La Virgen de los Reyes, o Santa María de Sevilla, la evolución de su culto en procesión. Reyes Pro Jiménez
Podríamos pensar que la Virgen de los Reyes ha procesionado siempre bajo un palio, pues para nosotros es característico el palio de tumbilla bajo el que la vemos actualmente. Pero como el culto a nuestra Virgen viene del siglo XIII los elementos de culto y procesionales de la Virgen de los Reyes han tenido variaciones, como es lógico. En los primeros siglos se usó una estructura llamada tabernáculo o baldaquino, en su culto público procesional y como realce de la veneración en la capilla de los Reyes. Todo ello no ha sido una excepción en todo un proceso evolutivo natural de dicho culto a la Virgen de más de siete siglos. Pero lo esencial, la tradición de devoción a la Virgen de los Reyes, permanece y está totalmente viva y actual en la ciudad de Sevilla y en muchas otras localidades.
No sólo ha evolucionado el culto a la Imagen de la Virgen hoy llamada de los Reyes, incluso ha variado el propio nombre de la Virgen, pues se la conocía en el siglo XIII como “Santa María de Sevilla”. El rey Alfonso X escribió sobre el funeral de su padre, el rey San Fernando, que “…el uno de junio […] fúnebre comitiva trasladó los restos del monarca santo desde el alcázar a la mezquita […] et fue enterrado delante l´altar de Santa María de Sevilla”.
Este altar que presidía la imagen de la Virgen se situó desde el siglo XIII en la capilla de la Catedral (reconvertida mezquita) en la que reposaban los restos de miembros de la realeza, por lo que ya a comienzos del siglo XVI se la llamaba “la Virgen de la capilla de los reyes” y a mediados del mismo ya se le daba el nombre con la que hoy la conocemos: Nuestra Señora de los Reyes.
La estructura iconográfica de la Imagen también ha evolucionado con los siglos, pues fue en época muy posterior a sus orígenes en el siglo XIII cuando pasó a mostrar el Niño en la posición frontal como trono majestad que hoy vemos, siendo antes una imagen que portaba al Divino Infante sobre su pierna, según los estudios de Teresa Laguna Paúl.
Puede que la variación tuviese lugar en los momentos en los que el mecanismo interior que la movía pasase a tener un menor uso que en la época medieval. Como acertadamente indica el profesor Rafael Cómez, las imágenes marianas mediante su movimiento parecía que cobraban vida y movían la devoción de los fieles de la misma forma que las imágenes en las procesiones sevillanas de Semana Santa hoy día, pues ya en esa época medieval “solían exhibirse procesionalmente en carros preparados al efecto y la imagen de Nuestra Señora de los Reyes saldría en procesión por las naves del templo catedralicio, aunque no poseemos testimonios literarios que lo demuestren” según nos dice el profesor Cómez.
En la iglesia del antiguo convento dominico de San Pablo, actual Parroquia de la Magdalena, Lucas Valdés representó en una pintura al fresco (realizada entre 1709 y 1715) la entrada del rey San Fernando en Sevilla y en ella las andas de la Virgen de los Reyes (curiosamente vista de espaldas, quizás por no restar protagonismo a los personajes de la realeza), tal como figurarían en las procesiones de la Virgen que se recordaban como antiguas en la época de Lucas Valdés, aunque con una interpretación a la moda barroca de la arquitectura medieval del tabernáculo originario.
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Entrada del rey San Fernando en Sevilla. Lucas Valdés, 1709-1715.
Parroquia de la Magdalena. Sevilla
Las obras artísticas e historiográficas posteriores asimilarían el solemne traslado de 1579 a la nueva Capilla Real y la forma de procesionar la Imagen de la Virgen en los siglos XVI y XVII, a la comitiva de entrada del rey San Fernando en Sevilla tras la conquista de la ciudad en 1248, incluso creyendo que el tabernáculo sería la “tienda” ante la que rezó el rey santo. Tabernáculo que, al igual que las imágenes “fernandinas” de la Virgen (de los Reyes, de las Aguas…), era ya de la época de Alfonso X.
Por su parte la citada investigadora Teresa Laguna Paúl, que ha profundizado en el tema de la entronización de la Virgen de los Reyes en la Capilla Real en el siglo XIII, señala que la Cantiga 292 de Alfonso X menciona al orfebre Jorge de Toledo como el autor de las piezas y del mobiliario de plata, en forma de baldaquino o tabernáculo, encargado por el mismo rey Alfonso X.
Este mobiliario figura en la descripción que Ortiz de Zúñiga hizo de la Virgen en el siglo XVII: “la imagen de Santa María, que semeja que está viva con su Fijo en el braço, en un tabernáculo que está más alto que los Reyes, muy grande, cubierto todo de plata”.
Jorge de Toledo, h. 1278: bóveda y rosetón del tabernáculo de la Virgen de los Reyes incorporado al retablo de Luis Ortiz de Vargas (1644-1649). © Fotografía TLP.
El tabernáculo, semejante a otros medievales, simulaba un templete o un templo, a escala reducida pero con las mismas características arquitectónicas. De la época medieval nos han llegado algunos tabernáculos de forma arquitectónica similar como por ejemplo el conjunto de la catedral de Girona, datado en 1326 o el baldaquino del siglo XII de Toses, Ripollés, también en Girona, ambos pueden acercarnos a la imagen del baldaquino o tabernáculo medieval que tuvo la Virgen de los Reyes.
