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Julio Cuesta pronunció el pregón de Semana Santa tras dos años de espera


Daniel García Acevedo. Por fin, Julio Cuesta pudo pregonar a Semana Santa después de que fuera elegido a finales del año 2019 para que lo hiciera el quinto domingo de Cuaresma del año siguiente. La consabida pandemia y el parón que hemos sufrido en todos los actos han hecho que esta larga espera pudiera terminarse ayer, tras más de novecientos días desde que fuera elegido para este desempeño.

Un emocionado Julio Cuesta, que llevó en el cuello la medalla de la Virgen de los Reyes, comenzó su pregón levantando a los asistentes para que se guardara un minuto de silencio por los que se han ido en estos dos años de coronavirus, y el rezo de un Padrenuestro y un Gloria, cosa inédita en este tipo de actos.

Tras reconocer que tuvo que tirar el pregón entero que hubiera leído en 2020, habló de su primera Madrugá en un emotivo pasaje que terminó con estos versos dedicados a la Esperanza de Triana:

"... el beso de mi niñez,

aquel de la esquina aquella,

el que me enseñó mi madre,

que se me escapa y que vuela

hasta posarse en tu cara,

Señora, Esperanza nuestra.

Capitana de la Gloria,

¡mi Esperanza de Pureza!”

Cuesta rememoró una vivencia, cuando le dieron una estampa del Cachorro que había estado en la habitación de sus padres, el Señor del Patrocinio, que remató con este verso:

“¡Ay, Señor del Patrocinio!

Esta noche en mi regreso

miraré la pared fría

que tú conviertes en cielo

y aureolas de armonía,

para decirte contento

que, aunque parezcas morirte,

más que nunca estás viviendo.”

En otro pasaje, el pregonero habló de su hermandad del Baratillo, terminando de esta forma:

“La devoción de los míos,

mi primavera temprana,

la plenitud de mi vida,

el tesoro de mi infancia.

Mi túnica nazarena

de sarga azul, todavía

añorando mi inocencia,

rezumando tu fragancia.

Virgen bella de mi barrio,

Caridad, luz de mañana,

hecha de todas las Vírgenes

que van de vuelta a Triana.”

También tuvo palabras para la Hiniesta, de la que destacamos este bello verso:

“Marcha de frente tu palio

en la noche engalanada

de silencios y oraciones.

Calle Lira entre alabanzas,

saeta en Duque Cornejo,

por calle Juzgado avanzas

dejando por cada esquina

tu eternidad cuando pasas.

De azul y plata, Señora,

es la bandera en lo alto

que resistió tempestades,

que superó las miserias,

que todo supo olvidarlo.”

Otra parte importante del texto fue la dedicada a la Esperanza, en toda su extensión, que terminó con una larga poesía dedicada a la Macarena:

“De color es esa savia.

Ese color tiene un nombre,

la sangre de la Esperanza

es de color Macarena!”

Es el color de la gracia

de la niña nazarena

a la que anunció Gabriel:

¡Ave María, gracia plena!

Antes de concluir, recordó al Señor del Gran Poder, terminando de la siguiente manera:

“Llévame, Señor, otra vez.

No me sueltes de la mano

No me dejes sin tu fuerza

No me ocultes tus caminos

Ilumíname tu senda.

Eres, Señor, Padre mío,

la fuerza de mi Poder.”

Y terminó, tras una hora y veintidós minutos de pregón, de esta forma:

“Dicho queda

lo que el corazón ha dictado.

El tiempo ya está cumplido,

del aire la noche ha huido.

Un tiempo nuevo ha llegado.

Sevillanos del mundo,

la ciudad está ya a la espera

de que salgan las estrellas.

Y al ver las calles mecidas

en palios, en canastillas

de pasión, de amor, de anhelos,

contemplen cómo a Sevilla,

Dios le ha dado la gracia

de convertirla en su Cielo.”

Juan Carlos Cabrera, delegado de Fiestas Mayores, fue el encargado de la presentación del pregonero y en su disertación, tuvo palabras cariñosas para el arzobispo emérito Juan José Asenjo, al que le dio las gracias por sus años de Pastor en nuestra ciudad. Igualmente, le dio la bienvenida al nuevo arzobispo, Saiz Meneses y al alcalde Antonio Muñoz, compañero de partido. No quiso marcharse del micrófono sin tener un guiño con Pascual González, al que le unía una buena amistad.

La Banda sinfónica municipal de Sevilla, dirigida por Fco. Javier Gutiérrez Juan, interpretó la marcha elegida por el pregonero “Corpus Christi” de Braulio Uralde, en versión larga, y la tradicional “Amarguras” de Font de Anta. Al término del pregón tocaron los himnos de Andalucía y España.

Galería del acto

Fotos: Miguel Ángel Osuna.