Arte Sacro
  • Noticias de Sevilla en Tiempo Estival
  • jueves, 13 de agosto de 2026
  • Faltan 220 días para el Domingo de Ramos

Jueves pastoreños. La Divina Pastora del Carmen: una iconografía singular (I). Francisco Javier Segura Márquez


Aprovechando la celebración de la Fiesta Litúrgica de Nuestra Señora del Carmen, dedicamos nuestro Jueves Pastoreño a la interpretación de la iconografía pastoreña que hicieron las diferentes órdenes religiosas, acogiendo la novedad de la representación que había propuesto Fray Isidoro de Sevilla para la Emperatriz de Cielos y Tierra, María Santísima. En esta ocasión queremos centrarnos en la versión que hacen los Reverendos Padres Carmelitas.

 

El arte sacro universal -especialmente en América Latina y España- nos ha legado interesantes ejemplos de esta adaptación. En todos ellos nos encontramos como protagonista a Nuestra Señora del Monte Carmelo, vestida con su túnica, escapulario y capa característicos. La Santísima Virgen luce en su mano el escapulario, recordando la entrega que hizo del mismo a San Simón Stock el día 16 de Julio de 1251. Todo ello conforma la base iconográfica a la que se incorporan elementos diversos de la iconografía pastoreña. 

La primera de las que vamos a tratar hoy, es una pintura fechable en el siglo XVIII. En ella podemos contemplar a la Santísima Virgen, vestida con el hábito carmelita sin que falte la presencia de la correa, que asoma bajo el borde de la capa recogida sobre las rodillas, imitando la colocación del manto que muestran las representaciones pictóricas de la Divina Pastora. Con ellas comparte, además, la presencia del cayado, que porta en su mano izquierda, gesto tomado quizás de las esculturas pastoreñas. En su mano derecha sostiene el escapulario que acaba de imponer a San Simón Stock, que la contempla arrodillado en gesto de devoción ante la presencia celestial de Nuestra Señora. 

La Madre del Señor no luce la pellica característica ni el sombrero, pero ciñe sus sienes con una corona con canasto y cuatro imperiales, cercana a la que sostienen dos ángeles sobre la cabeza de la Divina Pastora en las interpretaciones pictóricas fieles al modelo original. 

El ambiente rocoso evoca la dureza del monte Carmelo, y el árbol que aparece a la izquierda de la imagen recuerda el granado bajo el cual se nos presenta la Divina Pastora en sus versiones de carácter bidimensional. No falta al lado izquierdo el rebaño de corderos que acuden a la protección de María.