Baldaquino de la Catedral de Girona . Wikipedia
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Baldaquino de Toses, Ripolles, Wikipedia
Según Teresa Laguna Paul el diseño general de la obra evocaba el tabernáculo representado en la cantiga 304 del Códice Rico de las Cantigas de Santa María (San Lorenzo de El Escorial, Real Biblioteca, ms. T-I-1, fol. 50r). También en un antiguo sello de documentos de la Catedral se representan las figuras de la Virgen y los Reyes entronizadas en los tabernáculos.
Hasta el siglo XVI la Virgen se situaba bajo dos baldaquinos o tabernáculos. El interno estaba formado por un chapitel de planta cuadrada apoyado en cuatro columnas, completamente forrado con placas heráldicas en plata dorada, tenía gabletes en los frentes y torres en los ángulos que apoyaban en columnas de madera.
Este tabernáculo interno permanecía dentro de otro mayor de similar estructura y materiales pero con puertas, que podían cerrarse y abrirse y que tenían una forma adaptada a los gabletes del chapitel. También poseía cuatro torreones en los ángulos además de “tres claraboyas redondas” en el frente y las caras laterales.
El tabernáculo acompañaba a la Virgen en las procesiones; y así, para la solemne traslación de 1579 a la nueva Capilla Real, la Virgen de los Reyes fue llevada en el mismo. El tabernáculo medieval exterior sería trasladado con la Imagen de la Virgen a dicha nueva Capilla Real, pues no se instalaron en ésta los dos tabernáculos sino sólo el exterior, y sin las puertas primitivas realizadas con planchas de plata de castillos y leones, que se reaprovecharon como fondo de altar.
Varias representaciones pictóricas nos muestran este altar, como por ejemplo las existentes en el Convento de San José del Carmen (Teresas) de Sevilla, en la Hermandad de la Caridad de Sevilla, en la Iglesia de Santa María de Gracia de Carmona, o en el Monasterio de Santa María del Valle de Zafra, sólo por citar algunas.
Anónimo, mediados XVII. En Santa María de Gracia, Carmona
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En Santa María del Valle, Zafra
Para la ocasión del mencionado solemne traslado de 1579, el Cabildo de la Catedral solicitó el préstamo de unas andas procesionales al Cabildo de la Ciudad: “andas grandes con sus doseles de brocado de tresados y aguas carmesí labrados”, estos doseles actuarían a modo de palio sobre varales realizados por Hernando de Ballesteros en 1560. Citamos textualmente el trabajo de Teresa Laguna cuando menciona la “Relación”, de Joseph Maldonado de Saavedra escrita en 1579, (el mismo año en el que se hizo la traslación y en el que Francisco de Siguenza escribió el “Diálogo” sobre la misma), como confirmación del “traslado de la imagen bajo el chapitel de uno de sus tabernáculos medievales, sostenido por las cuatro columnas y desprovisto de los batientes de cierre”.
Tenemos otros testimonios escritos sobre la forma de procesionar la Virgen de los Reyes, pues Alonso de Morgado menciona en su Historia de Sevilla, escrita en 1587 que “las Ymagines de la gloriosissima Virgen nuestra Señora, la una llamada de los Reyes pusieron en sus Andas en la Capilla Mayor, y la otra, que es toda de huesso, pusieron en su Altar Mayor…”.
Por su parte el citado Ortiz de Zúñiga habla en sus “Anales eclesiásticos y seculares de la ciudad de Sevilla” del “tabernáculo portátil de plata” y del “trono portátil” de la imagen de la Virgen de los Reyes. Por cierto, es también Ortiz de Zúñiga quien recoge la noticia de la procesión de la Virgen de los Reyes a Triana en 1532, en la que a la altura del castillo de san Jorge acudió Santa Ana, «a recibir a esta con su simulacro hasta el puente», con motivo de la victoria de las tropas de Carlos I en el sitio de Viena. Juan Carrero, apunta que en 1521, ya había cruzado el puente de barcas para pedir por el fin de la sequía, motivo por el que la Virgen de los Reyes procesionó en rogativa en otras muchas ocasiones.
En las obra efectuadas en la Capilla Real de 1644 a 1649, Luis Ortiz de Vargas incorporó en el altar de la Virgen algunas partes del chapitel medieval exterior del tabernáculo ya instaladas en el altar desde el año 1579: las cuatro columnas, el fondo de madera dorada y el material de planchas de plata proveniente de las puertas reestructuradas en 1578-1579, además construyó cuatro nuevas puertas batientes exteriores a todo el conjunto de dicho altar.
Como ejemplo de representación temprana del altar de Ortiz de Vargas podemos citar un óleo sobre lienzo de Bernabé de Ayala, fechado en 1662. Actualmente en el Tribunal Constitucional de Perú, en Lima, anteriormente en el convento de agustinas recoletas de Nuestra Señora del Prado de Lima que tuvo distintas obras procedentes de Sevilla. La imagen de la Virgen de los Reyes aparece en su tabernáculo gótico incluido en el retablo barroco de la Capilla Real, en el que se aprecian las imágenes San Joaquín y Santa Ana, ángeles querubines y medallones de San José y de las Santas Justa y Rufina. Desde entonces este altar barroco de mediados del XVII sería el comúnmente representado en las pinturas y grabados que reproducen el altar en el que se venera a la Virgen de los Reyes.
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Altar de la Virgen de los Reyes. Bernabé de Ayala, 1662.
Tribunal Constitucional de Perú, en Lima
Otros ejemplos pueden ser el lienzo de Meneses Osorio en el Museo de Valladolid (antes en el convento de San Benito de esa capital) o el existente en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, además de otro lienzo en la Iglesia de los Terceros, actual sede de la Hermandad de la Sagrada Cena.
Reyes Pro Jiménez
Historiadora y bibliotecaria
Dedicado a Teresa, a Rafael…
y a todos los que han investigado sobre la Virgen de los Reyes