Nueva peana para el Simpecado del Rocío de Sevilla (Cerro del Águila)
Arte Sacro. Una feliz incorporación al patrimonio de la hermandad del Rocío del Cerro supone la realización de una nueva peana para el bendito Simpecado, ahora que la corporación ha soportado los rigores de la pandemia que nos ha tocado vivir. Es por ello que estrenar una peana, un sostén, un baluarte que sostiene la bandera de la fe, la esperanza y la caridad de los rocieros del Cerro se antoja especialmente significativa.
La genesis de esta obra tenemos que buscarla en el hallazgo, por parte de nuestro Hermano Mayor, Antonio José Fernández, de una curiosa pieza (680x580 mm de circunferencias y 480 mm de altura con un peso 72,400 kg, de madera de pino de oregón, una madera rojiza típica en la utilización de soportes exteriores que necesiten fácil manipulación y resistencia), probablemente en la mitad del siglo XIX.
Tras ser adquirida en el histórico mercadillo de la calle Feria conocido como “El Jueves”, ha sido sometida a un tratamiento adecuado para resaltar sus valores matéricos y adaptarla al fin propuesto como peana.
El estudio y tratado de la madera ha estado a cargo del artesano Alcareño Raúl Morilla. El taller de Villarreal ha ejecutado las labores de embellecimiento y aplicación de diferentes labores de orfebrería en metal cincelado y repujado, a modo de registros aprovechando la volumetría que presentaba la pieza original. En los registros inferior y central encontramos una decoración floral y vegetal estilizada. En el registro superior, una banda de metal contiene cinceladas las letras que forman la inscripción REGINA RORIS ORA PRO NOBIS y el símbolo NO8DO que recuerda la urbe en la cual tiene su sede la Hermandad, así como la concesión de la Medalla de la Ciudad en la primavera del año 2011, apenas una semana antes de la salida en romería hacia la Ermita de las Rocinas.
Esta pieza no sólo respeta su origen natural exterior, también incorpora modernas técnicas de soporte en su interior para una mejor calidad y durabilidad, éste ha sido realizado artesanalmente por el maestro industrial Agustín Primo, dotándola de un cilindro de DELRIN (material termoplástico semi cristalino de gran dureza) de color negro. Sus dimensiones son: en la parte superior 90 mm de diámetro y en la parte inferior 66 mm de diámetro y 270 mm de altura, lo que hace un total de 300 mm de largo. Con taladro ingeríos de 56 mm a todo el largo de la pieza. La bicromía que produce sobre la propia madera oscura (sólo tratada con aceites naturales), el contraste de la orfebrería tiene su fuente de inspiración en la peana que Nuestra Señora del Rocío, Patrona de Almonte, estrenó en el año 2012 con motivo del primer cambio de atuendo de la imagen tras su venida o traslado, durante cuya estancia en la iglesia parroquial celebró el Bicentenario del Rocío Chico.
La peana, en cuestión no es otra que la propia estructura antigua de la peana de las andas estrenadas en 1934, realizada por Cayetano González. Puesta en valor por su atrevido contraste con la orfebrería y el bordado en oro que suele circundar la milagrosa imagen, ha servido como referente para esta peana que, donada por la familia Fernández Díaz, a partir de ahora, servirá de escabel al Simpecado en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores o en cuantos retablos se necesiten.
El propio sentido funcional de soporte que ha de tener esta peana no puede hacernos olvidar el verdadero fundamento que tiene el cuidado de este tipo de piezas. El culto a los estandartes marianos queda fuertemente arraigado en Sevilla a partir de 1703.
De estos tres tipos de enseres funcionales, todas las Hermandades del Rocío han ido creando altares - hornacina con cristales para una mejor conservación de los mismos. Algunas de ellas han encargado hermosos soportes o peanas, en materiales variados según la personalidad o línea estética de todas ellas.
Es ahora la de Sevilla - Cerro del Águila la que amplía su patrimonio con esta peana - soporte en la que lucirá fastuosamente, desde su Simpecado, la Reina de las Marismas, Nuestra Señora del Rocío, devoción singular de sus hermanos y vecinos del barrio del Cerro del Águila, donde hace ya casi 45 años prendió la devoción a la Blanca Paloma.
Análisis histórico realizado por el hermano Francisco Javier Segura Márquez, Profesor, Licenciado en Historia, Organista y Compositor