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La crisis económica se nota también en las Hermandades. Isabel Serrato Martín.


 Y no sé por qué digo “también” en el título del artículo, cuando es por hecho, que aquello que algunos pudieron ponerle el nombre acertado en su día, y no lo hicieron ni remediaron- que es aún peor-, afecta a todo el mundo, a todos los sectores de la sociedad.

Las hermandades de Sevilla están notando y mucho esta lamentable situación económica que nos rodea. Y si tengo que criticar también lo hago, no entiendo como hermandades se atreven a subir las cuotas con la que está cayendo. Soy “macarena” acérrima, soy de “Manolo García”, pero siento no compartir lo que han hecho en mi Hermandad del barrio de San Gil. Y no lo comparto porque hoy en día una subida de cuatro euros o de lo que sea, es un sufrimiento en muchas familias. Pero respeto, claro que respeto, porque el Cabildo de Hermanos siempre, siempre, es soberano.

Pero no van por ahí mis tiros en este artículo. Mi intención es hacer ver a tantos sevillanos, a tantos cofrades de allá de donde sean, que las cosas en el interior de las hermandades, las cosas económicas, se están complicando y mucho.

Será mi situación de “económica”, como dice mi abuela, o de mujer de estudios económicos, como dicen mis títulos, que esta situación me lleva a estudiarla cada día más en profundidad, por mi trabajo y por mi pasión, las hermandades.

Por lares de esta vida cofrade que me traigo, pertenezco a una Junta de Gobierno de una Hermandad letífica, y sé –que no a desvelar-, la lucha que nos traemos para sacar la corporación adelante. Es más que nunca cuando soy partidaria de un monumento a los “Mayordomos, tesoreros, contadores…” de nuestras entidades cofrades.

Y no soy conocedora de este aspecto porque de memoria me sepa los entresijos de una corporación, es más que eso, es una realidad.

No se trata de presentar un estudio económico en esta web, que sería curioso cuanto menos, se trata de despertar un poquito más el sentido de la ayuda y colaboración de los hermanos de las cofradías de Sevilla (no hablo de dar más dinero).

 Es de todos conocidos, que para rezarle a Dios los euros no son necesarios, Él, escucha siempre. Ni siquiera es necesaria una cuota de hermandad para pedirle, rezarle, hablarle… al Dios en madera que representa al verdadero Hijo del Padre. No hace falta ser hermano de ninguna corporación para sentir a María como madre nuestra y madre del Creador. Por ello, el gasto del que primero se están deshaciendo, muchas personas, son las cuotas de las hermandades. Y es que, es económicamente lógico. De donde no hay no se puede sacar, y pocas hermandades dan de comer, cruda realidad. Cuando cuesta llegar a final del mes, no tener para comprar, no tener para hipotecas, seguros, etc… el primer gasto eliminado es el de la cuota de una hermandad. Por eso nuestras mayordomías, nuestras cuentas, nuestros cobradores… están notando más que nunca, que estamos en una situación difícil, casi de obligado paso, pero en parte que pudo ser evitable. Pero no nos lamentemos más, seamos realistas, esto es lo que hay. 

Cuando una corporación sufre un porcentaje alto de impagos de cuotas domiciliadas, recibos que se echan para atrás en el banco, anualidades que se acumulan… es entonces el momento de actuar de la mujer y del hombre.

Trabajo, dedicación aún más de nuestro tiempo libre, aportar lo poco que sobre y lo mucho que es necesario. Ahorrar de una cena, de muchas a decentes flores, y tirar, y digo bien, tirar de tanta gente que con su mano de obra, se pueden poner a trabajar para una hermandad. Es el momento, es el momento sí, de llevar a cuantas más personas a las hermandades. Eso es ahorro. No contratar a fotógrafos- es duro- con nuestras cámaras, el que pone flores y no te cobra, el que…. Esa gente. Aprovechar a cuantos nos quieran ayudar.

Porque… porque aunque nos estamos apretando el cinturón fuerte, por ejemplo, y lo aprendí de un sabio de las hermandades, desde la secretaría de mi hermandad,  se reparten muchas cartas a mano, se entregan a los hermanos sin que les llegue por correo- declinando la ilusión que a cada hermano le hace que le lleguen las hojas informativas, boletines…-  entre todos es posible.

Y es posible, no porque hay que apretarse el cinturón, no porque la cosa está complicada, no porque el presupuesto sea menos, los ingresos también y los gastos los mismos, no, no es por eso, es porque hay una cantidad, hay una cuantía, hay una partida que no debe minorar, no se puede venir a menos lo destinado a la CARIDAD.

Ese es el esfuerzo de las Hermandades, que con menos dinero, sufriendo una crisis que nota como la mayor de las entidades, nuestro esfuerzo es ese, que contigo, con él, con ella, con ellos, con todas las personas de la conjugación, hagamos de la CARIDAD, una partida presupuestaria que aumente y con ello, la partida de la satisfacción de estar siempre amando al prójimo, al que más lo necesita, como Él nos amó, nos ama y siempre nos amará.