que se nos hace cercana por la mediación de Nuestra Señora. Con los cambios litúrgicos de principios del siglo XX cayó en desuso la práctica peligrosa por otro lado de la exposición del Santísimo en lugar tan de difícil acceso. Quedo sin embargo como testimonio vacío o con otra figura bajo el dosel realizándose la exposición en la mesa de altar decorándola con candelabros y flores acompañando la soberbia custodia de plata sobredorada de estilo rocalla y que está fechada alrededor de 1747.
En el banco de altar (estructura neoclásica recientemente adquirida por nuestra corporación) se disponen el Sagrario (digna obra barroca en madera dorada y policromada) acompañado de dos ángeles que portan rosarios testigos del principio de la Hermandad como congregación rosariana y los candelabros que iluminan a la imagen con velas decoradas con motivos afines a la Hermandad.
En las credencial están colocadas sendas fuentes de plata así como las reliquias que posee la Hermandad entre ellas las de San Francisco de Asís y las de los beatos Fray Diego José de Cádiz y Marcelo Spínola. Sirven de mesas auxiliares para colocar todos los instrumentos necesarios para el culto.
Este montaje iniciado por nuestra corporación tiene su más digna secuencia en el Risco de la Divina Pastora que monta para sus cultos de septiembre la Hermandad de la misma advocación residente en la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora en la villa de Cantillana y que en menor medida también recrea en el camarín de esta imagen durante el resto del año.
Las hermandades sevillanas de San Antonio de Papua y la de la Parroquia de Santa Ana en Triana así como la de la capital malagueña también disponen para sus cultos estos altares vegetales tan típicos y propios de la advocación pastoreña. La Divina Pastora de Capuchinos reside todo el año en su camarín que estuvo decorado hasta hace poco tiempo de forma similar a la que hemos descrito anteriormente siempre imitando el lienzo de Tovar. En multitud de conventos sevillanos se conservan vitirinas o fanales es los que a escala reducidísima se imita la vegetal ambientación del risco. De hecho pocas imágenes de la Divina Pastora no están rodeadas habitualmente de algún montaje de mayor o menos dimensión que recuerde al risco.
Detengámonos en la contemplación de tan hermosa estampa que huele y recuerda a tiempos antiguos a vida reposada y a presencia de Dios cercana a nosotros. El equipo de priostría de la hermandad debe felicitarse con este éxito que mostrará a la ciudad hispalense una de esas tradiciones escondidas que son tesoros de la historia común de la religiosidad popular sevillana.

Fotos: Francisco Santiago©