Cultura: El Bellas Artes mostrará una de las obras cumbre de Arnao de Bruselas. Felipe Villegas. Diario de Sevilla
Felipe Villegas. Diario de Sevilla. Una pieza de excepción para una pinacoteca de no menos renombre. El Museo de Bellas Artes abrirá el próximo martes su temporada de exposiciones temporales con una muestra singular: La escultura en la ruta jacobea: Arnao de Bruselas. El retablo mayor de la Iglesia Imperial de Santa María de Palacio.
La ocasión permitirá contemplar el resultado del laborioso proceso restaurador operado sobre una de las obras cumbre del escultor y tallista Arnao de Bruselas, un retablo fastuoso ejecutado a mediados del siglo XVI que constituye una de las joyas de la referida parroquia. El bien mueble, convenientemente despiezado y tratado durante aproximadamente un año de los problemas usuales en este tipo de piezas por los expertos de un taller de Santo Domingo de la Calzada, luce ahora esplendor renovado y, con tal motivo y antes de ser recolocado en la parroquia para la que fue concebido, se ha considerado realizar una gira que permitirá contemplar la fuerza de esta obra en ciudades como Córdoba, León (en la Casa de Botines), Madrid (en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) y Valladolid, aparte de Sevilla, que inaugura el periplo del retablo.
No en vano, en su costoso remozado –y también en su itinerario posterior– ha colaborado un conglomerado de instituciones entre las que se encuentran la Junta de Andalucía, CajaSur, la Fundación Santander Central Hispano, Caja España y Bancaja, por supuesto con las preceptivas bendiciones de la Diócesis de Logroño.
La figura de Arnao de Bruselas aparece ligada a una pléyade de artistas (Guyot de Beogrant, su hermano Juan y Andrés de Araoz, entre otros) distintos entre sí pero de estilo parecido, que acabaron imponiendo el llamado manierismo de movimiento, cuyo origen se encuentra en gran medida en el retablo de Santo Domingo de la Calzada. La gran figura de este manierismo escultórico es Arnao de Bruselas, que murió hacia 1565. Toda su trayectoria artística antes de su establecimiento en tierras riojanas, hoy por hoy, sigue siendo hipótesis. Sí se sabe más de su quehacer a partir de 1550, habiéndose documentado que en 1553 cobró, junto con Juan de Rojas, una cuenta de pago por el retablo de Santa María de Palacio en Logroño, que se terminó en 1561.
La importancia de esta pieza se debe a que pasa por ser su obra más sorprendente, en la que la utilización del orden gigante, la colocación de una cariátide bajo el banco que parece recoger todo el peso de la estructura y la superposición arquitectónica de los tres órdenes clásicos la hacen salirse en gran medida de los esquemas del resto de su obra.
La muestra permanecerá abierta hasta el 23 de octubre, coincidiendo prácticamente en el tiempo con otra gran exposición que también recalará en el Bellas Artes: José de Ribera bajo el signo de Caravaggio (1613-1633), que se inaugurará el 14 de septiembre.