Arte Sacro
  • Noticias de Sevilla en Tiempo Estival
  • sábado, 22 de agosto de 2026
  • Faltan 211 días para el Domingo de Ramos

Fragmento del Pregón de 1998. Juan Carlos Heras Sánchez.


 Nuestra Señora de la PresentaciónEl Pregón de la Semana Santa de 1998 tuvo lugar el domingo 29 de marzo en el Teatro de la Maestranza, siendo presentado el pregonero por don Adolfo Lama Cotelo, Teniente de Alcalde Delegado de Fiestas Mayores. La Banda Municipal interpretó las marchas "Virgen del Valle", con motivo de su centenario, y "Amarguras". Por lo que respecta al pregonero, era un profesor de enseñanzas medias cofrade del Calvario, hermandad de la que fue hermano mayor en los años 90, de echo, pronunció el pregón ocupando dicho puesto. Por ello, el fragmento que seleccionamos es el dedicado al Santísimo Cristo del Calvario y Nuestra Señora de la Presentación:

Ha vuelto el mundo en la plaza. Aprieta el frío de la noche que agoniza. Buscamos el Postigo en el que el gentío se aglutina ávido de Esperanza. Al entrar en Castelar la cofradía pisa tierra suya, atraviesa silencios y oscuridades que de año en año le aguardan. Hay una multitud quieta, callada, que sólo la luz de los nazarenos ilumina. Cuando la cruz levanta en Molviedro, ordenada y progresivamente los cirios se alzan como manos llameantes que elevaran sus plegarias.

En la plazoleta Jesús Despojado y su Madre nos esperan como ejemplo de cristiana correspondencia. Es aún noche cerrada, pero cuando el Cristo gira hacia Zaragoza un cielo azul se despliega sin ruido, súbitamente, despertado por la cálida luz de roja aurora que el palio de la Presentación irradia en Castelar.

Van entrando los nazarenos y en la parroquia la cofradía sigue formada, mar negro y afilado de capirotes vueltos hacia el coro desierto, esperando la llegada de su Cristo de amor muerto y de su Virgen agotada por tantos corazones resueltos. Cansancio, lívidos amaneceres muertos, colores marfileños, canto de pájaros, escalofrío de amanecer que sigue a una noche sin sueño. Entra el Calvario en la Magdalena mientras la Madre de la Presentación, en San Pablo, enciende el firmamento.

Foto: Juan Manuel Labrador