Jueves pastoreños. Una saya azul Candelaria para la Pastora (I). Francisco Javier Segura Márquez
Son muchos los historiadores sevillanos que han puesto el acento en la vinculación que nuestra Hermandad ha mantenido, a lo largo del tiempo, con diferentes talleres artísticos y artesanales de la ciudad. Desde la propia relación personal mantenida con creadores de la altura de Francisco Antonio Ruiz Gijón, más que seguro autor de nuestra imagen titular, pasando por pintores como Tovar, Germán Llorente o Ruiz Soriano, que engrandecieron el patrimonio corporativo, muchos otros artistas y artesanos se vincularon con la Hermandad por su devoción a la Divina Pastora.
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A lo largo del siglo XIX, va a destacar la figura de don Manuel del Real García (1771-1849), que ejercía el oficio artesano de tirador de hilos de oro para bordado y se entregó al esplendor del culto a la Divina Pastora, sirviendo a la Hermandad como mayordomo durante los últimos cuarenta años de su vida. Don Manuel y sus sucesores ejercerán como proveedores para los talleres más destacados del bordado sevillano, como los de Olmo o Rodríguez Ojeda, que formarán parte de la hermandad en solidaridad y gratitud con la familia del Real.
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Una de las sucesoras por vía consanguínea contraerá matrimonio con Jacinto Rodríguez, del cual nacerá la rama Rodríguez del Real. En 1913, dentro la siguiente generación, don Eduardo, también mayordomo de nuestra Corporación, inaugurará el negocio proveedor de telas y ornamentos sagrados bordados en oro sito en calle Francos, 35, todavía hoy conocido bajo el título de “Casa Rodríguez”. A este negocio acudirá en 1926 la recién fundada Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Salud, de la parroquia de San Nicolás de Bari (que ahora cumple un siglo) para encargar las piezas de su paso de palio, entonado en la bicromía que a partir de entonces se conocerá como azul y plata Candelaria.
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