Fco. de Borja Cordero Murillo.
En el Barrio de Nervión, la mañana del miércoles Santo se torna en claros sonante que Glorifican a los Sagrados Titulares de la Hermandad de la Sed. Cristo llega Crucificado en su paso de oro bruñido. Cuatro clavos lo sujetan a la Cruz. Estremece su anatómica sobre su paño de pureza cordelero. Su balanceo dibuja la muerte. De su rostro dolorido caen lágrimas de amarguras, y de las comisura de sus labios emergen las palabras dirigidas a su Santa Madre “Tengo Sed”. Este año lleva las potencias y su Corona de Espina. La Sed se pone en la calle, y Jesús jadeante y agotado realiza su visita al hospital de San Juan de Dios, con la Consolación de la Virgen Madre, para después llegar a la Catedral en su estación de Penitencia.
Es el Cristo de Nervión
Quien abre la puerta al cielo.
¡Virgen de Consolación!,
es pureza y emoción
con la Sed del costalero.


























Fotos: Fco. de Borja Cordero Murillo.