La Marea azul
Antonio Sánchez Carrasco.Todo apuntaba a azul en el día. Desde muy temprano en el cielo y en el alma. Y allá que nos fuimos aceptando la invitación de una familia amiga para ver la Hiniesta cruzar la Ancha Feria, hacia la Europa. Allá donde la Virgen Patrona de Gibraltar le dio nombre a la calle.
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Cruzamos hasta allí desde Triana, pasando infinidad de personas que se encaminaban de uno a otro lado. Con ese andar de pollo sin cabeza que tienen muchos.
Llegó la Cruz de guia y teníamos esa sensación entre nervios y sonrisa. En ese punto en el que el Domingo de Ramos imprime en nuestros corazones un estado de ánimo que podía llamarse el humor del Domingo de Ramos.
La banda Virgen del Rocío iniciaba el cortejo con ese sello que la banda de la Redención le da a su música, son la cantera y que cantera. Ceras de cuatro colores y el cortejo bajo el balcón hasta el Cristo de la Buena Muerte recortándose en la pared blanca del mercado de la Feria. Y detrás la banda sonora que desde hace tantos años le pone Arahal al Cristo que tan bien muere. Hace años esta banda salió de Sevilla por falta de calidad. Ya va siendo hora de que vuelva. Y siguió la marea azul inundando la calle con el pensamiento de que lo pasado fue un mal sueño y de 2019 pasamos a 2019 bis. Y llegó el alma de San Julián la Virgen que rota en llanto antecedida por la corporación municipal se aproximó con sones macarenos hasta nuestra altura. Claveles blancos y pétalos multicolor en su techo. Se fue marchando mientras nazarenos de la Amargura iban prestos hacia San Juan de la Palma como balsas blancas en el torrente azul de San Julián.
Gracias a Mari Carmen y familia por hacernos partícipes de ese instante que nos hizo despertarnos del mal sueño que ya duraba demasiado.