Entrevista al fotógrafo Miguel Ángel Osuna, autor de la portada del anuario de la hermandad del Gran Poder
Arte Sacro. La hermandad del Gran Poder acaba de lanzar su anuario y una vez más, la fotografía que ocupa la portada ha sido realizada por Miguel Ángel Osuna Abril, siendo este el tercer año consecutivo en la que su foto aparece al comienzo de esta publicación. La instantánea recoge el momento del Señor presidiendo el altar que se montó con motivo del pontifical celebrado el pasado mes de octubre conmemorando su 425 aniversario.
Miguel Ángel Osuna, como lo conocen en ámbitos menos familiares, no se dedica profesionalmente a la fotografía, su ocupación habitual es la de mecánico de automóviles desarrollando esta labor junto a su hermano en su taller de la calle Ulía. Sin embargo lleva haciendo fotos desde hace muchos años.
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Es hermano del Silencio y de la Paz en la que lleva 49 años y ha pertenecido a la cuadrilla de costaleros del Cristo de la Victoria con Manolo Santiago y posteriormente con su hijo, Antonio, concretamente ocupando el puesto de patero trasero izquierdo. También ha trabajado a las órdenes de Ernesto Sanguino y actualmente es auxiliar de su equipo de capataces.

Sus fotos han ilustrado numerosas publicaciones y actualmente colabora como fotógrafo de la catedral y archidiócesis de Sevilla, apareciendo sus instantáneas en su web y en esta de Arte Sacro, desde hace muchos años, entre otras.
Pero conozcámosle un poco más en el ámbito fotográfico:
AS: ¿Miguel Ángel, cuántos años llevas haciendo fotografías?
MA: Desde el año 1990 aproximadamente, unos treinta años.
AS: ¿Cuándo y cómo comenzaste a colaborar con la hermandad del Gran Poder?
MA: Debido a mi vinculación con la archidiócesis, la hermandad me invitó a realizar fotos en los actos de los titulares desde hace unos siete u ocho años.
AS: ¿Y con la Catedral, como surge esta colaboración con ellos?
MA: Prácticamente, desde la llegada del arzobispo emérito D. Juan José Asenjo, y surgió a través de la petición de unas fotografías del Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes que me pidieron desde la delegación de medios de la archidiócesis, que comenzaba a funcionar en esa época.


AS: Nos consta que a raíz de esta colaboración se ha forjado una buena amistad entre el Arzobispo emérito y tú, ¿qué opinas de él, de su paso por la archidiócesis y la labor pastoral que ha realizado?
MA: Para mi D. Juan José es un hombre con un gran corazón. He tenido la suerte de acompañarlo y compartir con él, dentro y fuera de España, multitud de actos y cultos. Su labor pastoral ha sido a mi juicio muy buena. He de decir que es una persona que gana mucho cuando se mantiene con él un trato en privado. Por otra parte, hay que tener en cuenta que esta archidiócesis es una de las mayores de España y por tanto da mucho trabajo. También he sentido mucho sus problemas de salud, un hombre que en su retiro se iba a dedicar entre otras cosas y por ejemplo a la lectura y que debido a su problema de visión no va a poder ser, aunque por otra parte lo lleva con mucha entereza. Tengo que dar gracias a Dios por ponerlo en mi camino tanto en los buenos como en los malos momentos de mi vida.

AS: Además de las que hace en la Catedral, Semana Santa y hermandades sacramentales, ¿te gusta realizar otro tipo de fotos?
MA: Me encanta hacer fotos de deportes y naturaleza, estas fotos las publico en mis redes sociales.
AS: Además de como fotógrafo cofrade, has participado en que otros ámbitos de las hermandades?
MA: Si, como por ejemplo como acólito en la época en la se cobraba. Santizo nos apuntaba en una lista en la calle Feria, en la capilla de Monte-Sión, y nos asignaba las cofradías según la antigüedad que tuviésemos en esa lista, acompañando en la estación de penitencia con la hermandad que nos había correspondido. Recuerdo que la más pagaba era la Macarena, sobre 5.000 pesetas de aquella época, hablamos de los años 80. Mientras más largo era el recorrido de la cofradía, más se cobraba.


También salí de romano en el Santo Entierro, en aquellos años no había muchos voluntarios que desarrollasen esa labor. Recuerdo que te daban unas medias para disimular los vellos de las piernas. Un año me asignaron el tambor, tuve que ensayar el redoble, pero al final me pude librar a última hora.
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Como costalero he salido tanto paso de Cristo como de palio en la Exaltación, la Paz Resucitado, Silencio y Calvario. En otras iba a los ensayos pero al final no salía por que se completaba la cuadrilla. Fueron la Lanzada y Vera Cruz. Recuerdo que en la Exaltación nos mudábamos del palio al misterio una vez la hermandad había salido de la catedral. Eran momentos difíciles porque había pocos costaleros. Gracias a la dedicación y esfuerzo de algunos capataces se conseguían completar las cuadrillas.
Actualmente tengo que dar gracias a Ernesto Sanguino por contar conmigo para formar parte de su equipo.

AS: Por último, quieres añadir algo más
MA: Quiero agradecer su amabilidad buen trato a la hora de trabajar tanto a la catedral, su archidiócesis y a la hermandad del Gran Poder por contar con mis fotos para la publicación de las portadas de estos años.







Fotos: Miguel Ángel Osuna.