Fco. de Borja Cordero Murillo.
En la tarde del Viernes Santo en la Plaza de San Lorenzo, nos irrumpe después de que Cristo entregara su vida en el patíbulo de forma ignominiosa, la Hermandad de la Soledad de San Lorenzo. Después que los nazarenos anuncien su llegada, emana de su Parroquia la Virgen en su paso neobarroco. La Soledad camina sobre una nube de fuego entre flores silvestres blancas y lirios morados. María no comprende el Sacrificio de Jesús. Lleva todo en sus mano resumido portando la corona de Espina, En su pecherín lleva un puñal que le traspasa el corazón, que evoca espontáneamente el misterios de sus dolores, los siete tradicionales, cuyo culmen es el calvario. A su vuelta El llanto concatena los cantos de amor por seguidilla y soleá a la Dolorosa de San Lorenzo, que se refugia en Sevilla con su llanto de amor. El cofrade silente le reza y golpea la puerta de la Reina de San Lorenzo poniendo de forma emocionada, “Broche de Oro a la Semana Mayor Hispalense”.
María, Cruz y Piedad,
María, sudario y lienzo,
María, Rosa y bondad,
María, es la Soledad…,
¡Soledad de San Lorenzo!


.jpg)




.jpg)




.jpg)





Fotos: Fco. de Borja Cordero Murillo.