Provincia. Besamanos Extraordinario de Nuestra Señora de Belén Coronada, Patrona de Pilas
Víctor Mudarra Fuentes. Desde el lunes 10 hasta el viernes 14 de Octubre, se celebró en la Ermita de Belén el Solemne Besamano Extraordinario a la Santísima Virgen dentro de los actos del XV aniversario de su Coronación Canónica.
Para ello, la priostía de la Hermandad realizó un montaje excepcional a los acostumbrados durante su Besamano tradicional cada mes de febrero. En esta ocasión la Virgen no bajó de su camarín como lo suele hacer, sino que se nos presentó directamente entronizada en el presbiterio de su Ermita.
Casi la totalidad del altar fue tapado por una colgadura rematada por galones y por los antiguos cordones del palio de Resurrección. Una corona que simulaba a la propia corona con la que fue coronada canónicamente la Santísima Virgen, aparecía en el centro del que salía a modo de dosel, un manto de raso blanco de la Virgen, sujetado por la mitad por los ángeles que escoltan a Nuestra Señora de Belén en su altar.
A cada lado de la Virgen, las dos jarras de flores que ya luciese en las andas sobre las que procesionó durante el Rosario de la Aurora, dos velas rizadas o matas de cera como única iluminación del conjunto y a los pies de cada uno, las jarritas con flores de las propias andas de la imagen.
En cuanto al atavío de la Santísima Virgen, que lucía esplendorosa con el garbo y porte que le caracteriza, lucía el manto de resurrección bordado en oro sobre terciopelo granate a finales del siglo XIX, así como la saya bordada en oro sobre tisú, ambas prendas bordada por la sevillana Concepción Manzano.
Nos ofreció la señora una imagen inusual, pues llevaba el manto suelto y no recogido a la cintura como de costumbre y no lucía ni toca de sobremanto ni su tradicional ráfaga. Tampoco llevaba medialuna a sus pies y sí su fajín con la medalla de oro de la Villa de Pilas prendida al mismo.
De igual modo, lucía la Virgen broches y escudos de oro de las Hermandades de la Soledad o del Rocío de Pilas, así como el del Ateneo Cultural de nuestro pueblo o la Cruz del Convento del Espíritu Santo de Sevilla, cuyas monjas fueron madrinas de la Coronación de la Santísima Virgen, por destacar algunas alhajas de las que lucía.
Sobre sus sienes y como no podía ser de otro modo, la corona de oro de su Coronación Canónica, al igual que la del Divino Infante, ambas obras del orfebre Antonio Santos en 1996.






.jpg)
Fotografías: Juan Valladares y Rafael de los Santos..