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Demos gracias a Dios por el don de la vida. Manuel Enríquez Becerra


Antes de comenzar esta misiva quisiera reseñarla, y con ella quiero que todo el que la lea, se conciencie de que venimos al mundo desnudos, y nos vamos de él, desnudos también, eso es tan claro como él agua. 

A veces, más de una y más de dos veces, no sabemos valorar el valor de la vida, que Dios nos ha concedido a cada uno de nosotros. Y tropezamos en la vida infinidad de veces cómo cometemos errores y de los errores aprendemos; las cosas buenas y malas que hemos hecho en la vida 

Solamente lo valoramos cuando caemos enfermos, y entonces reconocemos, el gran valor que tiene la vida humana. Pero mientras tanto hay personas que fuman cómo carreteros haciéndose polvo los pulmones o beben cómo cosacos y se hacen los hígados polvos; y en esos momentos valoramos la vida, cuando vemos que se nos avecina una enfermedad.  

Y aun así, el hombre vuelve a tropezar en la misma piedra, y sigue fumando y bebiendo, hasta que el cuerpo, que es frágil le dice hasta aquí hemos llegado. 

Esta misiva viene, porque he tenido un amigo, que lo está pasando muy mal, a consecuencia del tabaco, y se le han herido los pulmones.  Y tiene que estar con una botella de oxígeno al lado, para poder respirar cómodamente. 

Por eso tenemos que dar gracias a Dios, y a La Santísima Virgen María, todos los que estamos sanos por tener cada día que pasa salud. En mi opinión es lo más importante y relevante que tiene la vida, lo demás no vale para nada. 

Todo el que lea esta misiva, que recapacite y evite que se le presente una grave enfermedad, que las enfermedades, vienen sin avisar y cuando menos te lo esperas.  

Estar enfermo es lo único malo de esta vida, porque no puedes vivir cómodamente, y tu organismo se deteriora, hasta que cuando menos lo esperas, llega un desenlace. 

Aprovechemos la vida al máximo, y cuidémonos y fijémonos en las personas que mueren diariamente; y ahora con lo del coronavirus todavía mueren más personas 

La vida es un don preciado que Dios nos ha concedido, y muchas veces lo tiramos por la borda. 

No hay nada más que darse un paseo, por las urgencias de los hospitales y veremos lo de enfermos que entran continuamente. Unos graves y otros menos graves, pero con la salud trastocada 

Todos los días los cristianos debemos tener nuestra intimidad con Dios y con La Santísima Virgen María; y hacer nuestro acto de fe y concordia con Nuestro Señor Jesucristo y La Santísima Virgen María; y recemos por todo el mundo. 

Y no nos dejemos llevar por el tabaco y por la bebida que nos dañan nuestro organismo. 

Y entre nuestras familias seamos más humanos y no estemos cada día enfadándonos; los unos con los otros, es decir: (padres y hermanos), y vivamos una vida más llevadera en unión con nuestra familia que es lo importante de la vida; y no que hay padres e hijos, que están todos los días discutiendo, por simplezas y tonterías. 

Cuando la vida es un paseo que Dios nos regala a cada ser humano, y no sabemos valorarlo, y disfrutar como Jesucristo y La Santísima Virgen quisieran; que seamos lo más felices posibles. Ya sabemos que en la vida nos encontramos con muchas dificultades, pero tenemos que afrontarla y llevarlas con resignación. 

Pero no refugiarnos en: la droga, el alcohol, el tabaquismo, los juegos de azahar donde hay personas que pierden su patrimonio y su valor moral; que eso no nos lleva a buen puerto. Lo que hace es destruirnos y que nos llegue la muerte más rápida; cuando en la vida tenemos que estar el máximo tiempo posible en ella, que para eso no la ha regalado, Nuestro Señor Jesucristo.

Manuel Enríquez Becerra. 

Foto: Manuel Pinto Montero.










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