Arte Sacro
  • Noticias de Sevilla en Tiempo Estival
  • jueves, 13 de agosto de 2026
  • Faltan 220 días para el Domingo de Ramos

Nuevo libro de Eugenio Vega, Enrique Guevara y Fco. Antonio García


Arte Sacro. Con la llegada de la Cuaresma y como resultado de varios años de investigación, ve la luz, de la mano de Ediciones Alfar, un nuevo libro para paliar la espera hacia una nueva Semana Santa, bajo el título de “Arqueología de la Semana Santa en cuarenta estaciones”.

A través de 365 páginas a todo color, cargadas de fotografías, se divide el texto en cuarenta capítulos, como cuarenta son los días de la Cuaresma, atendiendo a temáticas tremendamente sugestivas, en donde por vez primera se estudia un aspecto tan soslayado hasta ahora como el de los orígenes de las cofradías de penitencia, no ya desde el punto de vista meramente histórico, sino en conexión con todas las prácticas y ritos anteriores que la humanidad ha ido creando a lo largo de siglos.

Las corporaciones religiosas son entes trimilenarios que se desarrollan en todo el arco mediterráneo y que calan desde muy pronto en la muy civilizada Bética, con su evolución morfológica, y su lenguaje identitario, festivo o pasional, tienen en la procesión un concepto de ocupación espacial sagrada y dinámica, así como de pertenencia y reafirmación comunitaria: ahí están los vecinos del Tardón que acompañan a la Cofradía de San Gonzalo y toman la Campana; o bien las carreras de la Vega antequerana y los saludas del Señor o la Santísima Señora a la campiña o al mar. Sevilla, Málaga, Lucena o Puente Genil son grandes escenarios urbanos de un drama, como lo fueron en el pasado El Pireo ateniense o la Hispalis tardoantigua.

De la mano de tres autores de reconocido prestigio, como son Eugenio J. Vega Geán, Enrique Guevara Pérez y Francisco Antonio García Romero, se nos propone un texto de fácil lectura, pero de una originalidad desconocida hasta ahora, donde se deja al lector completa libertad para buscar en el libro simples curiosidades (aunque sorprendentes), un catálogo de piezas, expresiones, imágenes e iconos, talleres, localidades o autores, un conjunto de conexiones historiográficas y restos antiguos, descubriendo que nuestro patrimonio es un ente vetusto, casi museístico (que hay que conservar evidentemente), pero tan vivo como lo es la propia naturaleza humana.